Con tres siglos de historia, BHS Corrugated es un referente mundial en la fabricación de maquinaria para cartón ondulado. “No vendemos cartón, fabricamos las máquinas que lo producen”, resume Paula Mateo, directora de la oficina malagueña y responsable de I+D. Las cifras impresionan: la mitad del cartón que se fabrica en el planeta se produce con tecnología BHS, que va mucho más allá de las onduladoras. La compañía suministra sistemas integrales que incluyen la logística interna, robots de carga, sistemas de cola e impresión automatizada.
Hace unos seis años la empresa dio un giro importante: pasó de ser completamente mecánica a apostar por el software. Hoy, BHS combina ingeniería, digitalización y análisis de datos con el objetivo de crear máquinas inteligentes capaces de autodiagnosticarse y optimizar su rendimiento.
Málaga, una apuesta estratégica para la innovación
El aterrizaje en Málaga se decidió hace año y medio, tras una evaluación global de posibles ubicaciones. “Buscábamos una ciudad europea con buen talento tecnológico, calidad de vida y proximidad cultural. Málaga lo tenía todo”, explica Mateo. La presencia de la Universidad de Málaga (UMA) y el dinamismo de su ecosistema fueron determinantes. BHS colabora con la Escuela de Industriales y de Informática, organizando hackathones y proyectos conjuntos con doctorandos.
“No hablo solo de ofrecer prácticas, sino de crear laboratorios de prueba en tiempo real con retroalimentación de datos”, explica esta ingeniera marbellí.
Esta es la sede de España y la única fuera de Alemania, un hecho que subraya la relevancia de la apuesta por el sur europeo como polo de innovación industrial.
El centro malagueño, que comenzó con cuatro personas en diciembre de 2023, ya suma treinta empleados y prevé alcanzar los sesenta el próximo año. La mayoría son ingenieros locales, aunque el idioma de trabajo es el inglés y no faltan perfiles internacionales.

Tecnología alemana con acento andaluz
Desde sus oficinas en la Alameda Principal, recién inauguradas y con planes de mudarse a un edificio propio, el equipo trabaja codo a codo con los departamentos de Alemania en proyectos de software, automatización y ciberseguridad. “No hay diferencia entre lo que se desarrolla allí y aquí”, subraya Mateo.
Ingeniera electrónica especializada en software y automatización, Mateo dirige el equipo de desarrollo e investigación, que representa alrededor del 80% de la oficina. El objetivo es claro: automatizar completamente la onduladora, el buque insignia de la empresa. “Queremos transformar un entorno industrial tradicional en uno digital, más limpio y seguro. Donde antes había calor, ruido y humedad, ahora habrá pantallas y análisis de datos”, explica. Aunque sus clientes se concentran en zonas como Almería o Huelva, donde se fabrican cajas para frutas, la tecnología que desarrollan en Málaga no existe aún en esta región. “Nuestra tecnología 4.0 automatiza procesos, controla el cambio de piezas, calcula su vida útil y mejora las condiciones laborales”, destaca. Los operarios no desaparecen, sino que se transforman en técnicos altamente cualificados.
BHS Corrugated consolida su centro tecnológico en Málaga con un equipo de ingeniería que ya alcanza las 30 personas y planea duplicarse en 2026.
BHS no solo exporta tecnología; también importa una cultura de trabajo basada en la colaboración, la estabilidad y los salarios competitivos. “Ofrecemos condiciones europeas desde Málaga. Eso ayuda a retener talento y demuestra que no hay que irse fuera para tener una carrera internacional”, añade la directora.
Málaga, nuevo nodo del mapa tecnológico europeo
Para Paula Mateo, que vivió once años en Alemania, nuestra ciudad vive un cambio de paradigma. “Cuando estuve en Alemania, Málaga se conocía por el turismo. Hoy se asocia a la tecnología y a la innovación. Cada vez más ingenieros eligen quedarse aquí”, afirma.
Por otro lado, Málaga nos ofrece ingenieros excelentes. La Facultad de Informática y la de Industriales están formando profesionales muy competentes, jóvenes y cada vez más diversos. También vemos un aumento de mujeres ingenieras y perfiles internacionales. La mayoría habla inglés, que es nuestro idioma vehicular, aunque hay quienes hablan o aprenden alemán, lo cual también ayuda. No es imprescindible hablar español, aunque siempre es recomendable.
Lo que veo mucho entre los estudiantes es la idea de que en España no hay oportunidades y que lo bueno está fuera, en Alemania o en Inglaterra. Eso es completamente falso. He vivido en Irlanda, Inglaterra y Alemania, y puedo decir que los ingenieros españoles están muy bien valorados.
BHS Corrugated quiere ser parte activa de esa transformación: duplicará su plantilla, ampliará sus instalaciones y consolidará España como base para el desarrollo de su software industrial más avanzado. “Queremos estar al nivel de los grandes centros tecnológicos de Europa. Málaga tiene todo para lograrlo”, concluye Mateo con convicción.
En apenas un año y medio, BHS ha pasado de ser una apuesta piloto a convertirse en un actor clave del ecosistema tecnológico malagueño. Un ejemplo más de cómo la industria 4.0 encuentra en el sur de Europa un terreno fértil para crecer, innovar y reinventar la ingeniería global.

