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Si pudiera volver atrás | Paz Hurtado, fundadora de Hutesa

Si Paz Hurtado pudiera revivir un instante, elegiría sin dudarlo el día en que recibió la Medalla de Andalucía.

Paz Hurtado, empresaria y fundadora de Hutesa

Aquel reconocimiento, profundamente emotivo, condensó décadas de esfuerzo, riesgos y trabajo silencioso. Lo recuerda como un sentimiento “único e irrepetible”.

De empleada a jefa

Antes de dirigir Hutesa, Hurtado era empleada en Olivas de Málaga. El cierre de la empresa en 1988 la obligó a replantearse su futuro y, casi sin margen, comenzó a comprar y vender aceitunas desde su propia casa. Tenía compromisos internacionales que cumplir, clientes aportados por ella misma para los que debía asegurar precios y condiciones pactadas. Aquella circunstancia difícil fue, en realidad, el impulso definitivo para convertirse en su propia jefa y dar origen a sus inicios empresariales.

Un camino elegido

Al mirar atrás, no cambiaría la decisión de emprender. Está convencida de que trabajar para otros habría limitado su trayectoria. Eligió el rumbo correcto, dice, apoyada siempre por su marido, que confió plenamente en sus capacidades y la animó a seguir adelante.

Años de dificultades

Los primeros años estuvieron marcados por obstáculos económicos: intereses altísimos —del 18% al 19%—, la devaluación del dólar y escasas garantías para negociar con la banca. Sin embargo, esas limitaciones fueron clave para que la empresa adoptara un modelo sólido: trabajar con cartas de crédito irrevocables que aseguraran los cobros anticipados. Hoy, Hutesa es una compañía netamente exportadora y la única del sector que vende al exterior el 100% de su producción.

Consejo al “yo” del comienzo

No se daría ninguno. Cree que las decisiones fueron acertadas: el matrimonio y la familia siguen unidas, su hijo está implicado en la empresa y el camino recorrido habla por sí solo. “¿Qué más se puede pedir?”, se pregunta.

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