1. Cuando dice que son “la primera llamada” del ciudadano extranjero, ¿a qué se refiere exactamente?
Literalmente, a que cuando un ciudadano tiene un problema serio en Málaga, lo primero que hace es buscar “consulado” en internet y llamar. Nosotros atendemos robos de documentación, fallecimientos, localización de familiares, asistencia a detenidos… No expedimos pasaportes, pero activamos la maquinaria: denuncia en comisaría, comunicación urgente con el consulado general, coordinación con embajada y ministerios… Somos el primer punto de contacto. Luego está la otra parte, más institucional, de actividades representativas. Esa, para mí, es secundaria.
2. Ha llegado a poner su propio móvil como teléfono de emergencia. ¿Eso no desgasta demasiado?
Son entre 15 y 20 llamadas diarias y a veces a las dos de la mañana, pero si aceptas el cargo, aceptas el servicio. Los problemas graves no entienden de horarios y, cuando alguien está solo en un país que no es el suyo, necesita saber que hay una persona al otro lado. Eso es el espíritu de servicio consular.
3. Estrena decanato. ¿Qué le impulsó a asumir esta responsabilidad?
Aquí no se viene para ser mejor que el anterior, sino para hacer algo distinto, porque siempre hay cosas nuevas que hacer. Mi antecesor hizo una labor magnífica y lo primero es reconocerlo y agradecerlo. Cada etapa trae desafíos diferentes y mi obligación es ver qué demandas no están cubiertas y cómo podemos responder mejor.

4. Una de esas “cosas nuevas” es la figura del decano andaluz. ¿En qué consistiría?
Queremos crear una representación andaluza, un “súper decano” rotatorio entre Cádiz, Málaga y Sevilla. No es un cargo por encima de nadie, es una sola voz para actuar de interlocutor con las grandes instituciones en nombre de todos los consulados de Andalucía. Ganamos fuerza, visibilidad y capacidad de respuesta.
5. En clave empresarial, ¿qué está impulsando en ese terreno?
Lo primero que planteé al entrar fue tener relaciones bilaterales empresariales. Hemos organizado [como cónsul de Rumanía] encuentros entre el Parque Tecnológico de Málaga y el de Bucarest, de los que ya han salido empresas malagueñas instaladas en Rumanía. Trabajamos con la Cámara de Comercio, misiones comerciales, networking entre empresarios rumanos y malagueños, y proyectos conjuntos de inversión. Este tipo de actividades las realizan todos los consulados. Queremos darle más impulso. A eso se suman iniciativas culturales y turísticas: conciertos, folclore, gastronomía, formación… Todo lo que sirva para que Málaga y los países que representamos se conozcan más.
6. ¿Qué le gustaría haber dejado hecho cuando termine su mandato como decano?
Me gustaría que la ciudadanía supiera realmente qué es y para qué sirve un cónsul, que nos viera como personas cercanas y útiles. Dejar en marcha ese cuerpo consular andaluz, consolidar el Foro Iberoamericano en Málaga y un cuerpo consular cohesionado, donde de verdad trabajemos en equipo. Si al final de estos años los residentes extranjeros siguen pensando que “el consulado es mi primera llamada cuando tengo un problema”, habremos hecho bien nuestro trabajo

