El cierre de 2025 deja un balance desigual para el colectivo autónomo en Andalucía. El 31,9% asegura que su negocio creció respecto a 2024 y un 35,3% logró mantener su actividad estable. Sin embargo, un 31,7% reconoce que su actividad descendió.
En términos de facturación, solo el 29% aumentó ingresos, mientras que el 33,9% los mantuvo y el 32,8% los redujo. En conjunto, para el 67% el ejercicio fue igual o peor que el anterior.
Entre quienes mejoraron facturación, el 51% lo hizo con subidas inferiores al 10%. En cambio, el 42% de los que ingresaron menos sufrió descensos superiores al 11%, lo que refleja una clara presión sobre los márgenes.
Ocho de cada diez con más gastos
El dato más contundente del barómetro es el incremento de costes. El 80% de los autónomos afirma que sus gastos aumentaron en 2025 y uno de cada cuatro cifra esa subida por encima del 11%.
La inflación, las cargas impositivas y los seguros sociales son los principales lastres. El 85% se declara muy o bastante afectado por la subida generalizada de precios, el 83% por los impuestos y el 81% por las cotizaciones.
Subir precios, casi inevitable en 2026
Ante este escenario, el 65,7% reconoce haber subido precios durante 2025. Y la previsión para 2026 es clara: el 71,2% afirma que, si todo continúa igual, volverá a incrementarlos en los próximos meses. El 10% confía en no tener que hacerlo.
Dificultades para contratar y más crédito
El 28,8% de los autónomos empleadores tuvo problemas para contratar en 2025 y el 16,4% no logró cubrir los puestos previstos. Aun así, el 66,4% mantuvo plantilla y el 19,2% la amplió.
También crece la necesidad de financiación. Más del 29% acudió a entidades bancarias en 2025 y al 3,7% le fue denegado el crédito. Un 32,3% no solicitó financiación porque no puede asumir más endeudamiento.
La morosidad afecta al 48,5% del colectivo. Además, el 98,1% percibe una situación de inestabilidad política y el 83,9% cree que impacta negativamente en su negocio.
Medidas prioritarias para el colectivo
Entre las propuestas más valoradas destacan la exención de cotizaciones durante bajas por enfermedad (52,3%), el IVA para quienes facturen menos de 85.000 euros (48,4%) y la reducción de cuatro a dos declaraciones fiscales (40%).

