La mejora de la calificación crediticia a largo plazo de Unicaja hasta ‘BBB+’ supone un respaldo relevante a la evolución reciente del banco y refuerza su posición dentro del sistema financiero español. La decisión implica un ascenso desde el nivel ‘BBB’ y se acompaña del mantenimiento de una perspectiva estable, lo que indica que la agencia espera continuidad en los factores que han impulsado este avance.
Junto al rating emisor, también se eleva la calificación de viabilidad, que pasa igualmente a ‘BBB+’. Este movimiento refleja una mejor percepción de la fortaleza intrínseca de la entidad y de su capacidad para generar resultados de forma sostenida, incluso en escenarios menos favorables.
Rentabilidad más sólida y recurrente
Uno de los elementos clave que explica la mejora es el avance estructural de la rentabilidad. La entidad ha reforzado su capacidad de generación de ingresos y ha ampliado sus fuentes, apoyándose en las líneas estratégicas definidas para el periodo 2025-2027. Este progreso se produce en un entorno económico que ha favorecido la mejora de los márgenes, con tipos de interés más elevados y unos costes de financiación contenidos.
“La nueva calificación refleja el avance estructural de la rentabilidad y el fortalecimiento de la calidad de los activos”.
La evolución positiva no se limita a un ejercicio concreto, sino que responde a una tendencia más estable, lo que mejora la visibilidad de resultados y aporta mayor previsibilidad al negocio bancario.
Calidad de los activos en mejora
La revisión al alza del rating también se apoya en la mejora significativa de la calidad de los activos. La entidad ha avanzado en la reducción de activos problemáticos y en el control del riesgo crediticio, lo que contribuye a fortalecer el balance y a reducir la presión sobre los resultados.
Esta evolución resulta especialmente relevante en un contexto en el que la calidad del crédito vuelve a situarse en el centro del análisis del sector financiero. Un menor volumen de activos deteriorados y una gestión más prudente del riesgo refuerzan la estabilidad del banco y su capacidad para afrontar posibles cambios de ciclo económico.
Capital y liquidez como elementos diferenciales
Otro de los pilares destacados es la fortaleza de capital. Unicaja mantiene colchones holgados sobre los requerimientos regulatorios, lo que le permite absorber escenarios adversos sin comprometer su solvencia. Esta posición ofrece margen para sostener el crecimiento del negocio y afrontar eventuales tensiones macroeconómicas.
La entidad cuenta, además, con una posición de liquidez sólida, apoyada en una base estable de depósitos. Su fuerte implantación como franquicia regional minorista se traduce en una estructura de financiación menos dependiente de los mercados mayoristas y más resistente a episodios de volatilidad.
“La fortaleza de la franquicia regional se refleja en una base estable de depósitos y una posición de liquidez sólida”.
Impacto en la deuda del banco
La mejora del perfil crediticio se extiende a los distintos instrumentos de deuda. El rating de la deuda senior preferente se eleva a ‘BBB+’, mientras que la deuda senior no preferente mejora hasta ‘BBB’. La deuda subordinada Tier 2 alcanza ‘BBB-’ y los instrumentos Additional Tier 1 (AT1) avanzan a ‘BB’.
Este conjunto de mejoras refuerza la percepción de solvencia de Unicaja entre los inversores y puede facilitar un acceso más eficiente a la financiación, en un entorno en el que la disciplina financiera y la solidez del balance son factores clave para contener los costes.
En conjunto, la decisión de Fitch consolida el posicionamiento de Unicaja como una entidad con fundamentos más sólidos, apoyados en la mejora de resultados, la calidad del balance y una estructura de financiación estable. La perspectiva estable sugiere que, si estas tendencias se mantienen, el banco podrá preservar el nuevo nivel de calificación en el medio plazo.

