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“La crisis ha puesto sobre la mesa la parte social de nuestras empresas”

En tiempos de crisis se hace más necesario una mayor panorámica para buscar fórmulas efectivas. Javier González de Lara mantiene un discurso firme sobre las medidas que son necesarias para remontar el camino de bonanza por el que transitaba nuestra economía. Agradecido y orgulloso de la solidaridad empresarial remarca que “no solo la provisión pública garantiza los derechos de los ciudadanos”.

Javier González de Lara

Javier González de Lara

¿Qué cuota de optimismo permite a los empresarios esta situación sin precedentes en la economía española?
Siempre hay que ser positivistas, hay que tener una visión de que al final saldrá la luz y el sol, hemos estado sometidos los últimos meses a una presión aterradora. Pero hay que tener visión y buscar fórmulas que nos permitan avanzar y sobre todo hacer nuestras empresas más competitivas. En estos últimos tiempos, cada vez que hay una crisis, se dice que hay que cambiar el modelo productivo y yo no me canso de repetir que lo que hay que hacer es convertir en más productivo el modelo. Aun así, es cierto que hay mucha incertidumbre, mucha inseguridad y lo que esperamos y deseamos es que se vaya recuperando como consecuencia de cómo van pasando los acontecimientos.

Y en este escenario que efectivamente es incierto, ¿qué papel juegan los empresarios en esta crisis del coronavirus?
Realmente los empresarios somos parte de la solución. No somos el problema. Y lo que queremos y requerimos sobre todo son medidas que cubran las necesidades tanto a corto como a medio plazo. Medidas de apoyo a la liquidez, a la efectividad laboral, para el estímulo de la demanda en todos los sectores como el turismo, el comercio, la industria aeronáutica,… que han sido más afectados porque no han sido sectores esenciales. Los empresarios somos, de alguna forma, quienes tenemos que cambiar la realidad social y quienes generamos empleo y progreso. La empresa es la que mira al futuro y es la que sigue apostando por el empleo, la salud y el propio progreso social. Se ha demostrado cómo el comportamiento de las empresas en general a nivel de Málaga, de Andalucía y España han sido modélicas, tanto en comportamiento y en compromiso social.

Javier González de Lara
Javier González de Lara

Sin embargo, las instituciones son las que toman las medidas que tanto empresarios como el resto de agentes sociales tienen que acogerse. ¿Cuál es su opinión sobre la gestión de las autoridades en esta crisis?
Es muy difícil hacer una evaluación sintética y equilibrada porque al parecer hay muchas administraciones competentes y no es sencillo. Nos hemos encontrado con una crisis que no es sistémica sino que es coyuntural, no es estructural y que venía sin manual de instrucciones y el que diga que las administraciones son las únicas responsables, no es así. Pienso que lo que tienen que hacer sobre todo las administraciones públicas es crear las medidas de prevención sanitarias adecuadas que garanticen la salud de las personas, porque esto es una crisis sanitaria y ha desembocado en una crisis económica y social. Y nosotros lo que le podemos pedir a la administración son medidas para garantizar la salud de las personas, incrementar los recursos humanos y técnicos para evitar colapsos y desabastecimientos de elementos y equipos sanitarios esenciales. Si somos capaces de controlar la pandemia puedo afirmar que la economía remontará. A las administraciones hay que pedirles un mayor compromiso, aún más si cabe, de medidas de prevención sanitarias, y pedagogía social, por ejemplo a los jóvenes. Y luego, medidas de apoyo a la iniciativa empresarial porque sin empresas no hay empleo.

«Los empresarios somos parte de la solución, somos quienes generamos empleo y progreso”.

