La Fundación Juan Cruzado fue creada en el año 2000 como una respuesta personal del fundador a la enfermedad de Alzheimer que sufrió su madre a principios de los años 90. Pronto comenzó a cuestionarse cómo podía ayudar a otras personas mayores necesitadas de atención.
Desde entonces, la misión de la fundación ha sido clara y profunda: trabajar por y para las personas mayores, mejorando su calidad de vida y empoderándolas en su vejez. Este enfoque está presente en el logotipo de la organización: «primero las personas mayores», subrayando la importancia de priorizar a los más vulnerables en cualquier situación.
La Fundación Juan Cruzado
Es un espacio lleno de vida, no solo por la edad de las personas que la habitan, sino por la vitalidad que se respira en sus instalaciones de 1.000 m2, llenas de luz gracias a sus amplias cristaleras que dividen las estancias. Cruzado nos recibe con un “bienvenido a vuestro futuro” y, con el entusiasmo de un emprendedor, recorre el centro donde casi 40 profesionales trabajan con dedicación y una sonrisa. Es mediodía y el comedor acoge a una parte de los 60 mayores que visitan este centro de día. El resto está en talleres de estimulación física y cognitiva, participando en una charla sobre salud o preparando el tardeo de un jueves cualquiera.
Áreas principales
La fundación está dividida en dos áreas principales: el envejecimiento activo y la atención a la dependencia. El envejecimiento activo está dirigido a mayores que aún no son dependientes, pero que buscan mantener su autonomía y prevenir la dependencia mediante actividades físicas, culturales y sociales. En contraste, la atención a la dependencia se centra en aquellas personas que ya requieren ayuda diaria y a quienes se atiende en distintas tareas. En estos centros, la capacidad es limitada y una parte de los usuarios recibe asistencia bajo la Ley de Dependencia, mientras que otros son atendidos de manera privada.
Desde su creación, por la fundación han pasado más de 60.000 personas, tanto dentro como fuera de sus centros. Además de la atención en los centros de día, la fundación organiza numerosos proyectos fuera de sus instalaciones, como visitas culturales, paseos por parques y otras actividades que fomentan la socialización y el bienestar de los mayores.
Aunque es una fundación con ingresos privados, la organización recibe apoyo de la administración pública y cuenta con donaciones y financiación de proyectos por parte de empresas privadas y fundaciones, como La Caixa y Unicaja. Además, la entidad presidida por Juan Cruzado ha creado la red «Empresa Senior Solidaria», a través de la cual las empresas que contribuyen obtienen un sello distintivo para su comunicación corporativa, mejorando así su imagen mientras apoyan una causa tan noble como la de los mayores.
Nuevo edificio
Uno de los principales desafíos que enfrenta la fundación es la expansión de sus instalaciones. En 2020 obtuvieron la licencia de obras para construir un nuevo edificio de 6.000 metros cuadrados en el distrito de Teatinos, un proyecto que Cruzado espera concretar en el corto plazo, con el apoyo financiero de empresarios y otras entidades.
El fundador también comenta el reconocimiento internacional que la fundación ha obtenido. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha expresado interés en acreditar a la Fundación Juan Cruzado como un centro de referencia en envejecimiento activo, lo cual sería un gran logro para la organización y un paso importante en su objetivo de convertirse en un referente en la atención a los mayores, no solo en España, sino a nivel mundial.
Propósito y tecnología
El envejecimiento de la población plantea un reto que la administración no podrá abordar por completo debido a la falta de recursos. Para mitigar este problema, el fundador de la Fundación Juan Cruzado propone dos soluciones: el voluntariado sénior, donde las personas mayores de 50 años encuentran propósito ayudando a otras personas, y el uso de la inteligencia artificial para combatir la soledad no deseada. «Si de las 24 horas del día, le quitamos las de dormir y una, como mucho, de atención familiar, quedan 15 horas libres. A menudo estas personas pasan largas horas solas, con pocas interacciones sociales». La tecnología, mediante asistentes virtuales personalizados (están trabajando en un proyecto llamado Luc.IA, mi compañera personal), “puede proporcionar compañía a las personas mayores que se sienten solas”, ofreciendo una alternativa innovadora para mejorar su calidad de vida y bienestar emocional.



