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INAM innova en la producción de óxidos para baterías eliminando la huella de carbono

Germán Di Carlo, presidente ejecutivo de INAM, comparte los orígenes, desafíos y proyecciones de su empresa, enfocada en la producción de óxidos sostenibles para baterías y otras aplicaciones tecnológicas

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Germán Di Carlo, presidente ejecutivo de INAM

¿Sabe que hay un óxido que es esencial para que funcione su móvil? ¿Y si ahora le digo que la forma en la que se hace ese óxido contamina? La startup INAM ha creado una manera de cambiar la producción de estos óxidos esenciales que hacen que funcionen las baterías de cátodo del móvil para que se hagan de una manera sostenible.

Germán Di Carlo cuenta que INAM (Inorganic Nano Advanced Materials) surgió de una colaboración entre él, profesional del sector del marketing y las finanzas, y Arturo Bevilacqua, un experto con amplia experiencia en el campo nuclear. «La idea nació durante la pandemia, en el garaje de casa, mientras Arturo y su equipo realizaban pruebas de síntesis de óxidos para combustibles nucleares. Ahí se descubrió que esta metodología podía aplicarse también a biotecnología, belleza y, sobre todo, baterías», explica.

La startup se centra en la producción de óxidos sostenibles esenciales para baterías de cátodo que pueden sustituir el modelo de creación de energía actual. “Utilizando las mismas fábricas, sin necesidad de cambiar nada”, aclara Di Carlo. Con este descubrimiento, «nos dimos cuenta de que en Europa el entorno empresarial era más ágil para desarrollar este tipo de proyectos. Trabajamos en silencio durante un año, protegimos nuestra propiedad intelectual y constituimos la empresa antes de presentar el proyecto al público”, lo que llevó a ambos a fundar esta startup.

El equipo de INAM está formado por Germán Di Carlo como CEO; Vanya Maplestone; Arturo Bevilacqua; el hijo de éste, Gonzalo Bevilacqua, y la mujer que descubrió el eje central del proyecto y que prefiere mantenerse en el anonimato por compromisos profesionales.

Di Carlo subraya la importancia de su propuesta para la industria global. «En un mercado donde se producen anualmente mil millones de kilogramos de óxidos para baterías, si logramos alcanzar solo el 1% del mercado, estaríamos hablando de contratos multimillonarios. Pero lo que más nos enorgullece es el potencial para reducir significativamente la huella de carbono”, explica. Sin embargo, «aún necesitamos una ronda inicial de financiación de 300.000 euros para formalizar la patente, escalar la producción y establecer nuestra sede en Málaga«, reconoce.

El CEO señala además que la implementación de nuevas tecnologías suele ser lenta: «Muchas plantas de fabricación industrial siguen usando métodos que no han cambiado en décadas porque no sienten la presión de innovar. Sin embargo, una vez que una sola fábrica adopte nuestra metodología, las demás estarán obligadas a actualizarse para mantenerse competitivas.»

Asimismo, menciona que los posibles clientes de INAM son también sus competidores. «Nuestro modelo busca licenciar la tecnología y adaptarla a las plantas existentes, lo que facilita la implementación sin cambiar su infraestructura», apunta. El núcleo de INAM es un polvo de óxido ultrafino, un componente clave para las baterías de cátodo.

Según Di Carlo, «el proceso actual de producción de estos óxidos es altamente contaminante, con un consumo energético extremo y una enorme generación de residuos tóxicos.»

La metodología de INAM, explica su CEO, se diferencia por ser más eficiente y respetuosa con el medio ambiente. «Nuestro proceso utiliza bajas temperaturas, ciclos de tres horas en lugar de veinte, y no genera residuos tóxicos. Además, reutilizamos agua y logramos una química verde y un ciclo totalmente cerrado, alineándonos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU”, recalca.

Respecto a sus objetivos a medio y largo plazo, Germán Di Carlo afirma que esperan “tener la patente formalizada el próximo año y estar listos para escalar nuestra tecnología a nivel global en los próximos cinco años. Nuestro enfoque está en convertirnos en líderes de sostenibilidad dentro de esta industria.»

Para él INAM no solo es un proyecto empresarial sino una visión de futuro. «Estamos seguros de que esta metodología será un estándar en la industria, ya sea con nosotros o con otros innovadores que sigan esta línea”, asegura.

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