Las ciudades necesitan árboles. Lo saben los urbanistas, lo saben los vecinos que buscan una sombra en julio y lo sabe cualquiera que haya intentado cruzar la Plaza de la Marina a las dos de la tarde en agosto. El problema es que muchas veces esos árboles no se pueden plantar. Debajo del suelo hay aparcamientos, cableado, tuberías o infraestructuras que simplemente no permiten que las raíces crezcan.
“Cada Tree Hub puede capturar tanto CO₂ como entre quince y veinte árboles adultos»
De ese obstáculo nace el Tree Hub, un proyecto desarrollado por la empresa malagueña Biotonomy que propone una solución innovadora.. Si el árbol no puede echar raíces, habrá que crear uno que no las necesite.

Juan Marín, Director de Desarrollo de Negocio, lo explica con una mezcla de ironía y pragmatismo. Durante años han trabajado integrando vegetación en edificios y fachadas, buscando maneras de introducir la naturaleza donde aparentemente ya no cabía. Uno de los proyectos que les dio visibilidad fue la fachada vegetal del Hotel Mariposa, un jardín vertical instalado en el Soho, que reutiliza el agua de las duchas del propio hotel para regar más de dos mil plantas y que resultó ganador de una convocatoria europea de innovación en construcción sostenible.
El Tree Hub intenta esquivar ese problema. La estructura se levanta como un tronco artificial de madera coronado por una copa vegetal formada por un jardín hidropónico. En la base se esconden los depósitos de agua que alimentan el sistema en circuito cerrado. Arriba crecen las plantas. Debajo aparece lo que cualquier árbol ha ofrecido siempre. Sombra, un lugar donde parar y, si el diseño evoluciona como esperan, también enchufes, wifi o información para visitantes.
El desarrollo no ha sido barato. El coste de cada unidad ronda ahora los 75.000 euros, una cifra que el estudio considera asumible para ayuntamientos o grandes espacios privados. De hecho, Biotonomy insiste en que el Tree Hub no es solo una instalación experimental. Su ambición es convertirse en un producto replicable.

Marín insiste en que el objetivo no es solo imitar un árbol, sino condensar sus funciones. Según los cálculos del estudio, cada Tree Hub puede llegar a capturar una cantidad de CO₂ equivalente a entre quince y veinte árboles adultos. La densidad de vegetación y la incorporación de placas solares permiten multiplicar el rendimiento desde el principio, sin esperar décadas a que un árbol natural alcance su tamaño definitivo.
El primer prototipo se instalará en el municipio malagueño de Benarrabá, con el patrocinio de Turismo Andaluz. La elección del lugar, explica Marín, tiene más que ver con la voluntad del alcalde que con el tamaño del municipio. Fue uno de los primeros en apostar por el proyecto y financiar el arranque de la idea. Ya cuentan con planes en nuevas localizaciones emblemáticas de Málaga.
Aeropuertos, centros comerciales, estaciones o plazas públicas aparecen ya en el horizonte de un proyecto que quiere crecer deprisa. Si funciona, la idea es industrializar su fabricación y exportarlo a otras ciudades.
Biotonomy trabaja además en nuevos proyectos vinculados a la construcción sostenible. Entre ellos figura una iniciativa impulsada junto al grupo Real de la Quinta, empresa de la familia Pascual, conocida por la empresa láctea, para desarrollar viviendas impresas en 3D en el municipio malagueño de Benahavís. Según explica Marín, el proyecto comenzará a movilizarse a partir de este verano y busca explorar nuevas formas de construcción más eficientes y adaptadas a los retos ambientales actuales.

