Una economía más diversa

La fortaleza económica de la provincia de Málaga es innegable. Mientras que a nivel nacional vivimos con incertidumbre los que pueden ser los primeros síntomas de una recesión, las previsiones económicas para Málaga no dejan de ser favorables.

No en vano, los indicadores arrojan un crecimiento anual del 2,6 por ciento, lo que supone siete décimas más que la media española. Una suerte de dique de contención que tiene como principal sostén el turismo.

De ahí que nuestro principal reto a medio y largo plazo sea diversificar nuestra fortaleza en página económica, para no fiar nuestro crecimiento a la buena marcha del turismo y de la construcción, sectores muy sensibles y expuestos a circunstancias externas a la realidad de nuestra provincia.

Es innegable que la industria turística y el sector servicios apuntalan la creación de empleo año tras año y blindan el producto interior bruto de la provincia; pero también es cierto que en el horizonte cercano hay determinadas incertidumbres que amenazan de lleno al turismo, como es el Brexit o la recuperación de algunos destinos emergentes que pueden hacer competencia a la Costa del Sol.

Una coyuntura que a buen seguro sabremos afrontar de forma sobresaliente pero que debe hacernos reflexionar sobre la posibilidad de potenciar otros sectores que contribuyan a nuestro músculo económico, como hemos hecho en la última década por la innovación tecnológica.

Sin duda, ese proceso pasa por el interior de la provincia, por la Málaga rural, agrícola y ganadera, por sus pequeños pueblos y sus entornos privilegiados.

La Diputación de Málaga se encuentra inmersa en un ambicioso plan para hacer frente a la despoblación que sufren determinados municipios de nuestra provincia, solución que afrontamos convencidos de que debe ser una acción transversal en la que también estén implicados otros sectores económicos de nuestra provincia.

Como es el caso de la agricultura, que ha conseguido convertirse en un referente internacional en la zona de la Axarquía con los cultivos subtropicales. Precisamente, esa experiencia es exportable a otros puntos de la provincia, que reúnen características adecuadas para potenciar determinados cultivos. O la ganadería, con productos cárnicos de primera calidad, con un bagaje y una producción asentada en la excelencia, con una clara vocación de crecimiento. Todo ello con el apoyo y el respaldo de Sabor a Málaga.

El Medio Ambiente es otro de los ejes en los que se asienta esta estrategia y que, a buen seguro, puede convertirse por sí solo en una fuente de creación de empleo y riqueza, con hitos de gran singularidad como el Caminito del Rey, los Dólmenes de Antequera, la Gran Senda o el inminente Parque Nacional de la Sierra de las Nieves.

Y como tercer eje, el emprendimiento rural, convencidos de que un pequeño empujón por parte de las administraciones puede lograr grandes resultados, consiguiendo fijar la población y generando un empleo de calidad y una producción económica estable y duradera.

En definitiva, Málaga es un referente económico, motor de una Andalucía que despierta y mira de tú a tú al resto de regiones de España; pero que debe diversificar su fortaleza económica, con el objetivo de que su solidez siga pivotando en torno al turismo, pero tenga grandes contrafuertes en el interior de la provincia, con una industria agroalimentaria y medioambiental fuerte, estable y perdurable en el tiempo.

 Francisco Salado                                                                                                             Presidente de la Diputación de Málaga