El Salón de los Espejos del Ayuntamiento de Málaga acogió ayer la presentación de Sobre el imperio de la ley, el último ensayo de Javier Cremades, en un acto con amplia representación institucional y jurídica. El autor situó el debate en el momento actual de las democracias occidentales y defendió que el Estado de derecho no es un concepto teórico, sino una práctica cotidiana que exige compromiso ciudadano e instituciones independientes.
En el acto, moderado por el periodista Pedro Luis Gómez, Cremades sostuvo que “el estado de derecho no es un conjunto de reglas que está ahí escritas en una Constitución”, sino “un sistema de vida en el que todos tenemos que sentirnos parte”.
Amenazas
A partir de esa premisa, articuló su intervención en torno a tres amenazas que, a su juicio, están debilitando las democracias consolidadas.
La primera es “el ataque a la independencia del poder judicial”, que definió como un intento de “revertir por vías no constitucionales la separación de poderes”. En su análisis, este proceso suele comenzar desacreditando a los jueces, presentándolos como actores ideologizados o “políticos con toga”, con el objetivo de erosionar su legitimidad ante la opinión pública.
La segunda amenaza es el deterioro de la verdad en el espacio público. “Sin verdad es ingobernable una vida en sociedad”, afirmó, subrayando que el derecho a la información veraz es un pilar esencial de cualquier democracia. En un entorno digital marcado por la aceleración y la sobreexposición mediática, advirtió de que la manipulación y la desinformación generan decisiones colectivas basadas en percepciones erróneas.
El tercer riesgo es la polarización extrema. Para Cremades, cuando el adversario político deja de ser un competidor legítimo para convertirse en un enemigo a eliminar, el sistema pierde su equilibrio. “La polarización está impidiendo esa forma de estilo que es compartir el espacio público con todos dentro de los límites de la Constitución”, señaló.

Presencia institucional
El acto contó con intervenciones institucionales que reforzaron el diagnóstico. El presidente del Tribunal Constitucional Federal de Alemania, que participó de forma telemática, recordó que sin la protección del Estado de derecho “no puede haber libertad ni democracia libre” y que las bases del orden democrático “no pueden darse por garantizadas”.
La presidenta de la Audiencia Provincial, Lourdes García Ortiz, destacó la trayectoria académica y profesional del autor y enmarcó la obra como una reflexión necesaria sobre “los actuales desafíos a los que se enfrenta el Estado de derecho”. Subrayó, además, el compromiso de Cremades con la modernización institucional y la formación de nuevas generaciones de juristas.
Por su parte, el consejero de Justicia, Antonio Nieto, definió el libro como “un libro que defiende la libertad, pero que exige compromiso”. En su intervención, advirtió de que el imperio de la ley “no se mantiene solo” y que requiere una actitud activa por parte de ciudadanos e instituciones. “El imperio de la ley es nuestro escudo, es la defensa del modelo constitucional”, afirmó, insistiendo en que abandonar su protección supone deteriorar la calidad democrática.
El alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, vinculó el debate al papel de la Constitución de 1978 como pieza vertebradora del sistema. “Si no existe independencia del poder judicial, no hay calidad democrática. No hay imperio de la ley”, aseguró, defendiendo la separación de poderes como garantía frente a cualquier deriva autocrática.
Más allá del análisis teórico, Cremades aportó experiencias personales acumuladas en los últimos años a través de su relación con magistrados de tribunales supremos y constitucionales de distintos países. Explicó que el libro es fruto de un “proceso de escucha” y de la constatación de que los desafíos actuales no se parecen a los de hace medio siglo.
Frente al antiguo “telón de acero”, describió un escenario en el que las autocracias se han vuelto funcionales y eficientes en determinados ámbitos, lo que puede generar desafección en sociedades democráticas si estas no ofrecen estabilidad, prosperidad y confianza institucional. En ese contexto, insistió en que el deterioro no se produce solo desde arriba, sino también desde abajo, cuando los ciudadanos renuncian a defender activamente las reglas comunes.
El jurista concluyó con un llamamiento directo a las nuevas generaciones: “Ese estado de derecho es una conquista extraordinariamente difícil de alcanzar” y su preservación depende del comportamiento individual y colectivo. “El estado de salud de la vida en común depende de cómo se comporta cada persona”, afirmó, apelando a una cultura cívica basada en el respeto a la ley y a la dignidad del adversario.
La presentación finalizó con la firma de ejemplares y con la sensación compartida de que el debate sobre el imperio de la ley trasciende el ámbito jurídico para convertirse en una cuestión central para la estabilidad institucional y el futuro democrático.

