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Alfar Tierra Cocida: de un pequeño taller de cerámica en los Montes de Málaga a facturar 1,6 millones de euros

Verónica Núñez empezó vendiendo en mercadillos las piezas que hacía su entonces pareja. Hoy, sin haber tocado nunca un torno, dirige una empresa que factura 1,6 millones de euros y vende cerámica artesanal malagueña en 35 países. El devenir del negocio le ha llevado a ser nombrada 'Empresaria del Año' por AMUPEMA.

Verónica Núñez en el Taller de Tierra Cocida.

El pasado 21 de julio se hizo con el premio ‘Empresaria del año’ de la Asociación de Mujeres Profesionales y Empresarias de Málaga (AMUPEMA) en la categoría de ‘Trayectoria Empresarial’. Verónica Núñez recogió el galardón por la consolidación de Alfar Tierra Cocida visiblemente emocionada y compartió unas palabras que ya dejaban ver parte de su historia de lucha y persistencia para hacer grande un proyecto que hoy es una realidad: “He recibido muchos ‘no’ a lo largo de estos años, pero jamás me he rendido”.

En el encuentro que ha compartido con Vida Económica en las instalaciones principales de la empresa ha vuelto a hacer referencia a ello, unas experiencias a las que se ha aferrado “siempre como aprendizaje y jamás como un drama que pueda lastrarme o detener mis pasos”.

Del barro a la vajilla que da la vuelta al mundo

Alfar Tierra Cocida es una compañía que produce, distribuye y comercializa piezas de barro cocido hechas de forma artesanal, útiles para cocina. Desde sus ya representativos ralladores para alimentos a vasijas, vasos, tazas, jarras, platos… Toda una ‘vajilla’ que está dando la vuelta al mundo: venden en 35 países diferentes, desde Europa a regiones tan diferentes y dispares como Japón o Nueva Zelanda.

El rallador, la pieza más valorada por los clientes de Alfar Tierra Cocida.
El rallador, la pieza más valorada por los clientes de Alfar Tierra Cocida.

Llegan a mercados de todo el planeta tanto a través de su tienda online –55% de las ventas– como de puntos de venta y espacios en tiendas y superficies comerciales. Es así que los artesanos y productores locales que colaboran con Verónica Núñez llegan a fabricar con sus manos -“aquí no hay ningún tipo de procedimiento industrial, todo se crea desde cero, el diseño, la elaboración, se decoran las piezas…”- 125.000 piezas al año.

Y la actividad de Alfar Tierra Cocida va más allá de esto. Es decir, la creación de productos exclusivos y únicos, pues ninguno es igual al anterior por el procedimiento mismo de creación que conlleva, es de momento la línea de negocio principal de la empresa pero no el único. Núñez, con formación en Marketing y Publicidad, tras pasar por multinacionales de referencia como Apple y Marriott, tiene una visión estratégica del mundo empresarial y eso lo está imprimiendo en su empresa desde que comenzó a funcionar en 2022.

Así, a esa parte comercial se suma el Taller de Tierra Cocida, que abrió sus puertas en el polígono El Viso, en la calle Monte Alta donde estas sus instalaciones principales. Este es un espacio innovador que apuesta por crear experiencias relacionadas con la cerámica y la alfarería, un punto de encuentro que ha contado ya con la participación de grandes compañías que han confiado en la propuesta de Verónica. “Es una estrategia para generar conexión con los empleados, para fidelizar al cliente interno”, ha explicado a Vida Económica.

El 55% de las ventas proceden del canal online, una tienda virtual que comercializa sus productos hasta en 35 países.

Verónica Núñez con una de las piezas de Alfar Tierra Cocida.
Verónica Núñez con una de las piezas de Alfar Tierra Cocida.

A día de hoy han organizado más de un centenar de eventos, con una capacidad que ronda las 80 personas, pero Núñez tiene claro que esta zona será clave en el devenir de la marca. Entre sus objetivos, esas ideas que ya van tomando forma en su cabeza, está el crear una escuela online de artesanía para personas de todo el mundo, “tanto para quienes empiezan como para profesionales que quieran mejorar”.

