El emprendimiento en Málaga empieza a hacerse, cada vez más, sin soltar la nómina. Así lo refleja la última edición del Termómetro del Emprendimiento, elaborado por el Instituto Municipal para la Formación y el Empleo (IMFE) del Ayuntamiento de Málaga y presentado este lunes por la concejala delegada de Educación y Fomento del Empleo, María Paz Flores.
El informe semestral, correspondiente al primer semestre de 2026, se basa en una muestra de 308 encuestas realizadas por el IMFE en colaboración con entidades del ecosistema emprendedor de la ciudad. Las nuevas tecnologías y la digitalización vuelven a ser el sector más representado, con el 20,9% de los proyectos. Les siguen la hostelería y restauración (14,2%), el turismo (13,5%) y el comercio (11,5%).
Según el IMFE, el turismo y el comercio aumentan su presencia entre los sectores más demandados para emprender. El informe no detalla, sin embargo, sus porcentajes en la edición anterior.
La percepción de futuro va en la misma línea. Entre los sectores con más potencial de crecimiento, los encuestados sitúan en cabeza a las nuevas tecnologías (19,6%), el turismo (14,6%) y el comercio (11,5%).

Del 54,7% al 36,8% de autónomos
El cambio más significativo respecto a la encuesta anterior está en la situación laboral. Quienes desarrollan su actividad como autónomos o emprendedores pasan del 54,7% al 36,8%. En contraste, las personas que emprenden mientras trabajan por cuenta ajena suben hasta el 34,9%, frente al 22% del segundo semestre de 2025.
En la formación, los universitarios siguen siendo mayoría (41,5%), aunque se consolidan los perfiles de formación profesional, que alcanzan el 33%. Por género, el estudio aprecia diferencias: los hombres emprendedores proceden sobre todo de estudios de Comunicación y Marketing, y las mujeres, de Administración y Gestión de Empresas.
El perfil predominante es el de una mujer de entre 45 y 55 años, con estudios universitarios y que trabaja como autónoma, movida sobre todo por la detección de oportunidades de negocio y la búsqueda de mejores ingresos.
La financiación, primera barrera
El acceso a la financiación aparece como el principal obstáculo para emprender, seguido de la presión fiscal y los costes laborales y, en tercer lugar, del exceso de burocracia. También es la fase del proceso que más destacan los encuestados, por delante del desarrollo del plan de negocio y la mejora de la empresa.
El apoyo financiero es, además, el aspecto más señalado para crear una compañía, junto a las habilidades comunicativas y técnicas y la formación en gestión, marketing y ventas.
Entre los recursos de apoyo, el asesoramiento y la mentoría siguen siendo los más utilizados, mientras que las incubadoras y aceleradoras son las vías más demandadas.
Según el IMFE, los resultados dibujan un emprendimiento con mayor diversidad de situaciones laborales de partida, un peso creciente de la búsqueda de financiación y la consolidación de la digitalización. Al tratarse de un informe semestral, la próxima edición permitirá comprobar si el avance de quienes emprenden sin dejar su empleo se consolida o responde a un cambio puntual en la muestra.

