La última reforma de su primer negocio en Churriana, entonces llamado El Artesano. Aquel local fue el origen de la marca actual y también el escenario donde adoptó decisiones arriesgadas, defendidas incluso frente a la oposición de familiares y personas cercanas. Eligió el camino que intuía correcto y el resultado confirmó su apuesta: en plena crisis, las ventas crecieron un 35%.
Ojo a los números
Arrebola afirma que rara vez cambiaría algo, porque los errores han sido su mejor escuela. Aun así, reconoce que, con la experiencia actual, habría gestionado mejor los aspectos financieros de sus inicios. La falta de conocimientos le llevó a equivocarse, y hoy tiene claro que primero debe construirse la estructura y después crecer. Esa secuencia, dice, solo se aprende viviendo los fallos.
Perder para recuperar
Uno de los momentos más dolorosos fue desprenderse de su primer negocio para poder avanzar. Cree que lo malvendió, pero aquella renuncia abrió el camino hacia un crecimiento real, la expansión de la marca y, finalmente, la posibilidad de recuperarlo años después.
El valor de uno mismo
Su consejo sería sencillo y rotundo: entender que uno mismo es el principal valor de la empresa. Cuidar la salud física y mental, y proteger las relaciones personales, es tan importante como cualquier decisión estratégica.
instantes que volvería a vivir
Revive con emoción los primeros años del local del centro, el primero bajo la marca Tejeringos Coffee. “Hicimos muchas innovaciones y desarrollos para la marca”. Y tuvo, además, un regalo inesperado: allí conoció a su mujer, Tamara Serralvo, pieza esencial en la estética y personalidad de los locales, y apoyo incondicional desde entonces.

