Domingo Sánchez es, desde hace casi 30 años, Domingo Merlín, su nombre artístico prestado de la compañía que dirige desde entonces. Una entrevista prevista de 20 minutos da lugar a una agradable conversación en la que dice sentirse cómodo. Habla sin impostura. De niño ya organizaba fiestas familiares y movía gente. No sabía que eso se llamaba producción. Solo sabía que le encantaba imaginar cosas… y ver cómo ocurrían.
En aquella época, dedicarse al mundo del espectáculo no era precisamente una opción clara. No había grados, másteres ni mapeo de salidas profesionales. Había intuición, librerías y muchas ganas. “Querías dedicarte al mundo del arte, pero no sabías encontrar la manera”, rememora. Así que tiró por donde mejor sabía: hacer, probar, equivocarse… y volver a hacer.
Con los años, ese chico que descargaba material en las giras de U2, acabó montando sus propios conciertos, festivales y grandes eventos escenográficos. Trabajó para artistas internacionales como David Guetta y empezó a mezclar disciplinas: circo contemporáneo, teatro, música, experiencias inmersivas. De ahí salió un espectáculo, allá por 2014, que le cambió la vida. Y el mapa.
Ese proyecto, Aihua, fue su pasaporte a Arabia Saudí. Allí se convirtió en uno de los protagonistas de la apertura cultural del país. Día Nacional, Día de la Fundación, grandes eventos para el Ministerio de Cultura… Escenarios gigantes, presupuestos muy serios y mucha responsabilidad.
“Allí aprendí a jugar en otra liga”, recuerda. Una liga donde la imaginación se mide en metros, focos y toneladas de escenografía.

La pausa inesperada
Merlín vuelve a Málaga para colaborar en la gala de los Goya de 2020 en el Martín Carpena. Termina la gala, cae el telón… y poco después cae también el mundo entero. Confinamiento y proyectos paralizados.
Durante ese parón empezó a pensar en cómo devolver a su ciudad todo lo aprendido fuera, cómo profesionalizar la industria y cómo formar a los perfiles que nunca salen en la foto pero que sostienen todo: regidores, diseñadores de iluminación, de sonido, de vídeo, de escenografía, especialistas en efectos… “El problema no es encontrar artistas, es encontrar técnicos preparados para trabajar internacionalmente”, resume.
En paralelo, alguien en Málaga tenía un discurso parecido. Antonio Banderas. Él desde el escenario, Merlín desde la trastienda. Coincidieron, se sentaron a tomar un café y el resto es SOHRLIN Andalucía.
¿Qué es este universo?
SOHRLIN Andalucía es una mezcla muy calculada de escuela, fábrica de contenidos, centro de producción, espacio de exhibición y plataforma de distribución internacional. Todo junto. Todo conectado.
“Tanto Antonio como yo tenemos un gran compromiso social con la formación. Queremos formar y mostrar nuestro universo”, recita un Domingo Merlín que insiste en que “SOHRLIN Andalucía es más un proyecto que un espacio”. No es un capricho, es una necesidad detectada a golpe de realidad. En Arabia, se llevaba a 600 personas a trabajar… y el cuello de botella siempre era el mismo: los perfiles técnicos. Un buen diseñador de luces podía cobrar cuatro veces más que un artista… y aun así era difícil encontrarlo.
La Escuela SOHRLIN Andalucía funciona con grupos reducidos, entre 10 y 12 alumnos por especialidad. Las clases las imparten profesionales en activo que, además de enseñar, se llevan a los alumnos a proyectos reales: regidurías de grandes eventos, montajes con streaming internacional, producciones de primer nivel. La teoría arriba, en las aulas. La realidad abajo, en el escenario.

Conexión con la empresa
Pero SOHRLIN Andalucía no vive solo de aplausos. También de acuerdos. La inversión es privada, con capital de Banderas y de Merlín, y el proyecto se apoya en alianzas muy estratégicas. La Junta de Andalucía aporta visibilidad y naming, empresas como Mahou San Miguel se suman como socios creativos y Meyer Sound ha instalado un sistema de sonido puntero que convierte el espacio en showroom de referencia para técnicos de todo el país.
SOHRLIN Andalucía también se acerca al mundo empresarial con un espacio pensado para empresas que buscan algo distinto a un salón de hotel. Eventos como UpScale de Freepik, presentaciones de Mercedes o la gala de la Guía Michelin ya lo han elegido. A las compañías, recuerda el productor, «les atrae su entorno único, la narrativa cultural, el impacto mediático y las ventajas fiscales». Además, pueden hacer team building usando roles reales de una producción. Según Merlín “no hay mejor organigrama que el de un espectáculo bien montado”.
La formación es nuestro compromiso social: faltan técnicos preparados y necesitamos profesionalizar los oficios escénicos
Más allá de la hoja de Excel, SOHRLIN Andalucía quiere transformar algo más profundo: la relación de la gente con la cultura. Para Merlín, el objetivo está claro: acercar las artes escénicas a públicos que nunca habían considerado entrar en un teatro y mostrarles que pueden disfrutarlo. “Ese es nuestro compromiso”, dice. Por eso, él insiste en llamar a SOHRLIN Andalucía “un proyecto de entretenimiento cultural”. Una caja enorme llena de focos, cables, talento y, sobre todo, posibilidades. Una caja que se abre en Málaga… para sorprender al mundo.
Motor creativo… y económico
SOHRLIN Andalucía se levanta sobre las antiguas instalaciones de una empresa siderúrgica de la zona oeste de Málaga. Un espacio que, en palabras de Domingo Merlín, lo atrapó desde el primer instante: “Entré por la puerta y vi la luz entrar por las ventanas y sentí la fuerza de las columnas. Había una energía especial. Fue como si el espacio me atrapara al instante”. Hoy, ese mismo lugar, otrora núcleo industrial, actúa como un verdadero dinamizador económico para la ciudad. Su capacidad para atraer galas internacionales, congresos creativos y grandes producciones moviliza un ecosistema completo: proveedores, técnicos, hoteles, restauración y servicios. La presencia de figuras como Antonio Banderas amplifica además el impacto mediático y el retorno económico para Málaga.
La visión compartida que dio origen a SOHRLIN Andalucía
La formación es el eje social sobre el que se construye SOHRLIN Andalucía. Para Domingo Merlín y Antonio Banderas, ambos con trayectorias profundamente internacionales, formar nuevos profesionales no es solo una necesidad del sector, sino una responsabilidad social: abrir puertas, profesionalizar los oficios y transmitir un modo de crear y producir que han aprendido recorriendo escenarios de todo el mundo. Esa coincidencia de visión fue precisamente lo que los unió. Banderas aporta su mirada artística y su capacidad de inspiración; Merlín, su experiencia en producción y la gestión diaria del proyecto. Dos perfiles distintos y complementarios que comparten una misma ambición: hacer de Málaga un polo creativo con vocación global. Incluso el nombre nació de esa unión: la fusión natural entre Soho y Merlín, que derivó -tras más de cien propuestas- en SOHRLIN Andalucía.


