Fundada en Málaga a principios de 2024 por Estefanía Moreno y Eugenio Fernández la empresa nació con una idea tan sencilla como potente: poner al alcance de todos un asesor de imagen personal gracias a la Inteligencia Artificial. La propuesta ha evolucionado con rapidez y ya está en pleno proceso de expansión tras su entrada en el prestigioso programa Lanzadera, en Valencia.
Color AI funciona como un sistema de recomendación inteligente que, mediante una fotografía, analiza la colorimetría del rostro y las proporciones faciales para ofrecer productos que favorecen al usuario. Su aplicación abarca tiendas de ropa, salones de belleza y ópticas, permitiendo que, en apenas segundos, el cliente reciba sugerencias adaptadas a su fisionomía y estilo.
“La asesoría de imagen tradicional requería entre 10 y 12 horas de análisis. Nosotros lo hacemos en segundos”, explica Estefanía, que antes de fundar la empresa ya ejercía como asesora de imagen de forma ‘analógica’. “Veía que el servicio no estaba democratizado y que muchas personas no sabían ni que existía”, añade.
De la peluquería a la óptica
En sus inicios, Color AI centró su actividad en salones de belleza. Sin embargo, pronto descubrieron que el mundo de la óptica ofrecía un campo fértil para su tecnología. “Muchos clientes no sabían qué gafas les favorecían. Ahí vimos una necesidad clara y trasladamos nuestro enfoque”, comenta esta emprendedora. Hoy, esta es una de las principales líneas de negocio de la empresa, junto a colaboraciones en moda y maquillaje.
Uno de sus hitos más visibles llegó cuando Multiópticas incorporó su tecnología en un espejo inteligente durante la Fashion Week, permitiendo a los visitantes descubrir en tiempo real qué gafas les sentaban mejor. Este impulso de visibilidad ha acelerado su expansión, y actualmente trabajan en integraciones con ecommerce como Invitadísima, especializado en vestidos para eventos.

Tecnología propia, visión de futuro
Aunque la herramienta central se basa en IA, Color AI ha desarrollado también sus propios algoritmos para determinar el tipo de cuerpo, una funcionalidad que no utiliza IA pero que complementa la experiencia del usuario.
“Queremos que la tecnología se adapte a las personas, no al revés”, afirma Estefanía.
Esto ha llevado a adaptar su producto a diferentes dispositivos para no interferir con los hábitos de trabajo de los profesionales del sector.
Hoy la empresa cuenta con “cuatro empleados y medio” -uno trabaja a media jornada- y se prepara para crecer. De hecho, están buscando ya perfiles de marketing. La entrada en Lanzadera, proyecto de ayuda al emprendimiento de Juan Roig, es clave: “Llevamos solo unas semanas y ya hemos avanzado lo que antes nos llevaba meses. Hay mentores, contactos, oportunidades. Está superando cualquier expectativa”.
Una empresa nacida en Málaga, con alma viajera
Curiosamente, ni ella ni su socio son malagueños: ella es de Zaragoza y él gallego. Sin embargo, ambos eligieron Málaga como punto de partida por su ecosistema de startups. “Me mudé para lanzar mi primer proyecto y fue la mejor decisión”, asegura Estefanía. A pesar de su traslado a Valencia, mantienen vínculos con la ciudad que los vio nacer como empresa y que les premio en 2022 con el premio junior IMFE.
Camino hacia la internacionalización
Color AI ya está en ronda de financiación para acelerar su crecimiento. Su ambición es clara: entrar en nuevos sectores como el maquillaje, los accesorios, el mercado nupcial y de invitadas, así como expandirse a otros países. La tecnología, al ser aplicable a cualquier producto cercano al rostro, tiene un potencial enorme de exportación.
Estefanía concluye con una reflexión clave: “Hay que fomentar el emprendimiento desde abajo. En las universidades y colegios, deberían hablar más de startups. A mí me habría encantado descubrir antes esta vía profesional”.

