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La malagueña Synergym se pone ‘cachas’

Con el objetivo de superar los 160 clubes antes de que termine el año, la cadena de gimnasios Synergym se ha convertido en el "atleta de fondo" del fitness español. Su director general, Jordi Bella, nos cuenta su rutina de entrenamiento: crecimiento orgánico, inyección de capital y modelo de gestión innovadora.

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Jordi Bella , director general de Synergym

En el ecosistema empresarial andaluz hay compañías que, pese a su envergadura, operan discretamente lejos de los focos. Una de ellas es Synergym, una cadena de gimnasios nacida en Málaga en 2014 que ha alcanzado una dimensión nacional con más de 133 centros en toda España y un ambicioso objetivo: cerrar 2026 con 200 clubes activos.

«Nuestro modelo de gestión permite reducir costes sin sacrificar valor al cliente. Es lo que nos permite invertir más en maquinaria, clases, contenidos digitales…»

Mientras algunos modelos de negocio del fitness han optado por la franquicia o la adquisición de cadenas rivales, Synergym ha seguido una estrategia de crecimiento orgánico. Cada centro abierto ha sido alquilado, adaptado y gestionado directamente por la compañía. “Nos ha llevado diez años pasar de un club a cien. Y solo necesitaremos dos para pasar de cien a doscientos”, explica Jordi Bella, quien llegó hace siete años a Málaga para dirigir la compañía cuando sólo contaba con diez centros.

Synergym, pese a su nombre anglosajón, no oculta sus raíces malagueñas: la sede operativa, fiscal y estratégica está en la capital de la Costa del Sol, y desde allí se dirige toda la compañía.

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La compañía cuenta con una facturación de 70 millones de euros previstos para 2025

Un modelo “smart”, no solo de precio

En un sector tradicionalmente polarizado entre los gimnasios de barrio y las cadenas premium, Synergym identificó un espacio intermedio: ofrecer una experiencia de calidad a un precio asequible, sin letra pequeña ni compromisos. Lo llaman modelo Smart Price. A diferencia del low cost clásico, Synergym no escatima en equipamiento ni en instalaciones. De hecho, sus centros trabajan “con máquinas TechnoGym, una de las marcas más reconocidas en el sector profesional”, recalca el directivo.

Como nadie da duros a cuatro pesetas la estrategia pasa por la eficiencia operativa: locales urbanos, fuera de calles prime, con un coste medio de alquiler de 5 euros el metro cuadrado. «Pagamos de media unos 5.000 euros por local, muy por debajo de lo que paga la competencia», afirma Bella.

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Synergym cuenta con 133 centros actualmente en toda España y cada centro cuenta con un espacio medio de 1.000 metros cuadrados

Personal bien entrenado

En un negocio donde cada metro cuadrado cuenta, Synergym también optimiza la estructura de personal. Cada centro, de unos 1000 m² de media, emplea a unas cinco personas. Son equipos polivalentes, capaces de impartir clases, atender al público y gestionar las operaciones del día a día. El número total de empleados de la compañía ya roza el millar.

La digitalización del servicio ha reducido drásticamente los costes administrativos. En muchos centros ya no existe recepción física: la gestión de altas, bajas, pases y atención se realiza mediante apps que notifican directamente a los entrenadores. El personal se enfoca exclusivamente en lo que aporta valor: el acompañamiento deportivo.

«Málaga no es solo una sede fiscal; todos los directivos vivimos y trabajamos aquí.»

El equipo corporativo también sigue una lógica de eficiencia. Todas las decisiones estratégicas y operativas se toman desde la sede central en Málaga, desde donde también se gestiona el estudio de grabación donde se crean y editan las clases dirigidas que se distribuyen a todos los clubes.

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La empresa cuenta con una plantilla de aproximadamente 1.000 empleados

El músculo financiero entra en calor

Como todo deportista que se profesionaliza, Synergym ha necesitado músculo financiero para afrontar una nueva fase de crecimiento. Ese refuerzo ha llegado este año con una inyección de 70 millones de euros mediante un préstamo sindicado liderado por Banco Santander, acompañado por cinco bancos más.

