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Felipe Romera: “El principal riesgo siempre es la autocomplacencia”

Málaga TechPark supera las 700 empresas y roza los 30.000 empleos en 2025, en un contexto de crecimiento sostenido y nuevos retos urbanos.

Felipe Romera PTA

Felipe Romera, director de Málaga TechPark, durante la entrevista en la que analiza los retos del ecosistema tecnológico malagueño.

El parque tecnológico de Málaga mantiene una trayectoria ascendente tanto en empleo como en facturación, consolidándose como uno de los principales polos de innovación del sur de Europa. Sin embargo, ese crecimiento abre nuevos interrogantes sobre vivienda, movilidad e infraestructuras. En esta entrevista, su director, Felipe Romera, analiza los riesgos, las oportunidades y las decisiones clave para sostener el desarrollo en los próximos años.

Pregunta. Málaga vive un momento de fuerte crecimiento tecnológico. ¿Qué amenazas o riesgos cree que pueden frenar ese desarrollo en los próximos años?

Felipe Romera. Málaga vive un momento extraordinario. Málaga TechPark reúne hoy a más de 700 empresas, más de 29.000 profesionales y más de 4.800 millones de euros de facturación. Son cifras muy importantes que reflejan un crecimiento sostenido durante más de tres décadas.

“Para que un ecosistema funcione hacen falta tres elementos que deben mantenerse fuertes: talento, inversión y proyectos empresariales ambiciosos. Si alguno de esos tres factores se debilita, el ecosistema pierde dinamismo.”

P. Ha mencionado el crecimiento, pero ¿qué riesgos existen más allá de esas cifras?

F.R. Los ecosistemas de innovación no se construyen sólo con crecimiento económico. Se construyen con visión a largo plazo. El principal riesgo siempre es la autocomplacencia. Pensar que el éxito actual es suficiente sería un error. Los ecosistemas tecnológicos son extremadamente competitivos y siempre hay otras ciudades intentando atraer talento, empresas e inversión. Para que un ecosistema funcione hacen falta tres elementos que deben mantenerse fuertes: talento, inversión y proyectos empresariales ambiciosos. Si alguno de esos tres factores se debilita, el ecosistema pierde dinamismo.

Málaga TechPark concentra más de 700 compañías tecnológicas y roza los 30.000 empleos en uno de los principales polos del sur de Europa.
Málaga TechPark concentra más de 700 compañías tecnológicas y roza los 30.000 empleos en uno de los principales polos del sur de Europa.

P. En ese contexto, ¿qué retos concretos empiezan a aparecer en Málaga?

F.R. Existen retos muy concretos que pueden condicionar ese crecimiento. Uno de ellos es el acceso a la vivienda, que empieza a ser una dificultad para muchos profesionales cualificados que trabajan en el ecosistema tecnológico de Málaga. En general, todos los polos tecnológicos españoles se encuentran con el problema de la vivienda, pero en Málaga hay que afrontarlo con decisión y rapidez. Para ello, debemos desarrollar un modelo de viviendas en torno al parque, fundamentalmente en Campanillas.

Otro reto es la movilidad metropolitana, porque el crecimiento de la ciudad y del parque exige sistemas de transporte más eficientes y sostenibles. A eso se suma un contexto internacional cada vez más complejo. La tecnología está muy ligada a las tensiones geopolíticas, a las cadenas globales de suministro y a las grandes estrategias industriales de Europa, Estados Unidos o Asia.

P. Con todos estos elementos, ¿está garantizado el crecimiento de Málaga?

F.R. No, es importante entender que el crecimiento tecnológico no está garantizado. Requiere planificación, inversión constante y una estrategia de ciudad y de ecosistema que acompañe ese desarrollo.

P. Uno de los debates recurrentes es la capacidad energética y de infraestructuras. ¿Está preparada Málaga para sostener la llegada de nuevas empresas tecnológicas o existe riesgo de cuello de botella?

F.R. Los ecosistemas tecnológicos suelen crecer más rápido que las infraestructuras. En Málaga se han hecho avances importantes en los últimos años en conectividad, desarrollo urbano y servicios. Sin embargo, la realidad es clara: las empresas tecnológicas van a seguir viniendo a Málaga, pero hay que acelerar en el desarrollo de las nuevas infraestructuras.

Y cuando hablamos de infraestructuras no hablamos solo de energía. Es cierto que es prioritario garantizar el suministro eléctrico para las grandes empresas que se instalan, pero hablamos también de suelo, de movilidad y de planificación urbana. La movilidad es uno de los grandes retos. Málaga ya funciona como una ciudad metropolitana donde mucha gente vive a 30 o 40 minutos del parque.

“Muchos jóvenes profesionales, incluso ingenieros con buenos salarios, tienen enormes dificultades para acceder a una vivienda en Málaga.”

P. ¿Qué reflejan los datos actuales sobre dónde viven los trabajadores del parque?

F.R. Los estudios que hemos realizado en Málaga TechPark muestran que, aunque cerca del 60% de los trabajadores reside en la capital, cada vez hay más profesionales que viven en municipios del área metropolitana y de la provincia. Hablamos de lugares como Rincón de la Victoria, Torremolinos, Alhaurín de la Torre, Cártama o Benalmádena.

