El turismo en Málaga avanza hacia la desestacionalización, pero muchos hoteles aún aprovechan los meses de menor afluencia de turistas para renovar sus instalaciones. En marzo, las reformas llegan a su fin y comienza la reapertura de alojamientos, reafirmando que en Málaga la calidad y la oferta hotelera siguen creciendo.
Antes de la pandemia, hasta el 15% de los hoteles de la Costa del Sol cerraban en invierno; ahora la cifra ha bajado al 10%
«The hotel is so tired». Con esta frase, un huésped británico respondió a José Carlos Escribano cuando le comunicó que el Hotel Yaramar cerraría por primera vez en 25 años. Se avecinaban casi 12 meses de un ambicioso proyecto de reforma y modernización que verá la luz en mayo. Escribano, consejero delegado de ML Hoteles y también al frente del Hotel Ángela en Fuengirola, entendió perfectamente la expresión del cliente. Desde entonces, la usa para explicar la necesidad del cambio:
«Más que viejo, me pareció acertado el concepto cansado. Son muchos años y hay que adaptarse a los nuevos tiempos. Además, queremos atraer un perfil de cliente más alto, de ahí nuestra estrategia», asegura Escribano.

Reformas en temporada baja
El caso del Yaramar no es único. Muchos hoteles aprovechan la menor afluencia de turistas en invierno para renovar sus instalaciones. Javier Hernández, de AEHCOS, indica que alrededor del 10% de los hoteles están en proceso de reforma y lucen el cartel de «Cerrado por vacaciones», una cifra inferior al 15% que lo hacía antes de la pandemia. Se trata pues de una tendencia al alza, «progresiva pero lenta», apunta Hernández.
Reformas como las del Hotel Don Carlos (9,8 millones de euros), Holiday World Village (7 millones) o Los Monteros (7,6 millones) demuestran la apuesta por la modernización
Entre los que han optado por clausurar temporalmente se encuentran buques insignia como Holiday World Resort en Benalmádena, cuyos establecimientos se toman un descanso de entre cinco semanas y dos meses; el Hotel Isabel en Torremolinos, que reabrirá en primavera tras varios meses cerrado; el propio Yaramar y otros de diferentes segmentos, como los Bbou La Viñuela y Cortijo Bravo, que usaron enero para realizar mejoras y en febrero volvieron con novedades para la temporada.

A estos se suman complejos dirigidos a un cliente de alto nivel, como Finca Cortesín, que volvió a operar el 7 de marzo tras tres meses en pausa, o Los Monteros, que ha finalizado una intensa reforma. En este último caso, la marca de lujo IHG ha invertido 40 millones de euros en la renovación de este emblemático hotel de la Costa del Sol. Otro gran ejemplo es el Hotel Don Carlos, que ha destinado 9,8 millones de euros a modernizar sus instalaciones, apostando por la sostenibilidad. Javier Hernández recalca que estos son casos representativos de los datos que maneja la patronal, donde se recoge que uno de cada tres hoteles que cierran lo hace por reformas, ya sean parciales o totales.
“Hay hoteles que han aprovechado para modernizar instalaciones, otros han optado por reposicionarse”, Javier Hernández vicepresidente de Aehcos.
El cliente, en el centro de la estrategia
Estas mejoras refuerzan la calidad de Málaga como destino turístico, adaptándose a los distintos perfiles de visitantes. Javier Hernández destaca que el 80% de la oferta hotelera se ha renovado en los últimos 15 años. «Esto es muy positivo para el sector. Nos encontramos con hoteles que han modernizado sus instalaciones, otros que han optado por reposicionarse y grandes marcas internacionales que han aterrizado en la Costa del Sol. Todo esto contribuye a nuestra evolución como destino»

La Costa del Sol Occidental es la que más está apostando por esta modernización, especialmente en Torremolinos, Benalmádena y Fuengirola, donde la oferta hotelera tiene una antigüedad media de apenas 10 años. ML Hoteles, por ejemplo, ha decidido dar un paso adelante para atraer a un público de mayor poder adquisitivo. Como parte de su estrategia, el Yaramar contará con 18 Junior Suites, que representarán el 20% de su oferta total de plazas. Además, se potenciará la digitalización en todas las estancias y se introducirán mejoras significativas en las zonas comunes, especialmente en la oferta gastronómica y de restauración. De manera similar, en Bbou La Viñuela han aprovechado enero para renovar por completo más de 20 habitaciones, transformando su interiorismo desde las paredes hasta el mobiliario.
«Nuestra temporada alta empieza en abril y necesitábamos hacer estos trabajos sin huéspedes, ya que eso lo complica todo», explica María Herrero, propietaria de Bbou Hoteles.
