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Alquilar en Málaga: 300 candidatos compiten por cada piso que se anuncia

Encontrar piso de alquiler en Málaga se ha convertido en una tarea casi imposible. Los arrendadores exigen cada vez más requisitos -ingresos mínimos, avales, seguros de impago- para minimizar riesgos. El resultado: solo uno de cada cuatro candidatos llega a visitar la vivienda.

Buscar vivienda para alquilar.

Encontrar vivienda para alquilar se ha convertido en una carrera de obstáculos en ciudades como Málaga. Según el último informe de la red inmobiliaria donpiso, cada anuncio recibe más de 300 candidatos en las primeras 48 horas. Y de todos ellos, apenas uno de cada cuatro llega a pisar la vivienda que le interesa.

El dato no es una anécdota aislada. Forma parte de un fenómeno que se repite en Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Málaga, capitales en las que esta situación se manifiesta con fuerza por la presión turística y el crecimiento constante de la demanda. En el caso de la Costa del Sol, la ciudad se ha situado entre los núcleos urbanos donde el desajuste entre oferta y demanda es más evidente.

Los propietarios no miran solo la rentabilidad

El informe de donpiso revela un cambio de mentalidad entre los arrendadores. Uno de cada dos propietarios prioriza ahora la seguridad del perfil del inquilino por encima de la rentabilidad del alquiler. Es decir: prefieren cobrar algo menos, pero tener la garantía de que van a cobrar todo, todos los meses.

Ese cambio se traduce en filtros más duros a la hora de seleccionar candidato. El 70% de los propietarios exige ingresos mínimos equivalentes a tres veces el precio de la renta. Y el 60% pide, además, garantías adicionales -seguros de impago, avales bancarios o fiadores solventes.

Emiliano Bermúdez, subdirector general de donpiso, lo resume así: «El mercado del alquiler avanza hacia un modelo mucho más restrictivo, donde el propietario busca minimizar riesgos por encima de todo. Y esa búsqueda de seguridad tiene pisos efecto colateral: cada vez son más los inquilinos que se ven obligados a aceptar condiciones más duras o a cambiar de vivienda con más frecuencia de la que querrían».

Uno de cada dos propietarios prioriza ahora la seguridad del perfil del inquilino por encima de la rentabilidad del alquiler

El embudo que deja fuera a la mayoría

Con esos requisitos sobre la mesa, no es de extrañar que solo uno de cada cuatro candidatos consiga superar el primer filtro y llegar a visitar el piso. El resto queda descartado antes incluso de ver la vivienda por dentro.

En una ciudad como Málaga, donde el precio del alquiler no deja de subir y la oferta disponible es limitada, ese filtro se convierte en un muro casi infranqueable para buena parte de la población -especialmente para los más jóvenes, que suelen tener menos ingresos acreditados o menos capacidad de aportar garantías.

Mudanzas forzadas 

La consecuencia de todo este endurecimiento se nota también en la movilidad de los inquilinos. A nivel nacional, uno de cada tres inquilinos se ha mudado el último año para poder pagar el alquiler, y cerca del 40% ha cambiado de vivienda por motivos estrictamente económicos. Uno de cada tres ha tenido que cambiar directamente de barrio o de zona para poder asumir el coste.

Uno de cada tres inquilinos se ha mudado el último año para poder pagar el alquiler

A esto se suma una inestabilidad residencial creciente: al menos el 20% de los inquilinos ha cambiado de vivienda dos veces en los últimos cinco años, y un 30% reconoce vivir en una casa que no responde realmente a lo que buscaba, sino a lo que pudo conseguir.

El 20% de los inquilinos ha cambiado de vivienda dos veces en los últimos cinco años

Como advierte Bermúdez, el alquiler está perdiendo su función tradicional de recurso habitacional previo a la compra, y se está convirtiendo en un factor de presión social en las grandes ciudades. Málaga, tal y como se recoge en el informe de la red inmobiliaria, entre ellas.

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