La Diputación de Málaga ha activado una inversión de 4,2 millones de euros para reparar 14 carreteras de la Serranía de Ronda afectadas por los temporales de febrero, en el marco de un plan de emergencia que se extiende a 36 vías en toda la provincia.
Las actuaciones se centran en la retirada de desprendimientos, restitución de cunetas y reconstrucción de plataformas dañadas. En los casos más complejos, se recurre a soluciones técnicas como muros de escollera y cimentaciones profundas mediante micropilotes.
Los daños han sido especialmente intensos en la Serranía de Ronda, donde se concentra la mayor parte de las incidencias. A día de hoy, el tráfico ya se ha restablecido en la mayoría de las carreteras, aunque persisten restricciones puntuales, como la prohibición de paso a vehículos pesados en el acceso a Benalauría.

Obras en 14 carreteras clave
Las intervenciones afectan a una amplia red de vías que conectan municipios del interior, entre ellas los accesos a Igualeja, Alpandeire, Genalguacil, Benarrabá, Benalauría, Cortes de la Frontera o El Colmenar.
En carreteras como la MA-9300 o la MA-8401, los trabajos requieren actuaciones de mayor complejidad por deslizamientos profundos del terreno, lo que obliga a reforzar la estructura con técnicas de ingeniería especializada.
En la MA-8303, de acceso a Benarrabá, se está reconstruyendo la plataforma tras varios deslizamientos que han afectado al trazado. En paralelo, en la MA-8306, hacia Benalauría, se ejecuta una intervención de mayor envergadura debido al colapso parcial de la vía y la inestabilidad de los taludes.
La única actuación pendiente de inicio, la carretera MA-7402 de acceso a Acinipo, ya ha superado el trámite necesario para su ejecución tras la contratación de un servicio de control arqueológico, al tratarse de un entorno protegido como Bien de Interés Cultural.

Inversión que seguirá creciendo
El plan de emergencia provincial parte de una inversión inicial de seis millones de euros, aunque la Diputación prevé que esta cifra aumente conforme se evalúen daños aún no cuantificados, especialmente en zonas donde el terreno sigue afectado por la humedad.