Por otro lado, mientras algunos hoteles cierran temporalmente en invierno para realizar mejoras, hay un segmento que se mantiene activo todo el año: los hoteles urbanos. Establecimientos como Soho Boutique, Vincci Posada del Patio, NH Málaga y clásicos del casco histórico como el Hotel Venecia o Don Curro operan los 365 días del año, demostrando que la demanda es constante.
La tendencia hacia la desestacionalización en Málaga
Las reformas se ejecutan en plazos cada vez más cortos debido a la reducción de la temporada baja. Mientras antes los hoteles cerraban de octubre a marzo o abril, ahora muchos solo lo hacen entre diciembre y febrero. Javier Hernández atribuye este cambio a diversos factores, entre ellos el cambio climático, que prolonga las semanas de buen clima en la provincia, y la diversificación de la oferta turística, con segmentos como el turismo deportivo, congresual, cultural, gastronómico e interior ganando protagonismo.

«Cada vez hay más turistas en meses tradicionalmente bajos, y esto ha permitido que la ocupación supere el 50-60% incluso en los periodos más tranquilos«, explica Héctor Abuin, director de operaciones hoteleras de Fuerte Group Hotels, esta época es clave para la planificación estratégica del sector.
Mientras antes se cerraba de octubre a abril, ahora los hoteles solo paran entre diciembre y febrero para reformas.
Macarena Gallar, directora comercial del Gran Hotel Miramar, señala que la pandemia ha generado un cambio significativo en las tendencias de consumo del turismo en Málaga. Se ha dado una transformación tanto en la demanda como en la forma en que los viajeros interactúan con los hoteles. La estacionalidad, que solía ser un factor determinante en la ocupación y los ingresos, se ha suavizado en los últimos años.
Un claro ejemplo es el Hotel Pez Espada, tradicionalmente vinculado al turismo de sol y playa, que ahora apuesta por el segmento MICE (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions). «Tenemos huéspedes todo el año que acuden a eventos profesionales y congresos», afirma Cristina Pérez. Juan Carlos Sánchez, de NH Málaga coincide y señala que este tipo de turismo está cobrando mayor relevancia en Málaga, incluso en la temporada baja. Otros establecimientos, como Finca Cortesín, también se benefician del turismo de congresos. «Los grupos encuentran tarifas más atractivas en temporada baja», apunta Teresa Hernández.
Para hoteles como IPV en Fuengirola, dirigido por Nacho Pérez Valero, este segmento es fundamental. Con 285 habitaciones, logra mantener buenos niveles de ocupación durante todo el año gracias a su infraestructura para congresos y eventos. «El MICE representa el 35% de nuestra facturación anual, y es un pilar clave en nuestra estrategia» explica Pérez Valero.
Fechas diversas
El complejo lleva dos años inmerso en una remodelación completa para seguir ofreciendo un servicio de alto nivel a sus huéspedes.
Está claro que el panorama ha cambiado radicalmente. Lo que antes era habitual –cerrar a finales de octubre y reabrir en Semana Santa– es cada vez más cosa del pasado. La demanda ha evolucionado, y hoteles como Holiday World Polynesia registran altas ocupaciones incluso en diciembre y Navidad. Esto se debe, en parte, al aumento de conexiones aéreas y ferroviarias, así como al crecimiento del turismo en cualquier época del año.
En los últimos 15 años, el 80% de los hoteles de la provincia de Málaga han sido reformados parcial o totalmente
En este contexto, Málaga y sus principales núcleos urbanos parecen vivir un verano permanente. Hoteles como NH Málaga, Gran Hotel Miramar, Vincci Posada del Patio, Novotel, Sercotel y el emblemático AC Málaga Palacio mantienen cifras de ocupación del 80-90% todo el año. «Cada vez son menos los hoteles que cierran temporalmente» concluye Javier Hernández, reflejando la nueva realidad de un sector que evoluciona para mantenerse competitivo en cualquier estación.
Un 2025 prometedor para el sector hotelero
El año ha comenzado con datos de ocupación hotelera superiores a la media, según Aehcos. Las cifras reflejan un crecimiento sostenido y buenas perspectivas para los próximos meses:
Enero: Málaga cerró el mes con una ocupación del 60,58%, superando en dos puntos el registro de 2024.
Febrero: La ocupación alcanzó el 71,56%, en línea con el 70% del año anterior.
Marzo: Se prevé un 66,49% de ocupación.
Abril: Las proyecciones apuntan a un 72,24%.
Estos datos confirman la tendencia positiva del sector y refuerzan el avance hacia la desestacionalización.