El futuro de Alfar Tierra Cocida se está moldeando de manera firme gracias al perfil multidisciplinar y creativo de su fundadora. Estos años de trabajo intenso le han permitido ir diseñando un plan de negocio con el que jamás soñó cuando decidió dar el salto, atravesar el vértigo de emprender por su cuenta y poner los mimbres de lo que hoy es una empresa consolidada con una plantilla estable de 23 trabajadores que supera la treintena en momentos de alta demanda.

Un pequeño taller en los Montes de Málaga

Desde la nave que ocupan de 600 metros, con dos puntos de venta en Málaga, uno en el Palmeral de las Sorpresas y otro en Muelle Uno -abren por temporadas-, y varias tiendas físicas en Madrid -empezando también a dejarse ver por Barcelona-, ha recordado cómo hace diez años todo se empezaba a fraguar en un pequeño taller en los Montes de Málaga. Su pareja era artesano alfarero y ahí comenzó todo: “Vi que esas piezas podrían llegar a muchos sitios, más allá de los mercadillos o ferias en los que vendíamos”.

Y dicho y hecho. Tras una etapa compleja en lo personal decidió focalizarse en lo profesional e ir dando forma a lo que ahora es como su tercer hijo. “En aquel momento nadie creyó en mí. Me encontraba sola, con lo puesto, con dos hijos pequeñitos, pero dejé a un lado las muchas negativas y comentarios que me hacían y seguí adelante”, ha compartido con esta revista. Así, de vender apenas cinco piezas en sus primeros pasos a estas 125.000 anuales que marcan lo que para ella es “un estadio muy inicial de la empresa”.

En apenas cinco años Alfar ha pasado de ocupar un pequeño taller a tener como base central una nave de 600 metros cuadrados que «se empieza a quedar pequeña ya», afirma Verónica Núñez.

Una carrera forjada desde los 12 años

Su confianza la alimenta su formación y trayectoria, su arrojo y determinación. Clave también el conocimiento del mercado: “El producto es un 40%. El otro 60% va en todo lo demás”. Lo ha apuntado en alusión al marketing y a la comunicación, al servicio de atención al cliente, al que presta un cuidado minucioso para “que quien pruebe quiera repetir”, y un equipo de profesionales que son claves en la progresión empresarial. “Es difícil encontrar personas que quieran crecer como yo, que piensen en grande, y yo cuento con compañeros, algunos son familia, que creen igual que yo en lo que hacemos”, ha apuntado en la entrevista. Entre estos, su hermana, directora comercial, “o la jefa de administración, que es mi mejor amiga”.

Verónica Núñez junto a su hermana en las instalaciones de Alfar Tierra Cocida.
Verónica Núñez junto a su hermana Tania Núñez en las instalaciones de Alfar Tierra Cocida.

Estas líneas maestras son parte de su bagaje como empleada en compañías como las citadas anteriormente y otras muchas más, una carrera profesional intensa “gracias a que llevo trabajando desde los 12 años” y que ha ejercido en países tan distintos a España como Irlanda o Canadá. Las claves del comercio internacional, los imprescindibles de la atención al cliente premium, la visión estratégica para consolidar la imagen y proyección de una marca… “Nunca he parado de aprender y sigo especializándome. Ahora con la Inteligencia Artificial, siempre mejorando en gestión de recursos humanos…”, ha dicho mientras señalaba algunas de sus adquisiciones más recientes –libros específicos y cursos y conferencias online que sigue en su tiempo libre.

Hasta llegara aquí, Núñez ha aprovechado algunos de los recursos disponibles para forjarse como empresaria. Ha recordado desde el asesoramiento y la formación de la Cámara de Comercio en materia de exportación como la orientación de base “del CADE al que acudí”. A esto ha sumado el poder compartir en momentos de networking con otras personas que han pasado por situaciones similares y es por eso que se ha mostrado tan receptiva a animar a quienes la lean a seguir adelante con sus sueños y darles forma “porque pueden convertirse en realidad”.

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