La operación no es solo una señal de solvencia, sino también una prueba de la confianza que genera el modelo Synergym en el sistema financiero. «Los bancos tradicionales no invierten en proyectos de riesgo. Que hayan apostado por nosotros valida nuestro recorrido y proyección», comenta su director general.

El objetivo de esta financiación no es la diversificación, sino la escalabilidad de un modelo que ya ha demostrado rentabilidad. En 2025 Synergym prevé facturar más de 70 millones de euros, con un EBITDA de 25 millones, lo que representa una rentabilidad cercana al 40%.

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Synergym cuenta con un EBITDA de 25 millones de euros previstos para 2025

Demanda desatendida

No entra en sus planes inmediatos salir a otros países. Con la vista puesta en alcanzar los 160 clubes a final de este año y 200 en 2026, Synergym sigue analizando zonas de oportunidad.

Actualmente tiene presencia en todas las comunidades autónomas salvo Cantabria, donde prevé abrir su primer centro en los próximos meses. Su implantación es especialmente fuerte en ciudades como Málaga, Zaragoza, Valencia o Sevilla, donde desarrollan su modelo de proximidad en el que el cliente vive o trabaja a menos de diez minutos del gimnasio. Su foco está puesto en municipios de más de 30.000 habitantes, aunque, «más que el tamaño del municipio, lo que determina la apertura es la densidad poblacional y el poder adquisitivo del entorno» de unos centros que pueden asumir entre 2.500 y 3.000 socios por local.

«No tenemos franquicias ni compramos gimnasios. Cada centro es 100% nuestro. Eso nos da control, coherencia de marca y eficiencia»

Este enfoque ha llevado a centrarse en ciudades satélite de Madrid y Barcelona como Getafe, Alcobendas, Sabadell o Terrassa. Paradójicamente, las grandes capitales son las menos atractivas para Synergym, donde el coste del suelo y la competencia son demasiado altos.

Synergym ha adaptado sus centros al nuevo perfil de usuario: más joven, más consciente de su salud y más centrado en el entrenamiento de fuerza. Por eso, los espacios (que son estéticamente similares en todos los centros) priorizan el peso libre frente al cardio tradicional. El 30% de los nuevos socios son antiguos clientes que regresan, atraídos por un modelo sin ataduras ni permanencias. Su concepto recuerda a un ‘super’ de conveniencia: gimnasios de proximidad, pensados para estar a menos de diez minutos de casa. Con horarios amplios (6h-23h) y apertura los fines de semana, Synergym promueve un modelo eficiente en el que ponerse en forma por unos 30 euros al mes.

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Synergym cuenta con 2.500 socios de media por club

Málaga dirige el entrenamiento

La cinta del primer Synergym empezó a correr en Mijas en 2014. Poco después le siguió la apertura del club de Los Guindos, en la capital. Los impulsores del proyecto fueron Sergey Miteyko y Leonard Lvovich -un alemán y un americano con visión europea del fitness-, que diseñaron un modelo Smart Price adaptado al mercado español. Su primer ejecutivo es Jordi Bella, actual director general, quien se trasladó desde Sant Cugat del Vallès para liderar el proyecto. Desde entonces no se ha movido de la ciudad: “Málaga no es solo una sede fiscal; todos los directivos vivimos y trabajamos aquí”, afirma. Lejos de ser un simple punto en el mapa,» la ciudad se ha convertido en un lugar ideal para vivir, trabajar y emprender”, asegura Bella, convencido de que Málaga es parte esencial del ADN de Synergym.

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España se pone en forma… y rejuvenece

Lejos de estar saturado, el sector del entrenamiento físico en España atraviesa una etapa de expansión. La tasa de penetración ha crecido del 10% al 13%, con previsión de acercarse al 17% europeo. El número de abonados supera ya los seis millones, y el 80% de los nuevos usuarios accede mediante modelos flexibles como el Smart Price, donde opera Synergym. Sin matrículas ni permanencias, este formato se ha consolidado como puerta de entrada para quienes nunca habían pisado un gimnasio. El perfil también ha cambiado: antes del Covid, la media era de 35-40 años; hoy está por debajo de los 30. Más fuerza, menos cardio.

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