Nunca atravesar el dintel de un arco había supuesto tanto entrar en el paraíso de las delicias malagueñas. La gran feria de los productos autóctonos de la provincia volvió a ser transitada por miles de personas. Malagueños y malagueñas, así como turistas, se acercaron a aquella portada gigante que rezaba, en un fondo azul como nuestros mares y letras blancas como su espuma, Sabor a Málaga.
108 productores y seis establecimientos de restauración ofrecieron sus manjares en una feria que fue celebrada durante cinco días (del 5 al 10 de diciembre) en el Paseo del Parque de Málaga, como viene siendo tradición todos los años en el puente de festivos previo a la Navidad.

Arriate y su selección de mistela con propiedades analgésicas y antisépticas, entre otras, abría la feria en el primer puesto. Todo aquel que se acercara podía probar el tradicional producto artesano. Coín, Pizarra, Cártama, Antequera, Ronda o Ardales eran muchos de los otros puestos que ofrecían lo mejor de lo mejor en quesos, embutidos, mieles, cítricos, frutos secos, dulces y en definitiva, alimentos que, más que ningunos, saben verdaderamente a Málaga.
El Paseo del Parque se convirtió durante cinco días en un constante bullicio de gente probando todas las variedades y disfrutando de las compras más deliciosas del año. Muchos decidían pasear por allí a las 11 de la mañana, nada más abrir los puestos, para no quedarse sin las mejores aceitunas aliñadas o aquel pan de cereales horneado. Aunque cierto es, que era más numeroso el número de visitantes a partir de la 13 de la tarde. Esos que aprovechan las tapas que se venden en los puestos por menos de cinco euros y que, con una muestra de vino por aquí y otra por allá, comieron estupendamente. A esa hora es cuando, como se suele decir en Málaga, la feria estaba más de bote en bote que nunca.

Aunque no se quedaba muy atrás la jornada de la tarde, con todos aquellos que decidían empalmar el primer espectáculo de luces de la calle Larios, a las 18:30, con la feria. Así que, por la tarde había también un sinfín de curiosos que olfateaban y probaban todos los productos y, por consiguiente, una marea de bolsas azules con las letras Sabor a Málaga que paseaban por el centro de la ciudad.
Sin lugar a duda, fue una grandísima oportunidad para adquirir los productos más ricos, saludables y auténticos de la tierra malacitana. Y es que, entre regalos, zambombas y jolgorio, la Navidad es la mejor época para mimar el paladar. Si puede ser con los mejores aceites de oliva virgen extra, panes, vinos o embutidos ibéricos malagueños, mejor que mejor.

A las espaldas del parque, el auditorio Eduardo Ocón acogió un programa con numerosas actividades. Entre ellas, demostraciones de cocina de los chefs malagueños, a modo de show cooking, por parte de las Estrellas Michelin Diego Gallegos y José Luis Espino. También hubo charlas, talleres para todos los públicos y música en directo de la mano del malagueño Javier Ojeda, cantante y líder de Danza Invisible, lo que animó a más de uno, aún más, a degustar y comprar los mejores productos de nuestra tierra.