Eso significa que miles de personas se desplazan cada día desde diferentes puntos del territorio. Esta realidad exige sistemas de transporte de mayor capacidad y más eficientes, con un refuerzo del transporte público, Es imprescindible mejorar la movilidad sostenible, es decir, mejorar las líneas de autobuses y hacer que el Cercanías del Valle del Guadalhorce tenga más frecuencia en hora punta.

P. La competencia entre ciudades por atraer talento y empresas es cada vez mayor. ¿Qué factores podrían hacer que Málaga pierda atractivo frente a otros polos tecnológicos europeos?

F.R. Hoy el factor decisivo es el talento. Las empresas tecnológicas se instalan allí donde pueden encontrar profesionales cualificados. Málaga tiene varias ventajas muy claras: un ecosistema empresarial consolidado, universidades activas, un entorno innovador y una calidad de vida muy valorada por los profesionales internacionales. Pero esas ventajas no son permanentes.

El ecosistema del parque tecnológico genera más de 4.800 millones de euros de facturación anual tras tres décadas de crecimiento sostenido.
El ecosistema del parque tecnológico genera más de 4.800 millones de euros de facturación anual tras tres décadas de crecimiento sostenido.

P. ¿Cuáles son los principales riesgos para esa capacidad de atracción?

F.R. Hay dos factores que pueden afectar especialmente a la capacidad de atracción del talento. Como ya hemos hablado, son la movilidad, pero especialmente la vivienda. El problema de la vivienda es probablemente el reto más serio que tenemos como ciudad. Muchos jóvenes profesionales, incluso ingenieros con buenos salarios, tienen enormes dificultades para acceder a una vivienda en Málaga. Eso es un problema estructural que no solo afecta al parque tecnológico, sino al conjunto de la ciudad.

P. Desde la perspectiva del parque tecnológico, ¿qué decisiones estratégicas deberían tomarse ahora para evitar que el crecimiento actual de Málaga se estanque dentro de diez años?

F.R. La clave es evolucionar hacia tecnologías de mayor valor añadido. Málaga TechPark ya no es solo un parque de empresas tecnológicas. Es un ecosistema de innovación donde colaboran universidades, empresas, centros de investigación y administraciones.

En esa dirección estamos impulsando proyectos estratégicos muy relevantes. Uno de los más importantes es el desarrollo del hub de microelectrónica que se está configurando en torno a la llegada del imec, uno de los centros de investigación más avanzados del mundo en este ámbito y que va a tener en Málaga su primer centro en España.

“Más allá del número de empresas, el objetivo también es crecer en valor tecnológico. Queremos atraer proyectos que aporten conocimiento, innovación y capacidad industrial.”

P. ¿Por qué la microelectrónica es clave en este momento?

F.R. La microelectrónica es absolutamente clave para el futuro de la industria tecnológica. Los microchips son, en cierto modo, el petróleo del siglo XXI. Todo depende de ellos. Este tipo de proyectos pueden generar una nueva etapa de crecimiento para Málaga, no solo en el parque sino en todo el ecosistema tecnológico.

Junto a la microelectrónica, tenemos que ver la influencia de todo el ecosistema de los efectos de la IA. Analizar cómo la inteligencia artificial va a reconfigurar la industria es fundamental para no quedarnos atrás. Sin olvidar otros sectores que van a ser claves en el parque como la computación cuántica o la ciberseguridad.

P. También ha mencionado un cambio en el modelo del propio parque…

F.R. Sí, estamos trabajando cada vez más en la idea de un parque que no es solo físico, sino también un ecosistema que conecta empresas de toda la provincia y más allá. Es lo que llamamos, los enclaves de innovación de Málaga TechPark. Ese es el modelo hacia el que evolucionan los grandes hubs tecnológicos.

P. ¿Cuál es la previsión de crecimiento de Málaga TechPark en cinco años?

F.R. Las previsiones son positivas. Málaga TechPark lleva más de treinta años creciendo y hoy es uno de los principales ecosistemas tecnológicos del sur de Europa. Si se mantiene el ritmo de inversión y atracción empresarial, es razonable pensar que el parque seguirá creciendo tanto en empleo cualificado como en actividad económica. Siempre he dicho que mi objetivo es alcanzar los 50.000 trabajadores.

P. Más allá del volumen, ¿en qué debe centrarse ese crecimiento?

F.R. El objetivo también es crecer en valor tecnológico. Queremos atraer proyectos que aporten conocimiento, innovación y capacidad industrial. Iniciativas vinculadas a la microelectrónica, la inteligencia artificial, la ciberseguridad o las tecnologías digitales aplicadas a sectores como el turismo pueden generar una nueva ola de crecimiento en los próximos años. En definitiva, el reto no es solo crecer más, sino crecer mejor: con mayor capacidad de innovación, mayor especialización tecnológica y mayor proyección internacional.

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