La compañía supera las dos décadas y aún permanecen algunas de las personas que protagonizaron esos primeros pasos. Curiosamente, los momentos más críticos del recorrido se transformaron en puntos decisivos. Tanto la crisis de 2008 como el parón del Covid demostraron que estaban más preparados de lo que imaginaban.
En 2008, la ausencia de grandes infraestructuras y costes fijos les permitió adaptarse y ganar posición cuando el mercado volvió a demandar servicios tecnológicos. Durante la pandemia, recuerda, “ya teletrabajábamos y teníamos toda la infraestructura y comunicaciones preparadas para no estar parados en ningún momento”, aumentando su competitividad en plena incertidumbre.
Terreno desconocido
No todas las iniciativas dieron resultado. La apertura en Perú —impulsada por la expectativa de un cliente cuyos proyectos finalmente no se materializaron— supuso tres años de esfuerzo sin retorno. Aquella experiencia, en un mercado que desconocían, se transformó en una lección sobre la necesidad de estudiar previamente cada paso y validar las oportunidades antes de asumirlas. Aunque huye de arrepentimientos, reconoce que un estudio más riguroso hubiese evitado algunos desvíos, sin caer en la “parálisis por análisis”, apunta.
Consejo al “yo” que empezaba
“Que no tenga miedo y que no deje pasar ninguna oportunidad empresarial que se le presente. Lo que se pierde es muy poco comparado con lo que se puede llegar a ganar. Sin llegar a cometer locuras hay que ser valiente porque se disfruta mucho en el proceso”.

