Cerrar

Málaga frente a los aranceles: ¿Amenaza u oportunidad para sus exportaciones?

Málaga, una de las provincias andaluzas con mayor dinamismo empresarial se enfrenta a un desafío exportador creciente: las políticas arancelarias que podrían limitar su acceso a mercados estratégicos como Estados Unidos, su cuarto destino más importante.

aranceles exportaciones malaga

Entre los principales productos exportados a EEUU encontramos aceites, bebidas alcohólicas, maquinaria y aparatos eléctricos o instrumentos de óptica.

En los últimos años, las tensiones comerciales entre las grandes potencias han reconfigurado el mapa de las exportaciones globales. Málaga, una de las provincias andaluzas con mayor dinamismo empresarial se enfrenta a un desafío exportador creciente: las políticas arancelarias que podrían limitar su acceso a mercados estratégicos como Estados Unidos, su cuarto destino más importante.

La política arancelaria internacional en 2025 viene marcada por un aumento del proteccionismo, destacando las medidas implementadas por la administración estadounidense de Donald Trump. El “día de la liberación”, proclamado por el presidente americano el pasado 2 de abril, intensificó estas tensiones.

«La imprevisible evolución de la política arancelaria en EE.UU. hace que muchos operadores estén acelerando sus compras. Es difícil de predecir su impacto futuro.», Carlos Rubio, Puerto de Málaga

El juego de anuncios, acuerdos y amenazas iniciado entonces culminó (provisionalmente) el 14 de mayo con una tregua de 90 días entre las dos principales economías mundiales: EE.UU. bajó los aranceles del 145% al 30%, mientras que China los redujo del 125% al 10%.

Con la dificultad que tiene escribir sobre un asunto en cambio permanente, desde Vida Económica nos acercamos a la incidencia que tiene la actualidad arancelaria para las empresas malagueñas y su comercio exterior, especialmente a EE.UU.

Exportaciones
La política arancelaria internacional en 2025 viene marcada por un aumento del proteccionismo

Algo de teoría arancelaria

Álvaro Suárez, director del departamento fiscal de Martínez-Echevarría, destaca que «los aranceles son, en esencia, una herramienta proteccionista”, que tienen por objeto limitar tanto la entrada como la salida de mercancías. Su práctica también persigue “asegurar el suministro de materias primas y controlar los precios internos”, explica el experto.

Los países tienen soberanía para fijar sus propios aranceles, aunque existen reglas internacionales, como las de la Organización Mundial del Comercio (OMC), que buscan evitar abusos y garantizar cierta estabilidad.

En el caso de los países de la Unión Europea, apunta Juan González, profesor de Teoría Económica de la UMA, “estos no son soberanos para fijar su arancel, lo que significa que los productos que entran a la UE pagan el mismo canon independientemente del país por el que ingresen”.

Las políticas arancelarias que podrían limitar su acceso a mercados estratégicos como Estados Unidos

Esta circunstancia beneficia y perjudica según los países y su producción. Por ejemplo, comenta el profesor de la UMA, “a España le interesaría tener un arancel alto en naranjas porque somos productores. Sin embargo, a Holanda todo lo contrario porque son importadores”.

Cabe recordar que dentro de la Unión Europea no se pagan aranceles. En este sentido, desde Dcoop defienden que es importante que “no haya distinción entre países dentro de la Unión Europea, y tampoco entre sectores”.

La razón es que no se produzcan desventajas competitivas entre ellos que puedan dejar fuera del mercado a algunos países. Por ejemplo, “que Italia no tenga aranceles y España sí, o que no paguen aranceles los coches y sí los alimentos”, comenta la misma fuente.

exportaciones
Los países tienen soberanía para fijar sus propios aranceles, aunque existen reglas internacionales, como las de la Organización Mundial del Comercio (OMC)

¿Es obligatorio el uso de aranceles?

Prácticamente todos los países o uniones aduaneras, como la Unión Europea, aplican algún tipo de política arancelaria. Sin embargo, no todos los productos están sujetos a aranceles. Algunos, por su importancia estratégica o económica, pueden estar libres de estos impuestos para facilitar un comercio que al país comprador le interese.

El profesor Juan González apunta que “los aranceles cambian muchísimo de producto a producto. Unas veces es un porcentaje del valor del propio producto: un 5%, un 20% o más. También hay aranceles que son una suma fija. Cambia dependiendo la estructura económica del país”.

«La disminución de exportaciones hacia Estados Unidos por aranceles puede contribuir a un aumento en la oferta interna y, por tanto, a una reducción de precios en España», Sergio Cuberos. Maskom Supermercados.

Los aranceles a productos de los que el país es productor y muy dependiente de ellos suelen ser muy altos, por ejemplo, el arroz en Japón o en China. Como norma general los productos agrícolas suelen tener aranceles más altos, mientras que algunos productos industriales pueden tener tasas más bajas para fomentar la competitividad.

