Cuando los lunes ya no sean viernes

Hace un par de domingos nos anunciaron que los niños podrían salir a dar un paseo, dos días más tarde, por la mañana, resulta que solo podrían salir para ir al supermercado, por la tarde ya no podían ir al súper, aún esperamos unas horas más para saber que, definitivamente, podrán pasear acompañado de uno de los padres por un tiempo limitado… y nos creíamos que antes de esto estábamos viviendo una época en la que las cosas pasaban rápidamente.

Después de cuarenta días de confinamiento se ve la luz al final del túnel en nuestro país, gracias a Dios. En esta fase en la que ya parece que estamos pasando lo peor, ya habría que ir pensando en cómo vamos a afrontar la dimensión económica de la crisis. Bueno, en realidad deberíamos haber empezado a hacerlo mucho antes, pero eso es otra historia, la crisis de planificación lleva tanto con nosotros que se ha convertido en un mal endémico.

Desescalada, el término usado para referirse a esta fase, espero que no sea una pista de cómo va a ser, puesto que se trata de una palabra que no existe. Ahí nos tocará a nosotros abrir nuestras empresas, en este entorno lleno de incertidumbre en que espero no veamos que un domingo se habla de dejar abrir los bares y el martes solo se pueda tomar café en los supermercados.

Esta es la crisis que nos toca ahora, no será última, y que en un futuro venga otra significará que salimos de esta, como de todas las anteriores y de las que vendrán. Las empresas volveremos a tirar del carro pese a los obstáculos que nos ponen (por si no fuesen pocos los que la propia crisis trae) y será el espíritu de superación de nuestros empresarios, ese que nos ha hecho cada día desayunar con la adversidad, invitar a comer al riesgo y cenar con la incertidumbre la que nos empujará a levantarnos cada día para ser mejores de lo que fuimos.

Y en ese mundo de lucha constante, de crecer cada día y de hacer de la superación una forma vida, inventamos una disciplina incomprendida. En su razón de ser tiene entender qué quieren esos que llamamos clientes. En su naturaleza está acercarnos a los que nos quieren comprar y “embebido” en su ADN lleva sacarnos de crisis como esta que se nos viene encima. Pero inexplicablemente es la que menos usamos cuando verdaderamente hace falta.

Cuando todo va bien vender es más fácil. Pero en crisis es otra cosa, ya no es tan sencillo y se echan de menos aquellos tiempos de bonanza. Pero no nos engañemos, el cliente siempre necesita comprar. El que a ti te compren menos que a los demás no es porque haya crisis, es porque hay otro haciéndolo mejor que tú, si hay poco, pero se va para otro, hay que hacérselo mirar. Y ese es el problema. Si en las vacas flacas le das menos al que te acerca a tu cliente venderás todavía menos, ¿no será eso lo que hace bien el otro? Algún día echaremos la vista atrás y veremos que hemos salido de esto y que la comunicación, la planificación, la estrategia, la publicidad, el análisis…, en definitiva, el marketing, fue lo que necesitamos para que los lunes volviesen a ser lunes.

José Ruiz Pardo.                                                                                                       CEO de Goli Neuromarketing y Presidente del Club de Marketing Málaga.