Brokaw estima que el 80% de las más de 22.000 hectáreas de aguacate plantadas en España tienen su origen en sus viveros. Fundada hace 43 años por Juan Ferrer y Pepe Portolés, junto con el estadounidense Rob Brokaw, quien aportó, además del nombre, el conocimiento técnico desde California, la empresa fue la primera en apostar por el cultivo del aguacate en la comarca.
Cada año, Brokaw suministra plantas a unos 1.200 clientes, desde quienes adquieren más de 80.000 unidades hasta quienes solo necesitan unas pocas
Lo hicieron en un momento en que pocos creían en las posibilidades de esta fruta en el sur de España. “Ellos vieron potencial y fueron los que impulsaron las primeras plantaciones”, recuerda José María Fernández, CEO de esta compañía agro que no pierde de vista la tecnología.
Una de las principales innovaciones de la empresa ha sido el desarrollo y comercialización de plantas clonales de aguacate. A diferencia del árbol tradicional nacido de semilla, con variabilidad genética y mayor vulnerabilidad a enfermedades, el aguacate clonal es genéticamente idéntico, más productivo y más resistente. Su producto estrella es el patrón clonal Dusa, una raíz altamente tecnificada que Brokaw produce en exclusiva en Europa.
Una estructura especializada y con gran volumen
Brokaw cuenta actualmente con seis viveros en la Axarquía y otro en Cartaya (Huelva), que suman más de 50 hectáreas de superficie. El principal, en Algarrobo, ocupa 16 hectáreas. En conjunto, la empresa produce alrededor de 800.000 plantas al año, con una facturación cercana a los 11 millones de euros. La división de esta producción se reparte principalmente entre aguacate clonal (400.000 plantas), aguacate de semilla (200.000), mango (150.000) y una treintena de variedades tropicales adicionales.
¿Cómo se fabrica una planta?
En Brokaw, fabricar una planta no es cuestión de días ni de suerte. Es un proceso complejo, largo y altamente técnico que puede tardar más de un año, especialmente en el caso del aguacate clonal. Todo comienza con una semilla cuidadosamente seleccionada que sirve como motor inicial del desarrollo. A partir de ahí, se inicia una cadena de injertos, enraizados y fases críticas de selección que solo superan la mitad de los ejemplares.
El reto está también en anticiparse: cada campaña requiere prever, con más de un año de antelación, cuántas plantas demandará el mercado. “Es un ejercicio de precisión y de confianza en el sector”, explican. La exigencia es máxima: si algo no cumple los estándares de calidad, se descarta. “Solo lo mejor, llega al agricultor”, incide el CEO.
Clientes profesionales y presencia internacional
El perfil de cliente de Brokaw es profesional: grandes explotaciones agrícolas, fondos de inversión del sector agro y revendedores con larga trayectoria que actúan como canal para pequeños productores. Para dar respuesta a esta demanda especializada, la compañía cuenta con un equipo de 270 personas.
En cuanto a mercados, el 50% de su facturación proviene de la exportación. “Nuestro ámbito natural es la cuenca mediterránea”, afirma Fernández, quien detalla los países de destino: Portugal, Italia, Grecia, Turquía, Marruecos, Líbano y Francia, entre otros. La presencia internacional, sin embargo, conlleva grandes desafíos logísticos y fitosanitarios, ya que la planta viva está sujeta a estrictas regulaciones en cada país.
Contar con la licencia exclusiva para producir el patrón clonal Dusa representa un valor estratégico clave para Brokaw. Esta ventaja competitiva, unida a su trayectoria y capacidad técnica, ha consolidado a la marca como un referente mundial en el sector. “El vivero Brokaw no tiene equivalente en Europa en cuanto a tecnificación y volumen, y eso nos ha convertido en la opción natural para cualquier agricultor o empresa que quiera iniciar una plantación de frutales tropicales”, destaca José María Fernández, quien ocupa el cargo de CEO desde hace poco más de un año. La empresa se encuentra en una etapa de transformación interna y profesionalización. Están implantando un nuevo ERP, digitalizando procesos y reforzando áreas estratégicas con talento externo.

La trazabilidad, clave en la producción, ha sido históricamente desarrollada internamente. “Controlamos todo el proceso, desde la semilla hasta que la planta llega al campo”, asegura Fernández.
El reto actual para Brokaw es doble: seguir liderando en innovación vegetal mientras adapta su estructura a un entorno agrícola en transformación. La empresa mantiene una mirada atenta al mercado, detectando nuevas tendencias en frutas tropicales, como la pitahaya, el lichi o la carambola, y adaptando su catálogo, que ya ronda las 400 referencias, a las demandas de la gran distribución y el consumidor final. /D.D.





