El nuevo juguete de la Inteligencia Artificial que responde a todo lo que le preguntes ha conseguido subir su popularidad como la espuma en cuestión de meses. El famoso ChatGPT se ha ganado un puesto en los foros tecnológicos y empresariales.
Según parece, no solo tiene respuesta para todo, sino que sus contestaciones se pueden confundir con las de un ser humano.
«El ChatGPT es un modelo de lenguaje que lo que hace es simular conversaciones humanas vía texto», explica Javier Cantón, profesor e investigador en la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR). «Como modelo de lenguaje sí que ya existían otros, pero su mayor capacidad de computación permite que ya sea prácticamente indistinguible de una conversación humana», destaca.
Su utilización es tan sencilla como acceder a la plataforma de ChatGPT en internet y escribir cualquier pregunta. Automáticamente la herramienta generará un texto con la respuesta. Pero no llega de la nada. «Este modelo está entrenado con todos los textos publicados que hemos producido los seres humanos», indica Cantón.
Detrás del ChatGPT está la Wikipedia, todo lo publicado en prensa, artículos científicos… Es por lo que realmente es una herramienta generadora de información, no creadora. Responde con lo que ya existe y ha aprendido, porque además está entrenada y en constante evolución conforme la vayamos usando. De hecho, Cantón advierte que a veces se puede inventar información, como una url que no lleva a ninguna parte.
Aunque no disponga de parte creativa, el ChatGPT es muy útil, sobre todo para producir cualquier tipo de material en cuestión de segundos. Y ya cuenta con su versión mejorada: el lenguaje GPT4, solo disponible mediante pago. Es mucho más rápido y genera respuestas más completas y fiables.
Pero además, puede usarse para incorporarlo a productos y servicios. «Como el asistente virtual de una tienda online. Pensémoslo mejorado con algo como ChatGPT, que te de todavía más la sensación de que hay alguien detrás», subraya el investigador de la UNIR.
Cantón piensa que el siguiente paso será ponerle voz al ChatGPT. Con este avance se podrían mejorar asistentes domésticos como Alexa o Siri, que dejarían de necesitar órdenes tan concretas para funcionar.


