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Las casas rurales del interior de la provincia de Málaga rozan el 100% de ocupación en agosto

El interior de la provincia alcanza una ocupación media del 92,5% en las casas rurales este mes, con picos del 96%, según un estudio de Ruralidays.com que confirma el papel del sector como motor económico de los municipios más pequeños.

El turismo rural en Málaga está registrando cifras de récord en agosto.

El turismo rural se consolida como un activo económico de primer orden para el interior de la provincia de Málaga. Un estudio elaborado por Ruralidays.com, la principal plataforma de comercialización de casas rurales de España, revela que la ocupación media de este tipo de alojamiento en agosto alcanza el 92,5% en municipios de menos de 6.000 habitantes, con picos que llegan al 96%.

Según el volumen de reservas confirmadas por municipio, Villanueva de la Concepción, en la comarca de Antequera, es el que más crece en población relativa por la llegada de visitantes. Con 3.296 habitantes oficiales según el Instituto Nacional de Estadística (INE), sus casas rurales han alcanzado una ocupación del 96% en agosto, lo que implica una afluencia de visitantes equivalente a un porcentaje muy relevante de su censo.

La Axarquía concentra el mayor número de municipios pequeños con ocupación elevada: Almáchar (1.959 habitantes, 95% de ocupación), Arenas (1.291, 94%), Sayalonga (1.672, 93%), El Borge (958, 93%), Frigiliana (3.383, 92%), Cómpeta (3.824, 89%) y Periana (3.367, 88%). Fuera de la provincia, el estudio identifica casos similares en El Gastor (Sierra de Cádiz, 94%) y Órgiva (Alpujarra de Granada, 91%), lo que sugiere un patrón replicable en el conjunto del interior andaluz.

Desestacionalización y reparto de la demanda

Las casas rurales andaluzas concentran hasta el 80% de sus reservas entre abril y octubre, un dato que evidencia la capacidad del sector para desestacionalizar el turismo y redistribuir la demanda fuera de los meses de máxima presión en el litoral. Félix Zea, cofundador de Ruralidays, sostiene que el turismo rural no compite con el de sol y playa, sino que lo complementa, y subraya que los ingresos generados se quedan en el municipio, repartidos entre propietarios, reformistas, personal de limpieza y guías locales.

El impacto económico va más allá de la facturación directa. Según Zea, buena parte de las viviendas hoy dedicadas a alquiler turístico estaban abandonadas hace una década, y su recuperación ha sido posible gracias al aumento sostenido de la demanda. El fenómeno reactiva además el comercio de proximidad -bares, panaderías, ultramarinos- y genera empleo en construcción, reforma, hostelería, limpieza y mantenimiento, así como en el sector del turismo activo y de senderismo.

Una tendencia estructural, no estacional

Ruralidays defiende que el crecimiento del turismo rural se mantiene desde la pandemia y responde a una demanda de fondo por la naturaleza y la autenticidad, no a un pico coyuntural de un verano concreto. La compañía, con un catálogo de más de 2.800 viviendas en alquiler, insiste en que el problema del turismo en Andalucía no es de volumen, sino de reparto geográfico: mientras el litoral opera al límite de su capacidad en agosto, numerosos pueblos del interior, a apenas veinte minutos de la costa, disponen de casas llenas y margen para acoger a más visitantes.

El reto para las administraciones locales será ahora consolidar esta tendencia con infraestructuras y servicios que sostengan la actividad más allá del verano, y evitar que la rehabilitación de vivienda derive en tensiones de precios en los municipios más pequeños. De mantenerse el ritmo de ocupación, el turismo rural podría convertirse en una de las palancas más eficaces contra la despoblación del interior malagueño.

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