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DigiTech: Málaga se escribe en código

La propuesta educativa de DigiTech une formación tecnológica, acompañamiento personalizado y alta empleabilidad

Marina Ginés, directora del Departamento de Empresas y Prácticas

En los últimos años es cada vez más común que los jóvenes, al finalizar Bachillerato o incluso la ESO, se planteen, además de la universidad, cursar una Formación Profesional. En este nuevo escenario educativo, DigiTech se ha convertido en uno de los centros de referencia. Es una empresa de Formación Profesional con sedes en Madrid, Barcelona y Valencia y, desde 2022, también en Málaga, desde donde además gestionan su modalidad online.

Un alumnado en crecimiento

Cuenta con 2.000 estudiantes en toda España y, en Málaga, son 220 los que cursan grados que van desde Ciberseguridad hasta Desarrollo de Aplicaciones Web (DAW), pasando por Marketing. Desde su llegada a Málaga, nos cuenta Marina Ginés, directora del Departamento de Empresas y Prácticas, no han parado de llegar alumnos nuevos  con perfiles muy variados. “Desde jóvenes que acaban de salir de Secundaria hasta personas más mayores que quieren dar un giro a su trayectoria laboral; todos encuentran en DigiTech una casa”.

La apertura de la sede en Málaga se debe, según Marina, a que “Málaga es el hub tecnológico del sur de Europa” y cuenta con “un gran ecosistema de startups y pymes” que demanda perfiles especializados. El centro dispone de aulas equipadas con todo lo necesario y un laboratorio donde los alumnos realizan sus prácticas. Pero lo que realmente distingue a DigiTech va más allá de las instalaciones. Su enfoque educativo se basa en acompañar al estudiante desde el primer día hasta su incorporación al mundo laboral. “Se trata de encaminar, apoyar y guiar al alumno en todo el proceso hasta la empleabilidad”, resume Marina.

En DigiTech no solo formamos técnicos, acompañamos a personas hasta que se convierten en profesionales

Aprender haciendo

Desde el primer curso, los alumnos combinan teoría y práctica y trabajan con equipos, redes, software y herramientas profesionales que se utilizan en las empresas del sector. “Nuestra prioridad es que lleguen a las prácticas con una base sólida y sin miedo a enfrentarse al entorno real”, explica Ginés. Para ello, los docentes dedican parte del curso a proyectos aplicados y a preparar al alumnado para el trabajo por proyectos, la dinámica habitual en las compañías tecnológicas.

En especial, este centro pone el foco en las soft skills, unas competencias que a menudo pasan desapercibidas en la Formación Profesional. “La formación en habilidades blandas es fundamental, porque el sector tecnológico trabaja mayoritariamente por proyectos y eso exige capacidades que no siempre se entrenan”, señala la responsable.

El vínculo del centro con las empresas es también un eje central de su educación. Gestionan convenios con un gran número de compañías tecnológicas y del sector digital, tanto locales como nacionales. Entre ellas, Mayoral, Accenture, EY o NTT Data. Estas colaboraciones permiten que los alumnos realicen sus prácticas en entornos reales de trabajo y entren en contacto directo con las metodologías.

El crecimiento del alumnado refleja la demanda de formación aplicada al sector tecnológico

Para Marina, “preparar a los alumnos para el momento de las prácticas es una carrera de fondo. No se trata solo de enviar currículums, sino de que lleguen confiados y con un perfil profesional sólido”. Por ello, reciben orientación en habilidades de comunicación, talleres de creación de currículum profesional y, desde hace poco, cuentan también con un podcast propio que refuerza esa preparación.

El resultado de este acompañamiento se traduce en una tasa de empleabilidad del 98%. “No es raro que algunos estudiantes sean contratados por la misma empresa en la que realizan las prácticas, incluso antes de finalizar sus estudios” sentencia Ginés. Otros continúan formándose con los másteres de FP que ofrece la escuela mientras ejercen.

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