La supervivencia empresarial en España continúa marcada por una elevada fragilidad estructural. El 39% de las empresas creadas en 2019, el año previo a la irrupción de la pandemia, ha echado el cierre, según los últimos datos publicados por Iberinform. El análisis revela además que el 73% de las sociedades constituidas en 2007, justo antes de la gran recesión global, también ha desaparecido.
El estudio, difundido el 20 de enero de 2026, pone de relieve que el riesgo de impago y la gestión financiera siguen siendo factores determinantes en la capacidad de resistencia de las empresas. Las altas tasas de mortalidad empresarial evidencian la necesidad de una mayor prudencia en la gestión de los flujos de caja y en la selección de clientes para asegurar la viabilidad a largo plazo.
Alta supervivencia inicial, fuerte caída a partir del tercer año
Los datos de Iberinform muestran que la mayoría de los proyectos empresariales superan sin grandes dificultades sus primeros compases gracias a la inyección inicial de capital. La tasa de supervivencia alcanza el 99% en el primer año de vida y se sitúa en el 97% durante el segundo.
Sin embargo, este escenario cambia de forma significativa a partir del tercer ejercicio. Es en ese momento cuando se concentra la mayor mortalidad empresarial: la tasa de supervivencia cae 17 puntos, hasta el 80%. El cuarto año registra el segundo peor dato de la serie, con una nueva caída de 11 puntos, hasta el 69%.
Uno de cada cuatro proyectos empresariales quiebra entre el tercer y el cuarto año de vida.
Esta etapa coincide, según el informe, con el momento en el que muchas empresas dejan de sostenerse con recursos iniciales y se enfrentan a la necesidad de generar resultados positivos de forma recurrente.
Menor mortalidad, pero con un fuerte filtro a largo plazo
A partir del quinto año, las tasas de cierre se moderan, aunque el proceso de selección natural continúa siendo intenso. Dos de cada cuatro empresas no alcanzan su décimo aniversario, cuando la tasa de supervivencia cae al 48%. A los 15 años, solo el 34% de las sociedades sigue activa, un punto que Iberinform identifica como un umbral de madurez del tejido empresarial español.
Desde ese momento, las probabilidades de supervivencia tienden a estabilizarse. Solo una de cada cuatro empresas logra cumplir 30 años de actividad, lo que refleja la dificultad de consolidar proyectos empresariales a largo plazo en un entorno cambiante y altamente competitivo.
Factores clave para resistir
El informe identifica varios elementos como determinantes para la continuidad de las empresas. Entre ellos destacan la capacidad de innovación para mantener la competitividad, el conocimiento de la evolución del mercado para adaptar productos y servicios, y una gestión financiera rigurosa, especialmente en lo relativo al control del riesgo de crédito y la liquidez.
Un análisis sobre más de tres décadas
Para la elaboración del estudio, Iberinform ha analizado más de 3,5 millones de constituciones de empresas registradas en España desde 1990. Oficialmente, cerca de 500.000 han sido dadas de baja en el Registro Mercantil, aunque este dato no refleja toda la realidad. Según los registros de la compañía, existen 1,6 millones de empresas adicionales que, pese a seguir constituidas legalmente, no presentan ningún tipo de actividad.

