Esa responsabilidad temprana –la de pagar nóminas, sostener familias y arriesgar el patrimonio propio– le marcó profundamente. También fue clave dejar atrás el papel de “hombre orquesta” para construir un equipo sólido y delegar. Más recientemente, vivir la incorporación voluntaria de su hijo y sus sobrinos. “Que ellos, libremente, decidan acompañarte en esto es lo más maravilloso que me ha pasado”, cuenta orgulloso.
Decisiones y oportunidades
Mirando atrás, cambiaría la apuesta excesiva por crecer mediante **inversiones intensivas en autocares** y habría diversificado más en actividades relacionadas. Además, lamenta haber dejado pasar oportunidades por falta de tiempo: reconoce que un empresario debe reservar espacio para pensar, cultivar relaciones y anticipar los cambios necesarios.
Errores con lección
Las sociedades con muchos socios fueron para Antonio reiterados tropiezos. Hoy solo cree en alianzas con pocos, bien avenidos y con aportaciones equivalentes. También aprendió a no sobrevalorar a otras empresas ni minusvalorar la propia, un sesgo frecuente en quienes empiezan desde abajo. Pensar en grande es, afirma, una obligación.
Consejo premium
Invertir en calidad desde el primer día, no dejarse arrastrar por las urgencias, delegar y rodearse de buenas personas. “Al principio, debido a los apuros económicos, compraba los autocares que estaban en oferta. Un error”. Y, por encima de todo, cuidar a la familia, la biológica y la elegida.
instantes para revivir
El empresario recuerda el día en que su hijo expresó su deseo de trabajar en la empresa. “Me dijo: yo he empezado a estudiar en la universidad por ti, porque a mí lo que me gusta es trabajar en la empresa”. Ese momento, junto a la inauguración de las instalaciones de Alhaurín de la Torre y el reconocimiento como Hijo Adoptivo del municipio, los conserva muy grabados. Sin olvidar los momentos de celebración con el Málaga C.F. con la plantilla subida en su autocar.

