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Baldomero Bellido: «Andalucía puede pasar de ser una potencia agroalimentaria a depender de importaciones externas»

El presidente de ASAJA Málaga explica cómo el acuerdo con Mercosur puede afectar a los precios, la rentabilidad y el futuro del campo andaluz.

Baldomero Bellido, presidente de ASAJA Málaga.

El campo andaluz atraviesa un momento especialmente delicado debido al incremento del precio de fertilizantes y combustibles. A esta situación de presión sobre los costes se suma ahora un nuevo factor de incertidumbre. El acuerdo MERCOSUR, que entrará en vigor de forma provisional el próximo 1 de mayo, pese a la negativa de buena parte del sector agrario y de varios Estados miembros de la Unión Europea.

Hoy hablamos con Baldomero Bellido, presidente de ASAJA Málaga, para analizar en profundidad las claves de este acuerdo que cruza el Atlántico y que ya genera una notable inquietud en el sector. Con él abordamos qué implica realmente este pacto, en qué punto se encuentra y, sobre todo, cómo puede afectar a corto y medio plazo al campo andaluz y a sus productores.


Pregunta. ¿Cómo explicarían de forma sencilla, para que lo entienda todo el mundo, en qué consiste exactamente este acuerdo de Mercosur?

Baldomero Bellido. El acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur es, básicamente, un pacto comercial que busca facilitar el intercambio de productos entre ambos bloques reduciendo aranceles y barreras a la importación. Mercosur agrupa a países como Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, grandes potencias agrícolas a escala mundial.

P ¿Qué tipo de productos están en juego dentro de este tratado?

B.B. Abarca productos y servicios no agrarios (automóviles, componentes, tecnología…) que principalmente determinados países de la unión europea están interesados en exportar y productos y servicios agrarios (carnes de todo tipo, cítricos, miel, cereales, girasol, colza, soja…) que todos los países de Mercosur están interesados en exportar hacia la unión europea. Hay también productos como aceituna, aceite y vino que la unión europea exportaría hacia Mercosur.

Baldomero Bellido advierte de que el acuerdo Mercosur puede aumentar la presión sobre los precios en origen y afectar a la rentabilidad del campo andaluz.

P. Este pacto se lleva planteando décadas ¿Qué ha cambiado recientemente en torno a este acuerdo?

B.B. Lo que ha cambiado ahora es que este acuerdo, que llevaba 25 años negociándose, ante la inseguridad de mercados como China, Rusia y Estados unidos se ha reactivado políticamente y avanza hacia su ratificación sin haberse cerrado cuestiones cruciales para nuestros productores. Eso implica que productos agrícolas y ganaderos procedentes de estos países podrían entrar en el mercado europeo en mayores cantidades y con menos garantías, justo en un momento en el que los agricultores y ganaderos europeos afrontan más exigencias, sanitarias, ambientales, laborales y sociales que nunca.

P. ¿Cómo influye en Andalucía?

B.B. Andalucía en general, y Málaga en particular, tienen una agricultura muy diversificada. Pero, como en cualquier sector, se ve muy afectado por la variación de precios. La entrada de producciones de terceros países a gran escala puede presionar a la baja los precios en origen, mientras que los productos que sí nos interesa exportar tienen limitaciones temporales para su salida sin aranceles.

Bruselas ha abierto un melón, a pesar del rechazo que va a hacer perder la confianza de los ciudadanos europeos en las instituciones europeas, sobre todo a los que habitamos el mundo rural.

P. ¿Cómo se traduce esto en el día a día del agricultor o ganadero malagueño?

B.B. Para un agricultor o ganadero malagueño, esto puede traducirse en dificultades para cubrir costes de producción, pérdida de rentabilidad y, en los casos más extremos, abandono de explotaciones. No hablamos de un problema teórico, sino de un impacto directo sobre la viabilidad económica del campo malagueño.

P. Se dice que vamos a competir en desigualdad de condiciones. ¿Por qué se afirma que las reglas de juego no son las mismas para un productor malagueño que para uno de Brasil o Argentina?

