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Rompiendo una lanza a favor de los agricultores

Sigfrido Molina. CEO Sigfrido Fruit

Siempre he pensado que la economía de una comarca, como es la Axarquía, está vinculada al esfuerzo de las personas y emprendedores que la componen.

Yo pertenezco a un pequeño pueblo de la Axarquía, Alcaucín, con aproximadamente mil quinientos habitantes. Su economía, vista desde los cincuenta años a los que me asomo, ha cambiado mucho. En mis tiempos de niño, yo acompañaba a mis padres a cosechar aceitunas a esos campos, con el frío que hacía… La huerta era el medio de vida.

Hoy por hoy, el cambio de estilo de vida ha transformado a Alcaucín en un pueblo fundamentalmente turístico. La agricultura es ya residual, y si no fuera por la transformación de campos en recintos con casa rural con la posibilidad de ser explotada, gran parte de la población de Alcaucín tendría que emigrar.

Llevado todo esto al emprendimiento agrícola, son muchos los años que yo llevo en el mundo de la producción y comercialización de frutas subtropicales. Cada vez más, se oyen voces acerca de que nuestro producto es causante de una sequía irremediable. Me gustaría decir que, desde el punto de vista ecológico, está más que demostrado y justificado que la producción de un kilo de aguacates no conlleva un mayor consumo de agua que un kilo de naranjas. Actualmente con la tecnificación de nuestros campos, ahorramos agua sí o sí. Sin embargo, el sector está criminalizado.

Como residente en la comarca de la Axarquía y como vecino de un pueblo que, de no haberse adaptado a los tiempos, estaría muerto y vacío; y como comercializador y productor de aguacates y mangos, me gustaría romper una lanza a favor de los valientes que hemos decidido crear pequeños negocios, con los que generamos economía, industria y trabajo, evitando así la despoblación de los pueblos de la alta Axarquía.

Sigfrido Molina 

CEO de Sigfrido Fruit

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