¿Cómo nació Berillús?
B.- Desde que nos conocemos teníamos claro que queríamos emprender juntos y construir un proyecto de vida propio. Eso nos llevó a una etapa muy bonita, y también bastante inocente, de buscar, investigar y probar diferentes ideas y modelos de negocio.
Javier: Berillús, sin embargo, nació de una forma mucho más natural. Vero siempre ha tenido una parte muy creativa y, cuando empezó a hacer sus primeras piezas, vimos que gustaban y que se vendían prácticamente solas.
Verónica: Ahí Javi, desde una visión más comercial y estratégica, vio que detrás de eso podía haber mucho más: había un proyecto sobre el que construir y, sobre todo, una marca que podía crecer. Ese fue realmente el momento en el que dijimos: “este es nuestro proyecto”.

¿Qué hacíais antes de poner en marcha la empresa?
Verónica:Yo me dedicaba a la biología y trabajaba en un laboratorio. Es un mundo muy bonito y apasionante, pero sentía que dentro de él no podía realizarme de la manera que necesitaba, ni profesionalmente, ni económicamente, ni tampoco creativamente. Después de pensarlo mucho, y apoyada siempre por mi pareja y socio, tomé la decisión de cambiar de rumbo. Nunca voy a dejar de ser bióloga, porque forma parte de mí, pero hoy me siento mucho más feliz y realizada en mi papel como empresaria y diseñadora.
Javier: Yo siempre he estado ligado al mundo del marketing y del emprendimiento, tanto en proyectos propios como de terceros, así que para mí crear Berillús junto a Vero fue un paso mucho más natural. La artesanía estuvo ahí desde el principio, porque Berillús nace precisamente del talento de Vero para crear y diseñar piezas a mano. A partir de ahí, unir esa parte creativa y artesanal con mi experiencia en marketing digital, estrategia y emprendimiento fue lo que nos hizo ver todo lo que podíamos construir juntos.
«Nunca lo hemos entendido como un proyecto paralelo o como un hobby, algo con lo que muchas veces se sigue asociando injustamente a la artesanía»
¿Por qué os centrasteis en la moda flamenca?
No fue una decisión de sentarnos y decir: “vamos a crear una marca de flamenca porque hemos detectado una oportunidad”. Fue algo mucho más natural. La artesanía ya estaba en el origen de Berillús y, siendo de Málaga y teniendo tan cerca toda esa cultura, la esencia flamenca fue entrando de una manera muy orgánica en nuestra forma de diseñar.
Además, siempre nos ha atraído mucho todo lo que rodea a la moda flamenca: el color, los volúmenes, la importancia de los complementos… Pero desde el principio quisimos llevarlo a nuestra propia manera de entenderlo.

De hecho, Berillús no es una marca exclusivamente de flamenca. Creamos complementos con esa esencia flamenca y andaluza, pero pensados también para una novia, una invitada o para cualquier ocasión especial. Nos gusta precisamente esa idea de que una pieza pueda tener mucha identidad y mucha raíz, pero que no esté limitada a un único momento del año.
Y más que pensar que había algo que nadie estuviera haciendo bien, lo que vimos fue que había espacio para aportar nuestra propia visión: mantener el valor de lo hecho a mano y de la artesanía, pero llevarlo a una marca contemporánea, también en la forma de diseñar, comunicar y movernos en el entorno digital.
¿Qué papel juega el complemento dentro de un look?
Para nosotros un complemento no debería ser simplemente algo que te pones al final porque sientes que te falta algo. De hecho, trabajamos mucho para que el complemento deje de verse como algo secundario dentro del mundo de la moda. Un buen complemento puede cambiar por completo la forma en la que se ve todo el conjunto.
Cuando se diseña una pieza no se piensa únicamente en que sea bonita de manera aislada, sino en cómo va a convivir con los vestidos, los looks o los momentos en los que esa persona vaya a llevarla: el volumen, el color, el movimiento, cómo enmarca el rostro…

Por eso muchas de nuestras piezas tienen tanta presencia. No buscamos que pasen desapercibidas, sino que tengan identidad y sean capaces de transformar el conjunto sin necesidad de recargarlo.
Al final, muchas veces puedes llevar un vestido muy sencillo y son los pendientes, una peina o un choker los que terminan de construir toda la imagen. Ahí es donde entendemos el complemento como parte estructural y no simplemente como un añadido.
¿Cómo se crea una pieza de Berillús?
Verónica: El proceso suele empezar con una idea que me viene a partir de un color, una forma, una tela, o simplemente algo que veo y me inspira. A partir de ahí empiezo a probar en nuestro taller, y muchas veces la pieza que termino haciendo tiene poco que ver con la primera idea que tenía en la cabeza.
Voy probando formas, tamaños, colores, volúmenes… y, sobre todo, cómo queda puesta. Para mí eso es muy importante, porque una pieza puede ser preciosa sobre el papel y luego no funcionar igual cuando la llevas.
Cuando ya tengo claro el diseño empieza todo el proceso de elaboración a mano: modelar, cortar, dar forma, hornear, lijar, montar cada elemento, colocar los cierres y terminar todos los detalles. Son muchas pequeñas fases y cada una influye muchísimo en el resultado final.

