¿Desaceleración económica?

En el núcleo de la crisis de 2007, se fijó el horizonte 2020 como una arcadia económica a salvo de recesiones. Diez años después de que Lehman Brothers iniciara el vendaval, nos preguntamos por el rumbo de nuestra economía.

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Desaceleración económica.
Desaceleración económica.

Hablar de desaceleración es apagar las luces de la fiesta en pleno clímax, sin embargo las recurrentes noticias de reducción del crecimiento económico hace preguntarnos si estamos ante un nuevo cambio de ciclo. Los expertos sitúan muy lejos este escenario, si bien achacan a factores internacionales una ralentización de nuestra economía.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) fue la primera en advertir a principios de septiembre del pasado año sobre los síntomas de fatiga en nuestro crecimiento. Su Índice de indicadores líderes (CLI), diseñado para anticipar puntos de inflexión, bajó en el caso de España a 98,84 puntos, después de situarse por encima de 100 en los primeros meses del año. A esto se suma el anuncio del Fondo Monetario Internacional de rebajar dos décimas las perspectivas de crecimiento global para este año.

La desaceleración, señalan los expertos, no es un período alarmante ni mucho menos. Simplemente es una disminución del ritmo de la actividad económica durante un periodo de tiempo determinado. Además, las fuentes sectoriales consultadas por Vida Económica apuntan, en general, un optimismo moderado ajeno a los vaivenes del mundo.

Contexto internacional.
El crecimiento del PIB ha pasado en España del 3,4% en 2015, al 3,3% en 2016, al 3% en 2017 y al 2,5% interanual en el segundo trimestre del 2018. Desde Analistas Económicos de Andalucía (sociedad de estudios del Grupo Unicaja Banco), apuntan que la economía mantiene un “perfil expansivo”, y que ya se anticipaba un menor crecimiento del PIB tanto para Andalucía como para España.

El contexto exterior se muestra menos favorable, principalmente por la adopción de medidas proteccionistas en las políticas comerciales o la persistencia de ciertos riesgos geopolíticos como la actual situación en Italia o el incierto brexit.

En la misma línea apunta Fernando del Alcázar, quién desde el Colegio de Economistas de Málaga, señala el origen de la “indiscutible” desaceleración de la economía española en la crisis comercial entre EEUU y China, el alza de los precios de los carburantes o el auge de los gobiernos euroescépticos, entre otros factores.

A estas alturas, y por lo vivido en épocas anteriores, nadie duda de que el efecto mariposa provocado por la globalización es un hecho. Ahora bien, quien quiera sacar analogías entre la actual coyuntura y la de 2007, se equivoca. En aquel momento los indicadores macroeconómicos eran mucho más volátiles con una recesión galopante.

Aun así el contexto global cobra cada vez más importancia y la salud de un territorio está ligado a políticas europeas o transnacionales. Un buen ejemplo es el sector agro, tan reconocido empresarialmente en Andalucía. El presidente de Asaja Málaga, Baldomero Bellido incide en que “nuestra actividad empresarial, como casi todas, se basa en una estabilidad que favorezca el interés por invertir para el futuro.

El empleo sigue arrojando buenos números.
El empleo sigue arrojando buenos números.

En la actualidad tenemos poca seguridad (en el sector) de que dicha estabilidad esté garantizada, tanto en España como en la Unión Europea de la cual dependemos. La PAC (Política Agraria Común) se está llevando con unos tintes políticos cayendo en muchos casos en el populismo, en vez de considerar la necesidad de mantenerla como un sector estratégico” concluye.

Consumo interno y Turismo
Analistas Económicos percibe en el global del país una moderación en el crecimiento del consumo privado, al que se le une, en el caso de Andalucía, una aportación negativa del sector exterior. Sin embargo, añaden, “no se espera que el consumo privado muestre una mayor desaceleración en los próximos trimestres, teniendo en cuenta el empuje que mantiene el empleo”.

El contexto exterior se muestra menos favorable, principalmente por la adopción de medidas proteccionistas en las políticas comerciales o la persistencia de ciertos riesgos geopolíticos.

En el caso concreto de la economía malagueña continúa mostrando un sólido ritmo de crecimiento, y desde 2014 está creciendo a tasas superiores al 3% y superiores al promedio regional. Clave en estos buenos números ha sido el Turismo, si bien en 2018 ha frenado su ritmo imparable de los últimos años. Tras los resultados del año 2017, en el que se vivió el mejor año turístico de la historia de la Costa del Sol, asistimos ahora a “un período de estabilidad con la recuperación del mercado nacional y el crecimiento de algunos de nuestros mercados más importantes como Francia, Dinamarca, Finlandia y Portugal”, destaca Arturo Bernal, director gerente de Turismo Costa del Sol.

Bonanza en otros sectores
A pesar de esta ralentización, Málaga es la provincia en la que más está creciendo el empleo (7,3% en el tercer trimestre en términos interanuales, según la EPA, y 4,2% en el número de afiliados). La agricultura, las TIC’s y el inmobiliario constituyen tres sectores estratégicos en los que la oferta de empleo sigue estando al alza. Uno de los sectores que aguantó mejor los envites de la crisis fue el agroalimentario.

