El agua es el producto que más se consume y que es más necesario. Si a este factor le añades una gran compañía con ADN exportador, surge Ly Company. A través de Aqualy, su marca dedicada a la comercialización de agua premium en cartón, busca reducir el impacto climático de los productos empleados para comercializar el agua.

Esta empresa fundada en el año 2015 comenzó a exportar un producto hecho por terceros en 2016, y en abril de 2017 inauguró su primera fábrica en Alhaurín de la Torre. A partir de aquí se replicó el modelo de negocio con Ly Company Caribe, donde se invirtieron en 2020 cuatro millones de euros en una fábrica de 14.000 m2 en República Dominicana. Un año más tarde abre Ly Company Italia entre Florencia y Bolonia.
Pero esto no acaba aquí, ya que la expansión y el crecimiento es tan grande que la compañía no puede hacer fábricas propias, debido al tiempo de ejecución que supone. Por ello, adquieren fábricas en Joint Venture y la exclusividad del negocio del agua en Alemania, Arabia Saudí y México. Además, abren delegaciones franquicias en EE.UU., Japón y Panamá.
Toda esta expansión internacional no ha pasado desapercibida. Una clasificación realizada por el medio Financial Times ubicó a la compañía entre las empresas con el crecimiento más rápido de Europa, concretamente en el puesto 33. Este medio económico otorgaba a Aqualy una tasa de crecimiento absoluta del 3.271%.
La compañía registró en el año 2022 una facturación cercana a los 3,6 millones de euros. «Nuestro precio medio unitario está en torno 0,24€, es decir, que si vendiéramos aceite de oliva facturaríamos más de 2.500 millones» comenta Curro Rodríguez, CEO de Ly Company. La misión y visión es minimizar el impacto climático de los productos de un solo uso. «Ly Company está apoyado en cuatro patas muy bien diferenciadas: la sostenibilidad, la solidaridad, la calidad premium y la proyección al cliente», señala Curro Rodríguez.
El uso de materiales vegetales y renovables de bajo impacto para reducir la huella de carbono o el empleo de bioplásticos procedentes de caña de azúcar en el envase y el tapón son algunas de las medidas de sostenibilidad aplicadas por la compañía. El agua envasada es de alta calidad, con un 0% de impurezas y microplásticos, además de un residuo seco por debajo de 50 mg/L.
Próximos objetivos
De cara al futuro, son muchos los desafíos que le aguardan a esta multinacional. El CEO de la compañía adelanta: «Estamos trabajando en nuestro centro de desarrollo de negocio en Italia, donde desde final de 2024 tendremos disponible todo un catálogo de aguas saborizadas, proteicas, etc». En el horizonte está el reto de llegar a los 1.000 millones en los próximos 4 años. Abrirse al mercado asiático o conseguir ser la referencia mundial del agua en cartón, así como sus derivados funcionales, también está en su agenda.


