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Mercamálaga, un nido noctámbulo

Más de 1.200 personas se dan cita cada madrugada en el mayor mercado mayorista de Andalucía oriental

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La lonja de pescado abre sus cuatro rampas a las 5 de la madrugada. (Samuel Ruiz).

Hace varias horas que los pájaros vuelan desvelados. Ahora, duermen de día. Los que pían son los humanos. El segundero acaba de inaugurar las cinco de la madrugada y todos empiezan a impacientarse. No reclaman comida desde ningún nido. Vociferan para que las cuatro rampas del pabellón de pescados de Mercamálaga por fin se abran. “¡Venga, vamos!”, gritan sin afinar. Tienen su propio idioma. Hoy, ya van tarde. El pasillo central debe quedar totalmente limpio antes del inicio de la venta. Pasados cuarenta y seis segundos de las cinco y tres minutos se oye una sirena. Un centenar de personas inundan la nave de 132 metros de largo por 34 de ancho. Vienen a comprar pescado.

Por el rape de 36 kilos todos preguntan. La pieza casi habla. “Uno adulto puede pesar unos 5 o 6 kilos”, advierte el encargado del puesto número 6 del pabellón. Todos están numerados. Media docena a cada lado, pero ninguno manipula dinero. En el centro de la nave está la cabina de gestión de cobros. Allí, cada cliente registra su compra previo acuerdo con el mayorista. Han pasado siete minutos desde que sonó la sirena y ya hay cuatro clientes haciendo cola con documentación en mano. “Hoy ha faltado de todo, ha sido una locura”, asegura Francisco Pérez, de Jigamar. Habla el viernes previo al inicio del primer fin de semana sin restricciones de movilidad provincial en Andalucía.

La elección preferida de los clientes es arrastrar carretillas con varias cajas de corcho de pescado. Son de propiedad individual, aunque desde Mercamálaga se está estudiando implementar algún servicio relacionado. “Cuidado con los tobillos”, avisa el encargado de seguridad de una de las puertas”. Incluso cae alguna que otra discusión. Un minorista se queja de que le han invadido su carril. “Aquí viene gente hasta de Madrid”, recalca el guardia que ni siquiera viste ojeras. Y es que el mercado mayorista de Málaga se ha convertido en un referente no solo en Andalucía. Su Mercado de Pescados cerró 2020 con una comercialización de 33.767 toneladas de género. Un 340% más que en su apertura en 1995.

Mercamálaga abrió sus puertas el 25 de abril de 1981

“Estos están guardados para Los Mellizos”, recalca Juan José Lara, de Pescados Chico Lara. Es gaditano y lleva 18 años vendiendo pescado. Sobre todo, atún. Como el que sigue cortando en la parte de atrás de su puesto. “Las ventas han caído un 80%. Ten en cuenta que Málaga tiene un turismo que no lo maneja España entera. Hoy se ha animado un poco, pero el pescado está a un precio que no acompaña y no se atreven a cargarse porque está la gente muy ajustadita”, asegura. Juan José ya está en el puerto a las cuatro de la tarde. “Aquí se duerme poco”, dice. Son las seis menos diez de la mañana y los boquerones han bajado un euro.

– ¿11 euros, amigo?

– … ¡10, 10!

Al otro lado de la calle, otras dos naves iluminan el insomnio. Son las del mercado de frutas y hortalizas. Los pabellones 100 y 200. Allí, tampoco hay pausa, pero ni rastro de la prisa. “Esto abre en torno a las 2 de la madrugada y el chorreo es más continuo”, cuenta el encargado de seguridad. El Mercado de Frutas y Hortalizas ha resistido mejor a la crisis económica derivada de la pandemia. De hecho, al cierre de 2020 incrementó en un 15,4% las toneladas de mercancías manipuladas en sus instalaciones. En cambio, la variación interanual entre 2019 y 2020 del mercado de pescados fue del 11,9% en negativo.

