El sector hotelero está atravesando un momento delicado debido a la suma de varios factores: endeudamiento, carga financiera por intereses, el incremento del salario mínimo interprofesional, la subida de los precios de las materia primas y la alta tasa de la inflación.
Según datos arrojados en el informe anual del Banco de España, el endeudamiento de las empresas hoteleras ha aumentado entre 2017 y 2021 un 18,4%. «Los datos que barajamos son preocupantes. Nuestro sector está en fase de recuperar los niveles de comercialización previos a la pandemia, pero la rentabilidad de los establecimientos cae y caerá más por cuestiones macro y microeconómicas que hacen que nuestros costes sean inflexibles«, analiza José Luque, presidente de la Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol (Aehcos).
«Sin duda nos tenemos que preparar, porque la dinámica de crecimiento de nuestros precios de venta de las habitaciones no será sostenible a medio y largo plazo», advierte. Otra de las cargas financieras que han sufrido los establecimientos hoteleros de la Costa del Sol fue el pago de intereses de alrededor de un 1,8% de los créditos ICO cuando el Euribor estaba en cifras negativas y el incremento del alargamiento temporal de las deudas, teniendo que asumir las correspondientes carencias de capital por parte del sector.
En cuanto a la carga financiera por intereses de las empresas hoteleras y hosteleras, desde 2017 han más que duplicado su carga (+112%) por las necesidades de acceso a la financiación que provocó la pandemia y la necesidad de sostener los recursos propios mediante la ampliación de los préstamos y los créditos para poder continuar la actividad.
«Si en 2017 los intereses derivados de la financiación suponían un 9,4%, en 2021 esta carga se ha elevado hasta casi alcanzar el 20%», explica el Comité Ejecutivo de Aehcos. Otro de los factores analizados es cómo ha afectado el aumento del SMI al sector.
Entre 2018 y 2023 el SMI se ha incrementado casi un 47%, lo que ha encarecido notablemente todos aquellos productos y servicios derivados de trabajadores que prestan sus servicios. A lo que hay que añadir el incremento exponencial de las materias primas desde enero de 2022 y la subida de hasta un 300% en las facturas de la luz durante el año pasado.
Y las previsiones no son nada halagüeñas. Los economistas de la Reserva Federal de Estados Unidos han dejado la puerta abierta a una nueva subida de los tipos de interés a partir de este mismo junio.
«Aunque los datos comerciales de los primeros cinco meses del año están, en su acumulado, por encima de 2019, el parón de demanda que hemos notado desde mediados de mayo unido a las dificultades económicas por las que está pasando el sector en cuanto a su obligada financiación nos estimula a ser muy prudentes y realistas», manifiesta Luque.