Y una vez que la pieza está terminada y yo siento que ya está lista para salir del taller, empieza otra parte del proceso en la que entra Javi: fotografiarla, preparar todo el contenido, subirla a la web, comunicarla en redes sociales y pensar cómo presentarla para que llegue al público de la mejor manera posible.
Al final, el proceso no termina cuando acabamos de hacer la pieza. Para nosotros también forma parte del trabajo cómo la enseñamos, cómo contamos su historia y cómo hacemos que llegue a la persona que finalmente la va a llevar.
«La colección propia es la parte fundamental de la marca»
¿Qué peso tiene la personalización en el negocio?
La personalización tiene un peso importante para nosotros porque nos permite trabajar de una forma muy cercana con la clienta. Muchas veces vienen con un traje, un vestido o incluso simplemente con una idea, y a partir de ahí podemos adaptar colores, combinar diferentes piezas o crear un conjunto que tenga sentido para ella y para ese momento.
Además, es una parte del trabajo que disfrutamos mucho porque ahí se ve especialmente el valor de hacer las piezas a mano y todas las posibilidades que nos da la artesanía.
Pero Berillús no gira únicamente alrededor de la personalización. La colección propia es la parte fundamental de la marca. Queremos que alguien pueda entrar en Berillús, enamorarse de un diseño tal y como lo hemos creado y hacerlo suyo, sin necesidad de que sea una pieza hecha específicamente para ella.
Al final intentamos que convivan las dos cosas: tener una identidad y unas colecciones propias muy reconocibles, pero conservar esa capacidad artesanal que nos permite adaptar y personalizar cuando una clienta busca algo especialmente pensado para ella.
Después de tres años, ¿qué canal ha tirado más del negocio?
La curva de crecimiento ha sido bastante orgánica y también muy progresiva. No ha sido crecer de golpe y ya está, sino ir construyendo comunidad durante estos años, aprendiendo qué interesa, qué conecta con la gente y, sobre todo, enseñando mucho lo que hay detrás de Berillús.
Si tuviéramos que elegir un canal, las redes sociales han sido claramente el principal motor, especialmente Instagram. Nos han permitido llegar a muchísima gente que probablemente nunca nos habría conocido de otra manera, enseñar el proceso artesanal, contar la historia de las piezas y generar una relación muy cercana con nuestra comunidad. También hemos tenido contenidos que han funcionado especialmente bien y que nos han permitido dar saltos importantes en visibilidad.

La tienda online es fundamental porque es donde toda esa atención termina convirtiéndose en negocio. Muchas veces el recorrido es muy claro: alguien nos descubre por un reel, empieza a seguirnos, ve nuestras piezas durante un tiempo y finalmente termina comprando a través de la web.
Y después está el boca a boca, que cada vez pesa más y para nosotros tiene muchísimo valor. Clientas que vuelven, que nos recomiendan o personas que llegan diciendo que han conocido Berillús porque vieron nuestras piezas en alguien.
«Las redes sociales han sido claramente el principal motor, especialmente Instagram»
¿Cómo han evolucionado las ventas y quién compra Berillús?
Las ventas han ido creciendo de forma bastante progresiva durante estos tres años. Prácticamente desde el principio tuvimos claro que Berillús era un negocio y que queríamos construir una marca alrededor de él. Nunca lo hemos entendido como un proyecto paralelo o como un hobby, algo con lo que muchas veces se sigue asociando injustamente a la artesanía.
A medida que las ventas han ido creciendo, también hemos tenido que crecer por dentro: producir más, organizar mejor los procesos, ampliar las colecciones y profesionalizar cada vez más todas las áreas de la empresa, pero sin perder ese componente artesanal que está en el origen de Berillús.
También ha sido muy bonito ver cómo hemos pasado de empezar vendiendo principalmente a través de nuestra comunidad y las redes sociales a enviar piezas por toda España y también al extranjero.
En cuanto al perfil de clienta, no existe uno concreto, es un tipo de mujer que busca algo con personalidad para un momento especial y que no quiere sentir que lleva simplemente un complemento más. Puede ser una flamenca, una novia, una invitada o alguien que tiene cualquier otro evento, pero normalmente valora mucho el diseño, la identidad de la pieza y todo lo que hay detrás de la marca.

