La Confederación de Empresarios de Málaga (CEM) ha cerrado el balance de 2025 con una valoración positiva del crecimiento económico provincial, aunque acompañada de una advertencia clara sobre los factores que pueden frenar su continuidad. La organización empresarial constata avances en empleo, creación de empresas y evolución del PIB, pero sitúa la falta de inversión pública y las carencias estructurales como los principales riesgos para el desarrollo socioeconómico de Málaga.
El presidente de la CEM, Javier González de Lara, trasladó este diagnóstico durante la sesión conjunta del Comité Ejecutivo y la Junta Directiva, en un contexto marcado por la incertidumbre internacional, la pérdida de competitividad en Europa y un escenario político nacional condicionado por la inestabilidad presupuestaria. A pesar de ello, el crecimiento económico en Málaga se mantiene por encima de las medias andaluza y española, con una previsión cercana al 3,7% para el cierre del ejercicio.

Crecimiento económico en Málaga y tensiones del mercado laboral
El análisis de la CEM subraya que el crecimiento económico en Málaga ha ido acompañado de cifras récord de afiliación y descenso del paro. Durante los meses de verano, la provincia rozó los 760.000 cotizantes y se situó por debajo de los 110.000 desempleados. Sin embargo, la patronal detecta una desaceleración en la reducción del paro, con tasas superiores a las de 2024 en el segundo y tercer trimestre del año.
Uno de los principales obstáculos identificados es el aumento de la población activa, cercana al millón de personas, junto a las dificultades de las empresas para cubrir vacantes. Sectores como la construcción, el turismo, la hostelería, el transporte o la tecnología llegan a acumular más de 20.000 puestos sin cubrir en determinados momentos del año. Según la CEM, esta situación responde a problemas de formación, especialización y a una creciente carga administrativa y regulatoria para las pymes.
“Málaga continúa siendo el motor económico de Andalucía”, afirma el presidente de la CEM.
A estas tensiones se suma la preocupación empresarial por el aumento del absentismo laboral. La organización alerta de que en España se ausentan diariamente 1,6 millones de trabajadores, más de 300.000 sin causa justificada, con un impacto económico estimado superior a los 32.000 millones de euros en 2025.

Déficit inversor e infraestructuras, el principal riesgo
La CEM considera que el crecimiento económico en Málaga está condicionado por un déficit histórico de inversión en infraestructuras. La patronal señala la necesidad de mejorar las conexiones viarias y ferroviarias, ampliar el aeropuerto y reforzar la capacidad de la red eléctrica para sostener el desarrollo empresarial. A ello se añade la escasez de suelo productivo y la crisis de vivienda, factores que afectan directamente a la atracción de talento y proyectos empresariales.
Pese a estas limitaciones, el tejido empresarial mantiene un comportamiento dinámico. Málaga concentra el 40% de las nuevas sociedades creadas en Andalucía, con un volumen de altas que cuadruplica al de disoluciones. No obstante, la patronal advierte de una fuerte atomización, con un 85% de micropymes y apenas un 0,3% de empresas con más de 250 trabajadores, lo que dificulta ganar dimensión y competitividad.
En el ámbito exterior, 2025 apunta a un nuevo récord exportador, con más de un millar de empresas exportando de forma regular, aunque la CEM mantiene la cautela ante el posible impacto de aranceles internacionales. El balance concluye con un llamamiento a reforzar la planificación estratégica, la inversión pública y la colaboración institucional para evitar una pérdida de dinamismo del crecimiento económico en Málaga.