Álvaro Suárez, de Martínez-Echavarría, recuerda que actualmente “dependemos de un contexto de liberalización arancelaria y muchas veces los aranceles penalizan más a los países en desarrollo que a los países más ricos”. En este sentido, Suárez afirma que los países más ricos tienen sectores productivos más competitivos que aguantan mejor la competencia externa al contar con estructuras industriales más consolidadas y más recursos tecnológicos.

 

Por otra parte, países como los de la Unión Europea, que participan en la toma de decisiones a través del Consejo pero no pueden modificar ni fijar aranceles de forma autónoma, pueden firmar acuerdos bilaterales. Por ejemplo, la Unión Europea mantiene con Turquía una serie de acuerdos bilaterales con el fin de justificar un intercambio de mercancías con ventajas o aranceles más beneficiosos que, por ejemplo, con China.

exportaciones

Políticas arancelarias. Repercusión en el tejido malagueño

El impacto de la actual política arancelaria internacional se siente con desigual fuerza en los distintos sectores económicos malagueños. Desde fabricantes de agua envasada hasta grandes cooperativas agroalimentarias o proveedores tecnológicos, las empresas están ajustando sus estrategias para adaptarse a un escenario incierto. ¿cómo enfrentan este desafío nuestras empresas?

Para Ly Company, referente mundial en el sector de agua envasada, los aranceles podrían representar un desafío significativo. Como empresa con presencia global y cadena de suministro internacional, cualquier modificación en aranceles puede influir en el coste de materias primas, logística o acceso a ciertos mercados. No obstante, esta empresa ha optado por una estrategia de descentralización para minimizar riesgos, estableciendo centros de producción más cercanos a sus mercados de destino y reduciendo la dependencia de importaciones para evitar incrementos en los costes logísticos y arancelarios.

«Ante la incertidumbre internacional, la Administración española actúa con contundencia. Mantener una posición negociadora fuerte y apoyar a las empresas es clave para mantener la robustez de nuestro sector exterior», Teresa Amaro, ICEX en Málaga.

Del mismo modo, empresas como Dcoop, uno de los mayores exportadores de aceite de oliva del mundo, destaca que “cualquier guerra arancelaria afecta a las transacciones comerciales”, especialmente al sector agroalimentario español, que es muy exportador. No obstante, argumentan desde la cooperativa, “estas situaciones son recurrentes (aranceles, guerras, tratados comerciales…) y, por tanto, tenemos que estar preparados para todas estas contingencias”.

En contraste, empresas como Tupl, dedicada al desarrollo de soluciones de automatización mediante IA para empresas, se encuentran menos expuestas a estos cambios. Según Pablo Tapia, CTO de la compañía, hasta ahora no han sentido un impacto directo, aunque reconocen la incertidumbre global: «Si la tensión comercial continúa, podría tener un impacto negativo en la economía, generando un efecto dominó que afectaría a diversas industrias».

Aunque Tupl no depende directamente del comercio físico de bienes, mantiene relación con clientes en sectores industriales más afectados, como el automotriz, donde algunos de ellos ya han comenzado a ralentizar o paralizar inversiones debido a la incertidumbre.

aranceles

Competencia internacional

El acceso a los mercados también es una preocupación crítica para empresas como Hutesa, exportador de aceituna. Aunque esta compañía no tiene relaciones comerciales directas con Estados Unidos, ya que opera principalmente en África, Asia y Europa, su gerente, Paz Hurtado, señala que los aranceles anunciados por EE.UU. “pueden afectar indirectamente al provocar que empresas que anteriormente exportaban al mercado estadounidense ahora compitan en otros mercados internacionales”. Hurtado denuncia que «los aranceles impuestos afectan específicamente a la aceituna española, mientras que productos similares de países como Grecia o Portugal están exentos, creando una desigualdad competitiva«. Esta situación no solo desafía a Hutesa, sino a toda la industria aceitunera española, que ha visto cómo competidores europeos aprovechan estas brechas para ganar cuota de mercado en mercados asiáticos y africanos.

«Europa puede jugar un papel importante como alternativa estable y competitiva para compensar cualquier posible disrupción en las relaciones comerciales con EE.UU.», Antonio Castro, Andalucía Trade.