¿Qué aporta el contacto físico frente a la venta online?
La diferencia se nota bastante, sobre todo porque en el canal físico la reacción es mucho más inmediata. Online ves qué piezas gustan, cuáles generan más interacción o cuáles terminan vendiéndose, pero cuando estás delante de la clienta puedes ver literalmente cómo cambia su percepción cuando se prueba algo.
Muchas veces una persona se acerca pensando que una pieza es demasiado grande o que un color no es para ella y, cuando se la prueba, cambia completamente de opinión. Ese contacto directo también nos permite escuchar qué busca la gente, qué dudas tiene, qué combinaciones hace o qué piezas llaman más la atención, y para nosotros toda esa información tiene muchísimo valor.
El canal digital, en cambio, es el que nos ha permitido crecer y llegar mucho más allá de Málaga. Nos permite estar vendiendo todos los días, llegar a personas de cualquier lugar y construir una comunidad alrededor de la marca. El físico tiene algo mucho más cercano y de experiencia de cliente, mientras que el digital nos da una capacidad de alcance que sería imposible tener únicamente con puntos de venta físicos.

Por eso no los vemos como dos caminos separados. De hecho, cada vez tenemos más claro que se complementan muy bien: hay personas que nos descubren en redes y después vienen a conocernos físicamente, y también ocurre al contrario, que alguien nos descubre en un pop-up o una pasarela y después sigue comprando a través de la web.
«Hemos pasado de empezar vendiendo principalmente a través de nuestra comunidad y las redes sociales a enviar piezas por toda España y también al extranjero»
¿Qué buscáis con vuestro primer espacio físico en Plaza Mayor?
Nuestro primer objetivo, evidentemente, es que el espacio funcione a nivel de ventas. Al final es la primera vez que tenemos un punto de venta físico propio durante todo un mes y queremos comprobar cómo responde Berillús en un entorno como Plaza Mayor, con un volumen de público y un perfil de cliente muy diferente al que podemos alcanzar únicamente a través del canal online.
También queremos aprovecharlo para dar a conocer Berillús a muchísima gente que todavía no nos conoce y que el espacio sirva para reforzar la marca y nuestra presencia física en Málaga.
Y, por supuesto, este mes también nos va a dar mucha información de cara al futuro. Siempre hemos nacido y crecido desde el entorno digital, pero nuestra intención es seguir creciendo como empresa y como hemos mencionado antes, creemos que el canal físico puede tener un papel importante en ese camino. Plaza Mayor nos está permitiendo vivir esa experiencia desde dentro y entender qué necesita Berillús para dar los siguientes pasos.
¿Dónde queréis estar dentro de dos o tres años?
Nos imaginamos Berillús mucho más grande, pero sin perder aquello que hace que hoy tenga sentido. Nos gustaría consolidarnos como una marca malagueña de complementos de autor, con una identidad muy reconocible, donde la artesanía siga siendo una parte fundamental aunque la empresa crezca.
A nivel físico, sí nos gustaría contar con un espacio estable y, si el modelo funciona, poder llegar en el futuro a otros puntos y ciudades. Pero no queremos crecer por crecer ni abrir espacios simplemente por decir que los tenemos; queremos hacerlo cuando tenga sentido para la marca y podamos mantener la experiencia y el nivel de producto que buscamos.
También creemos que inevitablemente habrá más equipo. Si queremos crecer de verdad tenemos que ser capaces de producir más, repartir mejor las funciones y profesionalizar cada vez más todas las áreas, pero sin convertir lo artesanal en algo industrial ni perder el cuidado que tiene cada pieza.
Y el crecimiento digital va a seguir siendo fundamental. Berillús nació en internet y nos ha permitido llegar mucho más lejos de lo que podríamos haber hecho únicamente desde Málaga, así que no vemos el futuro como elegir entre lo físico y lo digital, sino como conseguir que ambos convivan.
En dos o tres años nos gustaría mirar atrás y ver que Berillús ha pasado de ser una marca que estamos construyendo entre dos personas a una empresa con equipo, presencia física, una comunidad mucho mayor y reconocimiento dentro del sector, pero que siga teniendo la misma identidad con la que nació.
«Nos gustaría contar con un espacio estable y, si el modelo funciona, poder llegar en el futuro a otros puntos y ciudades»
En una frase, ¿qué es Berillús y qué queréis que llegue a ser?
Si tuviéramos que resumir Berillús, tanto lo que es hoy como lo que queremos que sea dentro de unos años, diríamos que es una marca que busca generar valor, identidad y oportunidades: valor a través de un producto cuidado, con diseño, artesanía y una percepción de marca cada vez mayor; identidad llevando nuestras raíces malagueñas y andaluzas a una marca con la que la gente pueda sentirse identificada; y oportunidades aprovechando todo lo que nos ofrece el mundo digital para crecer y crear futuro, tanto para nosotros como para el equipo que queremos formar.

