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Salado reclama 15.000 millones para afrontar el salto de escala de Málaga

El presidente de la Diputación defiende en Madrid una agenda de grandes infraestructuras para responder al crecimiento económico, empresarial y demográfico de la provincia durante la próxima década.

La próxima década será decisiva para el futuro de Málaga. Ese fue el principal mensaje trasladado por el presidente de la Diputación de Málaga, Francisco Salado, durante su intervención en el Executive Forum España celebrado en Madrid, donde reclamó una inversión pública de 15.000 millones de euros para afrontar los desafíos derivados del cambio de escala experimentado por la provincia en los últimos años.

Ante representantes del ámbito empresarial e institucional, Salado defendió que Málaga atraviesa “el momento de mayor esplendor de su historia” y argumentó que el crecimiento económico, poblacional y empresarial registrado desde comienzos de siglo exige una respuesta en forma de infraestructuras y servicios acordes a la nueva realidad del territorio.

Presidente de la Diputación Francisco Salado

Una economía que crece por encima de la media

Durante su intervención, el presidente de la Diputación destacó que el Producto Interior Bruto de la provincia ha aumentado un 176% desde el año 2000, frente al crecimiento cercano al 130% registrado tanto en Andalucía como en el conjunto de España. Según explicó, esta evolución supone alrededor de 45 puntos porcentuales más de crecimiento acumulado que las medias andaluza y nacional.

Salado también puso el foco en la evolución demográfica. Málaga ha pasado de contar con 1,3 millones de habitantes a principios de siglo a acercarse actualmente a los 1,9 millones. Las previsiones apuntan además a que la provincia superará los dos millones de residentes antes de finalizar la década, convirtiéndose en la más poblada de Andalucía.

El crecimiento también se refleja en la actividad empresarial. En los últimos 25 años, el número de empresas activas ha aumentado un 87%, pasando de 76.081 a 142.401 sociedades. Paralelamente, la recaudación fiscal se ha multiplicado por cinco, alcanzando alrededor de 6.550 millones de euros en 2025.

“Málaga ha cambiado de escala y ahora necesitamos que las inversiones públicas y privadas cambien también de escala”, afirmó Salado.

Movilidad, agua, vivienda y energía

El presidente de la Diputación identificó cuatro grandes desafíos que amenazan con limitar el crecimiento de la provincia: la movilidad, la disponibilidad de recursos hídricos, el acceso a la vivienda y la capacidad eléctrica.

Entre las infraestructuras prioritarias citó el tren de la Costa del Sol, la mejora del Cercanías del Guadalhorce, la finalización del corredor ferroviario Algeciras-Bobadilla, nuevas actuaciones en la A-7 y la AP-7, la ampliación del Metro de Málaga, nuevas desaladoras y embalses, así como el refuerzo de la red eléctrica provincial.

En materia residencial, reclamó más vivienda asequible, una mayor colaboración público-privada y una planificación que permita desbloquear miles de viviendas pendientes de desarrollo en Málaga capital, la Costa del Sol y la Axarquía.

Málaga TechPark y el efecto IMEC

Salado señaló además a Málaga TechPark como uno de los mejores ejemplos de la transformación económica de la provincia. El parque tecnológico cerró 2025 con más de 700 entidades instaladas, más de 29.000 trabajadores y una facturación cercana a los 4.900 millones de euros.

A ello se sumará el impacto de la futura implantación de IMEC, el centro de investigación y desarrollo de microchips y nanoelectrónica que contará con una inversión superior a los 600 millones de euros.

Pese a las dificultades, el presidente de la Diputación se mostró optimista sobre el futuro de la provincia y defendió que Málaga se ha convertido en una de las principales locomotoras económicas del país. “Málaga no es una moda pasajera. Málaga es un proyecto sólido de futuro”, concluyó.

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