El sector cárnico es otra actividad con gran peso en la provincia. De hecho, el 72% de todo el sacrificio del porcino de Andalucía se realiza en dos establecimientos malagueños: Famadesa y Prolongo. Desde ANICE (Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España) indican que “la alambicada política proteccionista de Trump ha creado un halo de incertidumbre”. La industria cárnica española exportó en 2024 más de 11.333 millones de euros, con Estados Unidos representando un mercado clave para productos como jamones y embutidos. Si bien España exportó el pasado año carne a EE. UU. por un valor de algo más de 100 millones de euros, los datos en Andalucía se reducen significativamente a 7 millones, con un mercado especialmente enfocado en productos elaborados. El sector continúa expectante ante la moratoria entre ambos territorios que finaliza el 14 de julio. En el caso de productos de alto valor añadido, la demanda no es tan sensible al precio, por lo que un aumento de este puede no ser determinante. Aun así, la preocupación de ANICE se centra en que “el consumidor norteamericano pueda asociar de forma generalizada el producto europeo con un producto caro”, apuntan. Esto podría ser especialmente perjudicial para productos premium como el jamón ibérico, que dependen de una percepción de calidad para justificar su elevado precio en el mercado estadounidense.

¿Afecta a los precios?

El profesor de la UMA, Juan González, destaca que, “cuando un país adopta medidas proteccionistas, los precios internos tienden a subir porque se restringe la competencia extranjera”. Al contrario, los precios en otros mercados podrían caer. Por ejemplo, si Estados Unidos impone un alto arancel a las aceitunas o al vino europeos, es probable que sus precios internacionales bajen al disminuir la demanda de estos productos en uno de sus principales mercados.

A pesar de que su mercado se centra mayoritariamente en Europa, la actual política arancelaria internacional también preocupa a TROPS, líder en la comercialización de frutas subtropicales. Aunque el entorno arancelario dentro de la UE -incluido el Reino Unido post-Brexit- se mantiene relativamente estable, posibles cambios externos podrían alterar significativamente el mercado.

“Si por ejemplo EE. UU. aplica aranceles al aguacate mexicano, ese excedente podría llegar a Europa, saturando el mercado y presionando los precios a la baja”, advierte Víctor Luque, director general de TROPS. Además, nuevos acuerdos comerciales de la UE podrían facilitar la entrada de fruta extracomunitaria en condiciones ventajosas, amenazando la competitividad de los productores locales como TROPS.

En la misma línea apunta Sergio Cuberos, propietario de la cadena de supermercados Maskom, quien explica que, aunque su empresa no se ha visto afectada directamente, “una caída en las exportaciones de aceite de oliva hacia Estados Unidos contribuye a una mayor disponibilidad y, por lo tanto, a una reducción de precios en el mercado español”. Por otro lado, aclara que la mayoría de los productos que manejan son multinacionales o provienen de mercados no afectados significativamente por los aranceles estadounidenses. Sin embargo, Cuberos advierte que estas dinámicas pueden cambiar rápidamente si las tensiones comerciales se intensifican o si surgen nuevas restricciones en otros mercados clave.
Álvaro Suarez pone el ejemplo de los coches eléctricos, en los que China es especialmente competitiva.

Actualmente la UE aplica un arancel alto a estos coches importados con el objetivo de fomentar el consumo interno de producto que a día de hoy no es capaz de competir en precio. La consecuencia es que el consumidor final va a tener que soportar un mayor precio del producto.

La picaresca del ensamblaje

Un asunto donde hay mucha controversia es en lo que se entiende como fabricación de un producto. Algunas empresas, con la intención de favorecer un posterior comercio en la UE intentan sortear, entre comillas, los gravámenes de aranceles produciendo en España con determinadas mercancías procedentes de China.

Esto tiene sus consecuencias, señala Suarez, porque para que un determinado producto realizado en la Unión Europea no tenga aranceles, tendrán que estar lo que se conoce jurídicamente como suficientemente transformado.

Muchas veces, manifiesta el profesor Juan González, “se ensamblan en un país piezas que han sido fabricadas en otros países y esta última fase aporta un valor añadido muy bajo. Y queda la duda de si, por ejemplo, un automóvil ha sido fabricado o simplemente ensamblado”.

aranceles

Málaga y EEUU: Un vínculo en expansión

En el pasado año 2024 Málaga exportó productos a Estados Unidos por un valor total de 308 millones de euros, lo que representa un incremento del 24% respecto al año anterior. Este crecimiento sitúa a Estados Unidos como el cuarto destino más importante para las exportaciones de Málaga, detrás de Francia, Italia y Portugal. El balance comercial entre ambas zonas es claramente positivo para Málaga, con un superávit de 213,5 millones de euros y una tasa de cobertura del 325%, lo que significa que las exportaciones superan ampliamente a las importaciones. Este resultado refleja una relación comercial saludable y en expansión, impulsada principalmente por sectores estratégicos.

«Una política arancelaria inestable puede reducir significativamente el crecimiento del PIB mundial. Una guerra comercial ralentiza la economía global y puede incluso provocar una crisis, Juan González, Universidad de Málaga.

