¿Qué debería hacer un empresario de éxito ante la posibilidad de hacer crecer su empresa fuera España?

Mi empresa acaba de cumplir 20 años. Pertenece al sector de la industria/construcción. Hoy es una empresa solvente, muy saneada, y un referente a nivel nacional. No ha sido fácil. Hemos estado varias veces al borde del colapso y la hemos salvado, como muchos empresarios, con muchísimo esfuerzo, y por supuesto, haciendo las maletas en los peores momentos, dejando a un lado cualquier forma de comodidad y buscando nuevas oportunidades que nos permitan sobrevivir, en cualquiera de los cinco continentes.

Hoy, sin embargo, tenemos la oportunidad de crecer como hacen las “empresas alemanas”, y como viene en los libros de economía. Tenemos la oportunidad de conquistar nuevos mercados y de poner en valor todo nuestro potencial y aprendizaje. Podríamos seguir generando nuevos puestos de trabajo, y creando una súper empresa. Entiendo que eso debe ser bueno para el país y debería redundar en la creación de riqueza y en el sostenimiento del sistema y de las prestaciones sociales y públicas que se disfrutan en España.

Después de 20 años, y con decenas de socios y profesionales potenciales dispuestos a ayudarnos a escalar nuestra empresa internacionalmente, como propietario de mi empresa, y junto a mi socio, nos hacemos una pregunta: ¿Para qué?

Cuanto más grande hagamos la empresa, cuanto más la hagamos facturar, y cuanto más dinero ganemos, más se nos criticará, más se nos demonizará, y más se nos tachará de “defraudadores” o evasores de impuestos. (Véase el linchamiento mediático contra Amancio Ortega, y permítaseme la licencia de comparar mi minúscula empresa con su trabajado imperio)

¿No sería más fácil hacer caja; vender la empresa por varios millones de euros y vivir de la renta? Ese es el sueño todo español que se precie. ¿Crees que lo que tú harías coincide con lo que piensas que debo hacer yo? ¿Escalar mi empresa internacionalmente? No parece lógico semejante sacrificio por imperativo de mi ambición o de mi responsabilidad social si doy por hecho que voy a ser juzgado de manera encarnizada por la sociedad española, adormecida, paniaguada y arengada por los políticos a formas de vida inmovilista. Una España históricamente educada en el odio por el que ambiciona. Un pueblo que te envidia por el coche que conduces, que te prejuzga por el barrio donde vives y te condena por el hecho de tener éxito.

Para muchos, mi obligación debería ser la de crear empresa, hacerla crecer, dar puestos de trabajo estable, someterme a la más alta presión fiscal posible y no ganar dinero, dando por supuesto que si lo hiciera, sería a costa del sufrimiento de mis trabajadores. Con desparpajo y descaro, seguiremos abusando “in eternum” de los que trabajan por vocación, como hemos hecho con los sanitarios durante la pandemia. Una sociedad torpe que no comprende que ningún empresario opta por ese camino pensando en hacerse rico. El dinero es la consecuencia de un largo y tortuoso trabajo de esfuerzo y sacrificio; el dinero y la riqueza es la consecuencia y no el objetivo. De lo contrario, no serías empresario, serías comisionista, oportunista o especulador, algo que, con todo mi respeto, no proporciona ningún valor a la sociedad, aunque esté mejor visto)

El dinero que se gana con sudor no envilece al hombre, sino que dignifica al dinero. ¿Qué harías tú en mi lugar? Yo, personalmente, me quedo como estoy, y que se la jueguen los alemanes. Que sigan conquistando el mundo. Estamos a años luz de la verdadera Europa.

Daniel Jorge Houche                                                                                      Empresario INDE-K