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Málaga, la locomotora nacional de los trabajadores autónomos

En la provincia, ya conviven 122.539 trabajadores por cuenta propia, casi un 2% más desde el inicio de la pandemia

autónomos Málaga Vida Económica

El número de autónomos en la provincia de Málaga no ha parado de crecer ni durante la pandemia, cuando las listas del paro han llegado a superar los 200.000 desempleados.

«Pues me hago autónomo». Esa es una de las soluciones a las que más se han adherido los trabajadores en los últimos meses. De hecho, en los dos últimos años, Andalucía ha experimentado un incremento de 21.875 trabajadores por cuenta propia. La crisis económica producida por la pandemia de coronavirus tampoco ha frenado el auge. Desde la declaración del estado de alarma, la afiliación se ha incrementado un 1,6%.

En Málaga, se ha dibujado el mismo escenario. Desde febrero de 2018, existen 9.430 trabajadores por cuenta propia más. De hecho, la cifra no ha hecho más que crecer en la provincia , aunque el ritmo de crecimiento se ha reducido a la mitad desde que comenzó la crisis económica producida por la crisis sanitaria.

En cifras absolutas, en la provincia malagueña ya conviven 122.539 trabajadores por cuenta propia, mientras que días antes de que se decretase por primera vez el estado de alarma en España, en Málaga había 120.134 autónomos. Este aumento del 1,97% de afiliación es el mayor de toda Andalucía. De hecho, es muy superior a la media nacional, cuya variación anual se ha quedado en el 0,2% y se cuantifican un total de 3.266.953 autónomos.

En cualquier caso, el mayor incremento de trabajadores por cuenta propia en Málaga data del año 2019, cuando se rozó un aumento del 3% con respecto al año anterior. Estas mismas cifras fueron las que le sirvieron a Lorenzo Amor, presidente de la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA) a calificar Málaga como la “locomotora” de la creación de empleo.

La logística, con un 13%, es la actividad en la que más crece el número de autónomos. Le siguen la información y comunicación, la educación y el sector agrícola

Por sectores, son seis los que especialmente han experimentado un incremento considerable en los últimos dos años: agricultura, información y comunicación, transportes, educación, comercio y hostelería. A pesar de que el sector servicios es el que, según los últimos datos de paro, más desempleados acumula, también es uno de los que más autónomos dispone. Entre el comercio y la hostelería, en febrero de este año se contabilizaban 45.020 trabajadores por cuenta propia en el sector servicios.

Sin embargo, el sector que más trabajadores autónomos ha generado ha sido el sector de los transportes. En concreto, a finales de febrero se contabilizaron 7.199 autónomos frente a los 6.262 que había antes de la crisis. Este aumento del 13% revela cómo el sector logístico ha jugado un papel determinante en la crisis de sanitaria.

El sector de la información y comunicación es el segundo que más incremento ha experimentado. En concreto del 12%, mientras que el de la educación se sitúa en el 10%. El incremento en el sector de la agricultura, por su parte, se ha situado en el 8.3%. Paradójicamente, los últimos datos de paro muestran que el agrario es el único sector que registra un incremento de desempleados.

¿Espíritu emprendedor o necesidad?

Los datos relativos a la afiliación a la Seguridad Social como trabajador por cuenta propia denotan un desequilibrio entre el aumento del desempleo y el aumento del número de autónomos. Al menos, en Málaga. Y es que la falta de trabajo por cuenta ajena crea la necesidad de emprender. Es el caso de Cynthia García, arquitecta malagueña que acaba de abrir su propio estudio. “No se cómo me voy a organizar, estoy hasta arriba de trabajo, pero los tengo que coger todos”, expone la joven de 30 años afincada en Marbella. “Es lo que hay”, sentencia. Es el mismo caso que Diego Martín, que, ahora al borde de su jubilación, vio como en la crisis de 2008 se convertía en desempleado de larga duración. “Compré un camión junto a mi hijo y nos lanzamos los dos como autónomos. Se paga muchísimo, pero no teníamos otra”, asegura a esta revista. Ahora, eso sí, no les falta trabajo. Héctor Ruiz, por su parte, lidera una panadería familiar desde hace 30 años. “Los autónomos somos los que estamos manteniendo a este país”, denuncia. Para él, la cuantía impositiva le quita competitividad. “Me es imposible crecer”, afirma quien mantiene asalariados a cinco trabajadores.

A tener en cuenta…

3 cuantías a abonar al Estado. Estas son el Impuesto sobre la Renta de las Personas Física (IRPF), el IVA facturado y la cuota de autónomo, que variará en la población joven y primeriza en función de la comunidad autónoma.

Cuota de autónomo
En Andalucía, los menores de 30 años que por primera vez sean autónomos podrán pagar una cuantía mínima de 59,99 euros mensuales durante un máximo de dos años. Las tarifas ordinarias para el resto de los trabajadores autónomos cambian en función de la base por la cual se cotice. Así, servicios como la prestación por baja laboral variará en función de la cuota. Existe una cuota mínima mensual de 286,1€ y otra máxima de 1.233,2€. A partir del 1 de junio de este año el tramo quedará entre 289€ y 1.245,45€. Si el trabajador autónomo participa en una sociedad, las cuantías se sitúan entre 367,8€ y 1.233,2€, que también pasarán a situarse entre 371,51€ y 1.245,45€ a partir del 1 de junio.

IVA soportado y repercutido
¡No todo el valor de la factura se debe considerar ingresos! La diferencia entre el IVA repercutido y el IVA soportado se deberá abonar a las arcas del Estado. Esto es la diferencia entre el Impuesto de Valor Añadido del producto o servicio que preste el autónomo menos el valor de la misma variable impositiva de los productos o servicios que un trabajador por cuenta propia haya tenido que adquirir para el desempeño de su actividad y que, por lo tanto, son deducibles.

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)
Para calcular el importe por IRPF existe la estimación objetiva, también conocida como ‘por módulos’, y la estimación directa (normal y simplificada). En la primera, se paga una cuantía fija trimestral en función de unos índices particulares (superficie del local, personal asalariado, etc.) Ni el volumen de ingresos ni el de compras puede superar los 250.000 euros. No se paga en función de lo ingresado, sino que se trata de una tarifa plana a regularizar al presentar la renta. En la directa simplificada y normal se tributa el 20% del beneficio acumulado cada trimestre. Los pagos, junto a la declaración de IVA, se han de presentar los meses de abril, julio, octubre y enero. La principal diferencia con la estimación directa simplificada y normal es que esta última se aplica a actividades que superen los 600.000 euros anuales.

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