Según datos de Andalucía TRADE, el principal producto exportado de Málaga a Estados Unidos es el aceite de oliva, con un valor total de 234 millones de euros, representando el 76% del total de exportaciones y un crecimiento interanual del 40%. Este producto, además, es altamente valorado en el mercado estadounidense por su calidad y versatilidad.

Otros productos destacados en el mismo informe de la agencia andaluza incluyen instrumentos y aparatos de óptica, fotografía y cinematografía (25,2 millones de euros), máquinas y aparatos eléctricos (15,1 millones de euros), y bebidas alcohólicas, incluyendo vinos, que sumaron 6,7 millones de euros, mostrando un incremento del 29% respecto al año anterior.

En cuanto a las importaciones, estas se centraron en reactores nucleares, calderas, máquinas y aparatos (20,7 millones de euros), aeronaves y vehículos espaciales (16,3 millones de euros), y productos farmacéuticos (15,4 millones de euros).

Alternativas

Antonio Castro, director general de Andalucía TRADE, destaca que, a pesar de los desafíos comerciales, «Estados Unidos seguirá siendo un mercado prioritario, incluso en un contexto complejo como el actual». No obstante, Castro subraya la importancia de diversificar los mercados, señalando que «no se trata de sustituir a EE. UU., sino de ensanchar el mapa de nuestras exportaciones». En el caso de Málaga, desde TRADE destacan el impulso agroalimentario en los mercados de India, Australia, China o Japón. En el campo tecnológico Canadá se perfila como una alternativa muy interesante.

Andalucía es la segunda comunidad, tras Cataluña, con una mayor relación comercial con el país del tío Sam. A nivel regional, Málaga contribuye desde una discreta sexta posición con estas exportaciones, con un peso del 9,8% sobre el total de la comunidad. Sevilla lidera con casi un 30% del total, seguida de Huelva y Cádiz, lo que sugiere un espacio significativo para que Málaga continúe expandiendo su participación en este mercado clave.

Mirando al futuro, el reto para Málaga será diversificar aún más su oferta exportadora, explorar nuevas oportunidades en sectores emergentes como tecnología y servicios digitales, y fortalecer su presencia en Estados Unidos, aprovechando la creciente demanda de productos de alta calidad y sostenibles.

aranceles

Políticas arancelarias. Estrategias de adaptación y diversificación

En términos de adaptación, Ly Company ha sido una de las más proactivas, apostando por la descentralización de la producción para minimizar riesgos. Esto implica también un enfoque más sostenible. Esta estrategia no solo reduce la huella de carbono de sus operaciones, sino que también les permite adaptarse rápidamente a cambios regulatorios o arancelarios en sus mercados objetivo, así como reducir los tiempos de transporte y los costes asociados.

El Puerto de Málaga, por su parte, se enfrenta a desafíos adicionales en cuanto a la logística. Aunque no anticipa un impacto inmediato, reconoce que las tensiones arancelarias podrían complicar las exportaciones hacia Estados Unidos, particularmente en sectores como el aceite de oliva a granel y bienes de equipo.

Al respecto, Carlos Rubio, presidente de la Autoridad Portuaria, confirma que “basándonos en etapas anteriores en las que también hubo crisis arancelarias, no pensamos que la misma tenga una elevada incidencia en nuestro puerto”.

¿Y el futuro?

Todos los expertos consultados coinciden en que la peor de las noticias sería entrar en una guerra arancelaria respondiendo con agresividad las medidas de Trump. La política arancelaria de EE. UU. no ha sido especialmente estable en los últimos años.

Aun así, desde la asociación cárnica ANICE apuntan que “las empresas han sido siempre gacelas, capaces de moverse con mucha rapidez en ambientes hostiles. Lo han demostrado históricamente y lo volverán a hacer en caso de que el tablero geopolítico y arancelario se pueda alterar por alguna decisión política, que poco tiene que ver con criterios proteccionistas o comerciales”.

El presidente de la Autoridad Portuaria de Málaga, Carlos Rubio, apunta que “la imprevisible evolución de la política arancelaria en E.E.U.U hace que muchos operadores estén acelerando sus compras, aunque es difícil de predecir su impacto futuro”, finaliza.

El caso británico

Tras la salida del Reino Unido de la Unión Europea, conocida como Brexit, se han introducido cambios significativos en las relaciones comerciales entre ambas partes. Aunque se establecieron regulaciones transitorias para evitar un impacto inmediato y drástico, actualmente el Reino Unido es considerado un «tercer país» para efectos comerciales, lo que implica que las exportaciones e importaciones con el Reino Unido están sujetas a controles aduaneros completos, como ocurre con otros países fuera del bloque, como India o China.

Esto incluye la aplicación de aranceles, controles documentales, inspecciones físicas y una mayor carga burocrática para las empresas, que deben cumplir con normativas específicas para acceder a ambos mercados.

scroll to top