B.B. ¡Porque no lo son! En España se exige a los productores cumplir normas muy estrictas en materia de sanidad vegetal, bienestar animal, uso de fitosanitarios, seguridad laboral y protección medioambiental. Todo ello tiene un coste.

Si permitimos la entrada de alimentos producidos con estándares más bajos, el consumidor puede pagar algo menos, pero también puede estar renunciando a garantías que hoy se dan por hechas en nuestro país.

P. ¿Qué ocurre en los países de Mercosur en comparación con estas exigencias?

B.B. En muchos países de Mercosur esas exigencias son mucho menores o no existen o como se ha puesto de manifiesto, no son capaces de controlarlas. Esto les permite producir más barato, pero también genera una competencia desleal, ya que se equiparan productos que no se han producido bajo las mismas reglas. No es justo. A la petición de esa reciprocidad (imponernos las mismas reglas a unos y otros) hay países de MERCOSUR que se han negado.

El verdadero riesgo está en la seguridad alimentaria. Si permitimos la entrada de alimentos producidos con estándares más bajos, el consumidor puede pagar algo menos, pero también puede estar renunciando a garantías que hoy se dan por hechas en nuestro país.

P. ¿Y qué consecuencias puede tener a medio y largo plazo?

B.B. Si se debilita la producción local, a medio y largo plazo dependeremos más del exterior, lo que acaba por reducir la soberanía alimentaria y supone un problema a medio y a largo plazo. Al desmantelar nuestro tejido productivo quedamos a merced de lo que nos impongan desde ese mercado.

Sectores como la ganadería de vacuno, el cítrico o determinadas producciones hortícolas son especialmente vulnerables. En Mercosur se producen grandes volúmenes de carne y cítricos a precios que hundirían nuestro mercado pero sin la garantía de los nuestros.

Baldomero Bellido alerta del riesgo de pérdida de soberanía alimentaria si se debilita la producción agraria local.

P. ¿Qué armas tienen ahora las asociaciones agrarias para proteger el campo malagueño si las importaciones masivas hunden los precios en origen?

B.B. Desde organizaciones como ASAJA estamos trabajando en varios frentes: la presión institucional ante las administraciones y interlocución directa con el Gobierno y la Unión Europea, son algunos ejemplos.

Hemos alzado la voz en Madrid, en Bruselas, en Estrasburgo… e iremos a donde haga falta para que se escuche la voz del sector. No cejamos en el empeño de exigir cláusulas espejo, es decir, que a los productos importados se les exijan las mismas normas que a los europeos. También reclamamos mecanismos de salvaguarda que permitan frenar importaciones si se demuestra un daño grave al mercado y a los productores. Y creación de medidas de socorro para compensar las consecuencias de estas entradas.

La aplicación provisional ya se aprobó, se inicia el 1 de Mayo y en breve veremos las consecuencias.

La aplicación PROVISIONAL de este acuerdo responde a la presión que ejercen los productores europeos de OTROS sectores que sí son beneficiados olvidándose del sector primario al cual se ningunea con esta aplicación provisional sin haber terminado de acotar las reglas, pero Bruselas ha abierto un melón, a pesar del rechazo que va a hacer perder la confianza de los ciudadanos europeos en las instituciones europeas, sobre todo a los que habitamos el mundo rural. La aplicación provisional ya se aprobó, se inicia el 1 de Mayo y en breve veremos las consecuencias.

P. Si el pacto sigue adelante tal como está, ¿cómo se imaginan el campo andaluz dentro de 10 años?

B.B. Pues cada vez con menos agricultores y ganaderos. Con más y más abandono y más dependencia de fuera. Andalucía puede pasar de ser una potencia agroalimentaria a depender de importaciones externas. Por eso insistimos en que no estamos en contra del comercio, sino de un comercio que sacrifica al productor local y al consumidor en nombre de acuerdos desequilibrados.

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