La startup Viving, con sede en Estepona, ha incorporado a su web un asistente de asistente de inteligencia artificial con el que busca resolver el primer obstáculo de quien necesita ayuda psicológica: decidir a quién acudir. La herramienta se llama Vivi y funciona desde el pasado 11 de octubre en todas las páginas de viving.es, según ha informado la compañía.
La plataforma reúne a 177 psicólogos de 19 provincias. De ellos, 84 tienen agenda abierta y el asistente puede recomendarlos. Hasta ahora, como en buena parte del sector, el paciente tenía que orientarse entre cientos de perfiles, siglas técnicas como TCC o EMDR y tarifas dispares.
Del cuestionario al relato
Lo habitual en el sector es un cuestionario cerrado y un profesional asignado. Vivi, en cambio, parte de lo que el usuario escribe con sus propias palabras. El sistema puede hacer hasta tres preguntas para afinar la búsqueda: si la ayuda es para la propia persona o para un hijo, si prefiere sesión online o presencial y cuál es su presupuesto.
Después analiza la ficha de cada psicólogo disponible: formación, enfoque, perfil de pacientes, idiomas, precio y agenda. El resultado son tres nombres. Cada uno lleva una frase que justifica la recomendación y su primer hueco libre para reservar.
La empresa define a Vivi como un asistente “agéntico”: además de responder, puede filtrar el listado, buscar la cita más próxima, comparar perfiles o llevar al usuario a la guía de su ciudad. “La inteligencia artificial no debe hacer de psicóloga. Lo que sí puede hacer muy bien es leerse todos los perfiles en segundos y quitarle al paciente el trabajo más difícil del primer paso, que es decidir a quién llamar”, explica Juan Navarro, fundador de Viving.
Límites explícitos
El lanzamiento llega en pleno debate sobre el uso de chatbots como sustitutos de la terapia. Según la compañía, Vivi advierte en cada conversación de que no diagnostica ni hace terapia. Si detecta una situación de riesgo, deja de proponer profesionales y remite al 024, la línea de atención a la conducta suicida, y al 112.
La elección final es siempre del paciente, que puede aceptar las propuestas o pedir otras. En cuanto a la privacidad, Viving afirma que la conversación se guarda solo en el navegador del usuario. La empresa únicamente registra, sin texto, cuántas veces se recomienda a cada profesional.
El lanzamiento llega en pleno debate sobre el uso de chatbots como sustitutos de la terapia. La empresa quiere dejar claro que esta app no diagnostica ni hace terapia.
Un modelo sin comisiones
En el plano de negocio, Viving no cobra comisión a los psicólogos por las sesiones: cada profesional fija y publica su precio y cobra directamente. De los 177 especialistas, 34 ofrecen terapia en inglés. La firma refuerza ese segmento este mes con el lanzamiento de su versión en inglés para residentes extranjeros, un público con peso propio en la Costa del Sol.
Para explicar el momento elegido, la compañía cita su Barómetro Viving 2026, publicado el 10 de octubre. Según ese sondeo, el 95% de los psicólogos consultados asegura atender ya a pacientes que antes contaron su malestar a una inteligencia artificial. “Si la gente ya le cuenta a una IA lo que le pasa, lo mínimo es que esa conversación termine en un profesional de verdad”, sentencia Navarro.

