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De sobrevivir en Marte a prevenir incendios: los retos de la NASA llegan a Málaga

El NASA Space Apps Challenge regresa los días 14 y 15 de noviembre con 14 desafíos que abarcan desde la gestión de bases espaciales hasta el uso de satélites para mejorar la agricultura y anticipar riesgos ambientales.

Un hackathon global con 114.094 participantes vuelve a Málaga en noviembre.

Un hackathon global con 114.094 participantes vuelve a Málaga en noviembre.

¿Cuánta energía necesita una base en Marte para mantener con vida a sus habitantes? ¿Cómo se puede detectar que un astronauta empieza a enfermar cuando se encuentra a millones de kilómetros de la Tierra? ¿Y si los mismos datos que utiliza la NASA para estudiar nuestro planeta sirvieran para anticipar incendios forestales o ayudar a los agricultores a ahorrar agua?

Son algunos de los problemas que tendrán que abordar los participantes del NASA Space Apps Challenge, el encuentro internacional de innovación impulsado por la agencia espacial estadounidense que regresa a Málaga los próximos 14 y 15 de noviembre.

Durante dos jornadas, equipos de participantes trabajarán para convertir datos científicos en soluciones tecnológicas. La cita, organizada localmente por Space & Events con el apoyo de la Agencia Espacial Española y Andalucía Emprende, forma parte del considerado mayor hackathon STEAM del mundo, una competición que reúne conocimientos de ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas.

Los participantes deberán diseñar soluciones para gestionar bases espaciales, vigilar la salud de astronautas y planificar misiones a Marte.

El objetivo no es únicamente desarrollar aplicaciones informáticas. Los participantes deberán identificar problemas reales, analizar información científica y plantear herramientas capaces de ofrecer respuestas en ámbitos tan diferentes como la exploración espacial, la salud, la agricultura o la prevención de desastres naturales.

Cómo mantener una base en Marte

La NASA ha planteado 14 desafíos para la edición de 2026, entre los que cada equipo deberá elegir uno. Uno de los más llamativos consiste en diseñar un simulador capaz de gestionar una base humana en la Luna o Marte. La herramienta deberá contemplar cuestiones esenciales para la supervivencia, como el suministro de energía, la producción de alimentos, los sistemas de soporte vital o la protección frente a la radiación.

Otro reto se centra en la salud de los astronautas durante misiones de larga duración. Los participantes tendrán que idear un sistema que permita vigilar su estado físico y conductual, una cuestión especialmente importante cuando la tripulación se encuentra lejos de la Tierra y no puede recibir asistencia inmediata.

Los datos de los satélites también servirán para buscar herramientas que ayuden a prevenir incendios forestales y mejorar el uso del agua en la agricultura.

La planificación de futuras misiones también tendrá protagonismo. Entre las propuestas figura el desarrollo de mapas interactivos de Marte para identificar rutas seguras, así como herramientas para comparar posibles zonas de aterrizaje en la Luna.

La búsqueda de nuevos planetas completa parte de este bloque espacial. Los equipos podrán trabajar con imágenes de la misión SPHEREx para desarrollar soluciones que ayuden a localizar posibles mundos fuera del sistema solar.

De los satélites a los campos de cultivo

Pero no todos los desafíos miran al espacio. Una parte importante de la competición busca aprovechar la información que obtiene la NASA para resolver problemas que afectan directamente a la Tierra.

Uno de los retos plantea combinar observaciones satelitales con datos sobre suelos y cultivos para desarrollar herramientas que ayuden a los agricultores a tomar mejores decisiones. Entre sus posibles aplicaciones figuran optimizar el consumo de agua, planificar las rotaciones agrícolas y adaptarse a las condiciones climáticas.

También habrá espacio para la prevención de incendios forestales. En este caso, la propuesta consiste en reunir información procedente de distintos satélites en una plataforma que permita identificar periodos de mayor riesgo y facilitar el análisis de las condiciones ambientales. Otros equipos podrán utilizar datos de radar de la misión NISAR para estudiar la pérdida de humedales, los terremotos o los movimientos de los glaciares.

Son aplicaciones que muestran cómo la investigación espacial puede trasladarse a sectores económicos y actividades cotidianas, desde la gestión agrícola hasta la protección del medio ambiente.

La competición reunió en 2025 a más de 114.000 participantes de 167 países, que presentaron 11.511 proyectos.

Un desafío que reunió a más de 114.000 personas

El encuentro de Málaga forma parte de una iniciativa de alcance mundial. En su edición de 2025, el NASA Space Apps Challenge reunió a 114.094 participantes de 167 países, distribuidos en 551 eventos locales. Durante aquella convocatoria se presentaron 11.511 proyectos, una cifra que refleja la dimensión de esta competición internacional.

En España participaron cerca de 800 personas repartidas entre seis ciudades: Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Bilbao y Murcia. «Es importante que los jóvenes sigan participando en el hackathon y tengan la oportunidad de demostrar el talento que tienen», señala Álvaro Montoliu, socio de Space Apps Spain, quien destaca el valor del encuentro como escaparate internacional para los participantes españoles.

Más allá de la competición, el evento ofrece la oportunidad de trabajar con información científica de la NASA y desarrollar proyectos que pueden tener aplicaciones fuera del ámbito espacial.

Las inscripciones para participar en la edición malagueña ya están abiertas a través de la web oficial del NASA Space Apps Challenge.

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