 

Como presidente de los empresarios andaluces, ¿qué radiografía se podría realizar de la comunidad en esta crisis?
Son tiempos difíciles para todos pero para Andalucía también. Estamos hablando de una comunidad tan extensa casi como Portugal. Es más grande que 17 estados de la CE y requiere una respuesta que no es uniforme. La distancia entre Huelva y Almería son 500 km, eso quiere decir que los problemas que hay en Huelva probablemente no son coincidentes con el otro extremo de Andalucía. Se está viendo que el comportamiento en un lado es distinto del de otro, incluso el nivel de contagio o de hospitalizaciones no tiene que ver Huelva con la Costa del Sol. ¿Por qué? Pues porque también aquí han tenido mucho que ver también la industria turística, las comunicaciones, las infraestructuras, y al final un aeropuerto con 20 millones de pasajeros anuales pues tiene su efecto mayor.
A final, Andalucía tiene sus peculiaridades según su territorio y sus provincias, pero sí tenemos algo en común, la enorme preocupación como consecuencia de que el tejido empresarial está muy tocado. Porque es una pandemia que todavía tardará tiempo para que se normalicen las cosas y el tejido empresarial es común. Tienen una estructura muy parecida, son más pymes y autónomos que grandes compañías, y al final son las mismas tensiones las que se necesitan para que la empresa requiera flexibilidad laboral, tiempo para hacer la prórroga de los ERTE, mayor liquidez económica a través de los créditos ICO y también de la labor que se ha hecho desde Garàntia, que creo que también ha sido muy oportuna para apoyar la liquidez de las empresas. Pero ojo nos encontramos con una fiscalidad poco favorable para las empresas y donde ha habido escasos aplazamientos y tratamientos benignos de cara a las exoneraciones que se puedan tener vía Seguridad Social, impuestos sobre el empleo y otras figuras impositivas como deducciones de IVA en el turismo. Al final eso sí lo tenemos todos en común, son situaciones paralelas en todos los territorios, dentro de la singularidad de cada provincia.

En cuanto a las ayudas económicas por parte de las autoridades, ¿los empresarios son partidarios de distribuirlas según el sector?
El planteamiento nuestro es que no haya discriminación ni sectorial, ni territorial, ni temporal y ahí te respondo al tema de los ERTE. Estamos negociando ahora la mesa de diálogo social y lo que se va a plantear es que no haya discriminación por sectores, estamos hablando de toda la actividad productiva, aunque haya algunos sectores que están más afectados como pueden ser el turismo y el comercio, que no haya discriminación, que nadie pueda decir, es que mi sector no está de alguna manera atendido, por ejemplo, en la prórroga de los ERTE. Es que todos los sectores están entrelazados. Muchas veces falta esa visión perimetral para comprender que hay una interrelación entre los distintos sectores. Por lo tanto, que no haya discriminación de sectores para los empresarios es un tema fundamental. Segundo, que no se ponga una limitación temporal. El modelo alemán nos agrada, pero dada la situación y las complejidades de este gobierno de coalición a nivel nacional comprendemos que igual no hay que poner fecha. Por lo tanto, territorio, sector y duración son factores determinantes para que no haya discriminaciones. Tenemos que buscar la unidad de mercado y la unidad de acción.

Se está planteando ahora una nueva reforma laboral, ¿es un tema que ahora toca?
Evidentemente no toca. Para los empresarios no toca sobre todo por inoportuno. Con la que está cayendo, que se nos plantee esto encima de la mesa, es una falta de rigor y de seriedad. Lo que las empresas necesitan ahora mismo son medidas de apoyo y no cambios normativos en momentos de crisis. Al final, cambiar ciertos articulados de la legislación laboral por mucho que lo quieras llevar el diálogo social lo único que conlleva es inestabilidad e inseguridad y ahora lo que hay que transmitir es solvencia, serenidad, tranquilidad y estabilidad que no tenemos. Yo creo que ahora mismo la gran prioridad es proteger el empleo, y todo lo que vaya en contra de la empresa, irá en detrimento de la economía.