Desde la Asaja Málaga, recuerda su presidente que “en los últimos meses venimos volviendo a notar de nuevo falta de mano de obra para nuestro sector, lo cual en vez de mostrarnos una desaceleración de la economía, muestra todo lo contrario, y los trabajadores vuelven a preferir otros trabajos antes que el empleo en la agricultura”.

No obstante, la dependencia de mano de obra en el campo se ha minimizado en algunas parcelas gracias a la inversión realizada en modernización de “tareas como la recolección que suele ser la que más lo necesita”, finaliza.

Globalización
Globalización

En el mismo tono optimista se muestra Fernando Rodríguez del Estal, presidente de Eticom. Sin embargo, alude a las actuales circunstancias políticas por las que atraviesa el país. “En circunstancias normales, en nuestro sector no debería presentarse desaceleración económica, sino más bien todo lo contrario”, indica el presidente de las tecnológicas andaluzas, quien añade que “de continuar esta situación (política) mucho más tiempo, tendrá efectos negativos en la economía en general y consecuentemente en el sector TIC”.

La tercera pata de estos sectores la representa el inmobiliario. Los empresarios de la construcción dicen tener un “optimismo comedido”, ya que aunque la actividad está creciendo, lo hace muy localizada territorialmente y se está nutriendo de la demanda embolsada de los últimos diez años de nula actividad. “Las 7.000 viviendas visadas con las que acabamos el año 2018, quedan lejos de las 12.000 viviendas que el Banco de España ha marcado como demanda natural para Málaga”, subrayan desde ACP.

La obra civil representa para el sector un apoyo cuya inversión (previsión de 300 millones de euros) tildan de “insuficiente para mantener el nivel de infraestructuras y servicios que una provincia como Málaga requiere”. Violeta Aragón, secretaria general de la Asociación de Constructores y Promotores de Málaga, describe un sector en el que tras “la ausencia de inversión pública, nuestro sector promueve, construye y vende hogares donde iniciar proyectos vitales. La premisa básica para ello es la estabilidad económica y parece que la economía está dando algunas señales de freno, fundamentalmente en lo relativo al consumo, a las exportaciones y al turismo. Todo ello, sin duda afectará al sector de la Construcción a medio plazo.”

Inestabilidad por comunidades
Algunas comunidades autónomas comienzan a admitir formalmente la desaceleración. Ha sido el caso del País Vasco, cuyo consejero de Hacienda ha preferido evitar alarmismos. Cataluña, señalada por muchos como parte esencial del problema de imagen del país, ha visto mermado su crecimiento. La Cambra de Comerç de Barcelona rebaja del 2,7% al 2,5% el crecimiento del PIB en Cataluña para 2019.

En este aspecto, desde el Colegio de Economistas de Málaga señalan al problema catalán como escollo esencial. “Aunque en un primer momento, tras el 1-O, el estado español supo contrarrestar el efecto de las movilizaciones pro independentistas y sus consecuencias jurídico económicas, la posterior debilidad del nuevo gobierno, y las concesiones que se puedan producir a los nacionalistas vuelven a sumergir en un estado de incertidumbre a los inversores”.

Vientos a favor y en contra de la economía

A favor:

  • Recuperación de la construcción en la provincia gracias a la demanda embolsada de los últimos diez años de nula actividad.
  • Gran dinamismo del sector TIC andaluz.
  • Reconocimiento del sector agro por parte de Administraciones públicas y sector financiero.
  • Desestacionalización turística y recuperación del turista nacional y el crecimiento de algunos mercados importantes.
  • El PTA de Málaga sigue siendo un destino preferencial para los directivos y técnicos de las empresas del sector.
  • El crecimiento malagueño se sitúa en el 3%, en torno a medio punto más que la media andaluza.
  • Los expertos estiman que tanto el PIB como el empleo sigan creciendo -aunque a menor ritmo- en la segunda mitad de 2018 y 2019.

En contra:

  • Falta de inversión pública en el sector construcción.
  • La multiplicación de normas de distinto índole que introducen trámites y requisitos en el sector constructor.
  • Pérdida de imagen del país en el exterior debido a las circunstancias políticas.
  • Asaja critica La PAC (Política Agraria Común) a la que tilda de populista.
  • Inexistencia de una política y visión nacional de los temas hidráulicos.
  • Descenso de algunos de nuestros mercados turísticos como el alemán o el británico.
  • Menor aportación andaluza del sector exterior.
  • Moderación en el crecimiento del consumo privado.
De la desaceleración a la depresión.
Desaceleración. Es la disminución transitoria del ritmo de crecimiento económico.  Se considera cuando este ritmo es menor que en igual periodo inmediatamente anterior.
Recesión. Es un decrecimiento de la actividad económica durante un periodo de tiempo. Se suele considerar cuando la tasa de variación anual del PIB es negativa durante dos trimestres consecutivos.
Crisis económica. No tiene una fórmula de cálculo exacta. Se trata de una situación en la que se producen cambios negativos importantes en las principales variables económicas. Especialmente en el PIB y en el empleo.
Depresión. Es una fase posterior a la crisis que consiste en una gran caída de la demanda y por consiguiente de la producción y el consumo. Va acompañada de alta tasa de desempleo, cierre de crédito, de inversión, y fluctuaciones de tipos, entre otros cambios negativos.

 

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