Optimizar la temporada baja
Con menor ocupación o directamente cerrados, muchos hoteles se ponen manos a la obra para seguir renovando instalaciones y modernizando sus servicios. Pero, ¿qué tipo de mejoras se implementan? Van desde intervenciones estructurales y estéticas hasta optimizaciones operativas orientadas a agilizar procesos y potenciar la digitalización de la gestión hotelera:
Mantenimiento de infraestructuras: Se revisan conexiones eléctricas, fontanería, climatización y zonas exteriores, como jardines y piscinas, según explican desde Holiday World.
Renovación de espacios visibles: Se reforman habitaciones, zonas comunes, bares, restaurantes y terrazas. Un ejemplo es Bbou La Viñuela, que ha realizado una renovación integral de más de 20 habitaciones.
Digitalización: Yaramar en Fuengirola ha incorporado televisores inteligentes, check-in y check-out online, soporte de información mediante chats y otros avances para mejorar la experiencia del huésped. Fuerte Group también apuesta por la optimización digital en este periodo.
Formación de empleados: Muchos hoteles, especialmente aquellos que cierran temporalmente, aprovechan para capacitar a su personal. Fuerte Group Hotels, por ejemplo, dedica estos meses a la formación profesional, según Héctor Abuin, director de operaciones hoteleras de la compañía.
Cierre parcial para turismo especializado: Algunos hoteles mantienen su actividad enfocándose en nichos como el turismo deportivo, de bienestar o congresual. Mari Francis Peñarroya, directora general de Holiday World, destaca su apuesta por eventos corporativos y viajes de incentivos, optimizando así la baja demanda general. Estos meses de menor ocupación se han convertido en una fase clave para la modernización hotelera, asegurando que la oferta de la provincia siga evolucionando para ofrecer mayor calidad y mejores servicios.
Algunos datos
Temporada baja 2024/2025: Entre 35 y 36 hoteles han cerrado temporalmente, lo que representa aproximadamente el 10% del total.
Antes de la pandemia: La cifra era mayor, con entre 40 y 50 hoteles cerrados, equivalentes al 14-15% de la oferta. Aunque la desestacionalización avanza, el proceso es progresivo pero lento.
Reformas: Uno de cada tres hoteles que han cerrado lo ha hecho para realizar algún tipo de remodelación.
Renovación hotelera: En los últimos 12 o 15 años, el 80% de la oferta hotelera en Málaga ha sido renovada, ya sea con reformas parciales o totales.
Antigüedad media: Los hoteles de Torremolinos, Fuengirola y Benalmádena tienen una media de 10 años desde su última gran renovación.
Temporada alta… de reformas: Presupuestos de siete dígitos
El vicepresidente de AEHCOS (Asociación de Empresarios Hoteleros de la Costa del Sol), Javier Hernández, afirma que el 80% de la oferta hotelera se ha renovado en los últimos 15 años de “manera parcial o total”. En el caso de localidades como Torremolinos, Benalmádena o Fuengirola, “destinos ya maduros”, estima que “el 100% cuenta con una propuesta de plazas con prácticamente un máximo de 10 años de antigüedad”, en referencia a esa remodelación de instalaciones.
La considerada temporada baja en cuanto a ocupación se ha transformado en temporada alta para abordar este tipo de proyectos: mejorar habitaciones, digitalizar sistemas, incorporar nuevos servicios, otras áreas comunes, desarrollar formación para optimizar el ejercicio de los profesionales… En algunos casos se llevan a cabo trabajos de gran envergadura para los cuales se manejan cifras millonarias, presupuestos con siete dígitos, como algunos de los casos que se citan a continuación:
Hotel Don Carlos, Marbella: 9,8 millones de euros con el objetivo para convertir el edificio en una instalación más sostenible e innovadora.
Hotel Village, Holiday World, Benalmádena: 7 millones de euros para actualizar zonas comunes, áreas de restauración y las habitaciones del que fue el primer proyecto del grupo.
Hotel Kimpton Los Monteros, Marbella: 7,6 millones de euros para devolver el esplendor que llegó a abanderar un complejo emblemático en la Costa del Sol.
Temporada baja… Depende del tipo de hotel
Aunque la temporada baja suele asociarse al invierno, su impacto varía según el tipo de alojamiento y el segmento de mercado en el que opera. Así se distribuyen los periodos de ocupación según el perfil hotelero:
• Hoteles de interior:
•Temporada alta: abril, mayo, septiembre y octubre.
•Temporada media: enero a marzo, junio, noviembre y diciembre.
•Temporada baja: julio y agosto.
• Hoteles urbanos:
•Temporada alta: abril a octubre.
• Temporada media: marzo y diciembre.
• Temporada baja: enero y febrero.
• Hoteles de costa:
• Temporada alta: junio a septiembre.
• Temporada media: marzo a mayo y octubre.
• Temporada baja: enero, febrero, noviembre y diciembre.
Cada segmento adapta su estrategia a estos ciclos para optimizar su rentabilidad y planificación anual.






