El mercado laboral español cerrará 2025 con cifras inéditas de bajas voluntarias, superando por primera vez las 12.000 dimisiones diarias de media. En los once primeros meses del año se han contabilizado 2,88 millones de renuncias, un 7,5% más que en el mismo periodo de 2024, y todo apunta a que el ejercicio superará los tres millones, según datos de la Seguridad Social analizados por la consultora Rhombus.
Para la firma especializada en estrategia organizativa y gestión del talento, estos datos confirman que España se ha incorporado plenamente a la denominada “Gran Renuncia”, un fenómeno que se aceleró tras la pandemia y que responde a un cambio estructural en la forma en la que las personas se relacionan con el trabajo. Desde la consultora descartan que se trate de un repunte puntual o de una consecuencia directa de la reforma laboral.
Un cambio que va más allá del salario
Según Rhombus, aunque el incremento del empleo indefinido y una mayor movilidad laboral explican parte del fenómeno, el perfil de las dimisiones apunta a causas más profundas. El 76% de las bajas voluntarias corresponden actualmente a trabajadores con contrato fijo, lo que evidencia que la estabilidad contractual ya no es suficiente para retener talento.
Más del 76% de las dimisiones proceden de trabajadores con contrato indefinido.
“La atracción y retención del talento ya no se resuelve únicamente con una buena remuneración”, señala Soly Sakal, CEO de la consultora. En su análisis, la pandemia actuó como catalizador de un proceso de reflexión personal y profesional que ha llevado a muchos trabajadores a replantearse sus prioridades y expectativas laborales.
Propósito, desarrollo y entornos más humanos
Desde Rhombus subrayan que cada vez más profesionales demandan entornos de trabajo con mayor sentido, oportunidades reales de crecimiento y reconocimiento. La necesidad de propósito, de sentirse valorado y de percibir que el trabajo aporta algo más que una retribución económica se ha convertido en un factor determinante en la permanencia de los empleados.
Este cambio cultural está teniendo un impacto directo en las organizaciones. Según datos del Banco de España citados por la consultora, el 48% de las empresas declara tener problemas derivados de la falta de mano de obra, una situación que se agrava por la dificultad para retener perfiles cualificados.
La retención del talento, reto estratégico
La consultora advierte de que las políticas salariales, por sí solas, ya no bastan para frenar la rotación. La conciliación, el desarrollo profesional y una cultura corporativa orientada al cuidado de las personas se han convertido en elementos clave de la propuesta de valor al empleado.
En este sentido, Rhombus destaca que la conciliación no debe limitarse a la flexibilidad horaria, sino que implica una capacidad real para equilibrar vida personal y profesional sin culpa ni presión. Asimismo, la ausencia de estrategias integrales de bienestar laboral figura entre las causas del aumento de las dimisiones.
El denominado wellness at work deja de ser un elemento accesorio para convertirse en una palanca estratégica. El bienestar físico, emocional y motivacional, señalan desde la consultora, tiene un impacto directo en el compromiso, la productividad y la permanencia de los equipos.
Un fenómeno con impacto económico
La “Gran Renuncia” plantea implicaciones relevantes para el tejido empresarial español, especialmente en un contexto de escasez de talento y envejecimiento de la población activa. Las organizaciones que no adapten su modelo de gestión de personas a estas nuevas expectativas seguirán enfrentándose a una elevada rotación, incluso entre empleados indefinidos.
Desde Rhombus concluyen que el trabajo ha pasado de ser una necesidad a una elección. Cuando esa elección deja de tener sentido para el profesional, la salida se produce. Las empresas que comprendan este cambio y ajusten su propuesta de valor estarán mejor posicionadas para competir por el talento en los próximos años.