«La clave es procurar un control efectivo de la pandemia, crear medidas económicas y laborales efectivas y evitar rebrotes”

 

¿Qué opinión le merece el ingreso mínimo vital?
Nosotros nunca hemos estado en contra del ingreso mínimo vital, hemos considerado que siempre hay capas sociales que están más desfavorecidas, que necesitan un apoyo, y muchas veces son medidas que se abordan y luego generan frustración si no las puedes gestionar bien, como se está viendo. Se abordan desde un ámbito político, casi programático.
Dicho eso, nosotros estamos a favor de ayudar a las capas sociales más desfavorecidas pero vinculadas a la búsqueda de empleo. Lo que no puede ser es que esa ayuda de ingreso mínimo vital vaya a personas que crean que eso va a ser eterno y van a estar permanentemente subsidiadas. El sistema le tiene que ayudar para que pueda insertarse en el mercado de trabajo. Por lo tanto el ingreso mínimo vital vinculado a la búsqueda activa de empleo nos parece bien.

¿Cómo ha llevado el teletrabajo? ¿Cree que es una herramienta útil y beneficiosa para el futuro?
Absolutamente. La digitalización no tiene marcha atrás. Estamos obligados a hacer un esfuerzo para que las empresas tengan esa modernización. Creo que la pandemia, desde el lado positivo, nos ha enseñado que se puede, que las empresas con unos escasos recursos pueden digitalizarse y tomar medidas para poder desarrollar su labor de una manera razonable. Tenemos unas infraestructuras que son muy positivas, y que son muy buenas en España en comparación con otros países incluso europeos. En el comercio se ha visto, a los que han sabido vender online les ha ido mejor. Porque los demás estaban cerrados y, al no ser sectores esenciales, les ha pasado como al sector turístico y de la hostelería. Desgraciadamente no han podido disfrutar de la libertad de empresa como consecuencia de una decisión que les ha afectado y que estaba justificada como es una alarma nacional. Yo entiendo que esto ha venido para quedarse, sobre todo en la digitalización, que es un reto que tenemos que asumir.

«Nuestro planteamiento en los ERTE´s es que no haya discriminación sectorial, ni territorial, ni temporal”

 

La pandemia entonces ha traído alguna cosa favorable…
Saquemos lo positivo a esta pandemia. Saquemos los factores favorables de la misma que yo creo que han sido algunos muy interesantes. Hemos podido comprobar que no solo la provisión pública garantiza los derechos de los ciudadanos, la energía, el comercio de alimentación, la industria financiera, el transporte, el sector sanitario, la logística… Al final no todo depende de que el sector público sea eficiente. Depende de que la actividad económica de los sectores productivos funcione. Creo que estamos recuperando valores esenciales que habíamos perdido antes del Covid, de responsabilidad personal, de respeto a la vida humana, de la dignidad de la persona, de la protección de la salud. Ahora se está visualizando que hay un compromiso mayor de la gente, y un mayor humanismo en las empresas.
La crisis ha puesto sobre la mesa la parte social de la empresa. Creo que en Málaga y en Andalucía, y lo digo con orgullo, ha sido enorme la solidaridad empresarial. Creo que eso es un factor a tener muy en cuenta: Cómo el sector privado ha colaborado o participado desde la producción de material sanitario, envío de alimentos, ayuda a comedores, a hospitales, residencias… hay que darles a todos las gracias.

Hagamos para terminar un ejercicio de futurología ¿Qué alcance cree que puede tener esta crisis y cuándo cree que habrá un atisbo de normalidad?
Yo te haría una reflexión global de lo que debería de ocurrir en los próximos meses. La recuperación del empleo, que es el gran problema que tenemos ahora mismo en nuestro país, pasa por el control de la pandemia y la extensión de los ERTEs. Y tenemos que evitar como sea, y para eso están las autoridades, todo lo que sean rebrotes generalizados que puedan dar lugar a un confinamiento o restricciones de la actividad empresarial. En resumen, control efectivo de la pandemia, medidas económicas y laborales que sean efectivas para empresas y trabajadores y evitar rebrotes incluyendo también la responsabilidad de los propios ciudadanos. Los empresarios debemos ser algo así como los sanitarios de la economía y debemos asumir ese protagonismo, pero lo que necesitamos es que nos ayuden.

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