La provincia de Málaga continúa destacándose como uno de los motores económicos de España, según el Barómetro Económico nº 48 publicado por el Colegio de Economistas. A pesar de un entorno global volátil marcado por los aranceles estadounidenses y el estancamiento europeo, Málaga prevé un crecimiento del 2,8% en 2025, por encima de Andalucía (2,2%) y en línea con España (2,6%).
Esta evolución positiva se ve reforzada por el buen comportamiento del mercado laboral, el auge en el sector de la construcción y el dinamismo exportador, aunque la caída del turismo nacional y la persistente inflación marcan ciertos desafíos para los próximos meses.
Málaga crecerá: aumento del empleo
La provincia supera los 735.000 afiliados a la Seguridad Social, con un crecimiento interanual del 3,54%, superando ampliamente el promedio andaluz (2,36%) y nacional (2,31%). Además, el número de personas activas ha aumentado un 2,79%, representando el 21,5% del total regional.
La tasa de paro en Málaga se sitúa en el 14,8%, mejorando dos puntos respecto al inicio de 2024, y consolidando la tendencia positiva en el empleo pese a un entorno económico lleno de incertidumbres.
El turismo retrocede por la caída del visitante nacional
Uno de los datos más llamativos del informe es el descenso del turismo nacional, que cae un 20% en número de viajeros alojados en hoteles y un 41% en apartamentos turísticos. En contraste, el turismo extranjero muestra estabilidad, con caídas inferiores al 2%. Esta divergencia se explica por el aumento de precios, que impacta más en el consumidor local. Las pernoctaciones también caen un 7,5%, con un descenso del 25% entre los turistas españoles, en línea con la evolución negativa en toda Andalucía y España.
Málaga crecerá con auge en construcción, vivienda y exportaciones
El sector inmobiliario y de construcción muestra datos sólidos: las compraventas de viviendas crecieron un 21% en el primer trimestre de 2025, y el precio de la vivienda libre subió un 11%, situándose por encima de las medias andaluza y nacional. También destaca la licitación pública, que aumentó un 215%, lo que sugiere una fuerte inversión institucional.
En cuanto al comercio exterior, las exportaciones malagueñas crecieron un 15,8%, frente al estancamiento observado en Andalucía y España. El aceite de oliva y otros productos agroalimentarios siguen liderando las ventas a EE. UU., aunque con riesgo por los aranceles.
Riesgos: inflación persistente y exposición a aranceles
El IPC en Málaga se mantiene en el 3%, ocho décimas por encima del promedio andaluz y español, lo que afecta al poder adquisitivo. A esto se suma la preocupación por los nuevos aranceles estadounidenses, que pueden impactar especialmente en sectores como el aceite, la maquinaria industrial o los productos cárnicos.
Además, el informe advierte que la provincia debe prepararse para diversificar mercados y apoyar especialmente a las pequeñas empresas exportadoras que no pueden asumir fácilmente estos cambios.
Málaga sigue consolidando su posición como referente económico del sur de Europa, gracias a su capacidad para generar empleo, atraer inversión y sostener el crecimiento incluso en momentos de tensión global. No obstante, deberá vigilar de cerca la evolución del turismo interno, los precios y los efectos del proteccionismo internacional para mantener este liderazgo en el medio plazo.