“Estamos en niveles más altos que el año pasado, pero lo que hemos perdido de la hostelería no lo hemos recuperado. El consumo de la frutería sí se ha mantenido”, analiza Pedro Machuca, presidente de la Asociación de Mayoristas de Mercamálaga de Frutas y Hortalizas y director de la empresa Cofruma. No obstante, la prolongación de la crisis sanitaria está haciendo mermar el poder adquisitivo y los ahorros de los compradores. “La gente tiene miedo y no compra como antes. Ha ido creciente, pero el tema económico es un problema porque vamos quitando de aquí y de allí para poder subsistir…”, se lamenta Francisco Jiménez Rubio, de la frutería que lleva el mismo nombre.

Todos mantienen la esperanza en el ritmo de vacunación y en la reapertura hotelera. “Hay algo más, tímidamente, pero se nota un poco más la mejoría”, explica Andrés Rojas, de Málaga Natural, mientras negocia fresas con un cliente. “Esperamos que el verano se levante y tengamos un poco de venta”, coincide María, de Frutas Francisco Guerrero. Fuera, nueve furgonetas a la penumbra ya tienen abiertas sus puertas traseras. “Pregúntale a este, este es el más viejo aquí”, gritan deprisa. Ya se ha esfumado. Lleva cuatro cajas de frutas y verduras en una carretilla. A las 8 debe estar en la frutería del barrio. Allí, le esperarán piando. Son las siete menos trece minutos.

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El mercado de pescados ha sufrido más la crisis sanitaria que el de frutas y hortalizas. (Samuel Ruiz).

40 aniversario

Mercamálaga abrió sus puertas el 25 de abril de 1981. Por aquel entonces, el alcalde malagueño Pedro Aparicio fue maestro de ceremonias junto al Ministro de Economía y Comercio, Juan Antonio García Díez. ¿La inversión? 1.000 millones de pesetas de la época. Unos 6 millones de euros actuales. La cifra permitió el traslado de los mayoristas instalados en el mercado Central de calle Alemania (hoy el Centro de Arte Contemporáneo) a una parcela de 358.000 metros cuadrados situada en la antigua Carretera de Cártama, (hoy Avda. José Ortega y Gasset). “¡A 7 kilómetros del centro!”, se quejaban algunos.

En el desarrollo de Mercamálaga se distinguen tres etapas. Tras una primera hasta 1986, en la que el mercado se consolida, desde 1986 hasta 1995, el crecimiento sostenido en el Mercado de Frutas y Hortalizas, generó la necesidad de los mayoristas de disponer de espacios de almacenamiento para atender la demanda de sus clientes, e incrementar sus capacidades logísticas. Así, los mayoristas solicitaron la construcción de nuevos almacenes.

La tercera etapa (desde 1995 hasta la actualidad), se caracteriza por la entrada en funcionamiento del pabellón de pescados, que inició su construcción en 1992. A partir de ahí, comenzaron a construirse naves industriales para la fabricación de hielo, alquiler de frío industrial e incluso cafeterías.

¿Qué es mercamálaga?

Mercamálaga es considerado como el mayor Mercado Mayorista de Andalucía Oriental. Cuenta con una superficie de 350.000 metros cuadrados, 100 empresas instaladas y diariamente visitan las instalaciones una media de 1.250 compradores.

 

La Sociedad, hoy denominada ‘mercados centrales de abastecimiento de Málaga SME, SA (mercamálaga)’, es una empresa pública cuyos accionistas son MERCASA (87,23%) y el Consistorio malagueño (12,65%). En este sentido, todas las marcas ‘merca’ de España, incluida Mercamadrid, son propiedad mayoritaria de la empresa pública MERCASA.

 

El recinto de Marcamálaga no solo la ocupan los pabellones de pescado, fruta y verdura, sino que en la zona hay actividades complementarias como un Cash & Carry, almacenes de varias empresas referentes en el sector alimentario o salas de sacrificio de ganado avícola y despiece como es el caso de Uvesa. Incluso un edificio dedicado a la formación.

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El tránsito en la nave de frutas y hortalizas es más continuado desde las dos de la madrugada. (Samuel Ruiz).

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