Dani García.
Dani García.

¿Qué le llevó a cerrar el restaurante tras conseguir la tercera estrella Michelin?

Querer tener nuevos retos que conseguir. Me gusta estar motivado y tener siempre un sueño que cumplir. Conseguir las tres estrellas ha sido único y no lo olvidaré jamás; pero, ahora, hay otros proyectos que levantar y metas a las que tengo que llegar. Sobre todo, a día de hoy veo que mi felicidad está en otros sitios o en otras maneras de cocinar.

Ahora cuenta con un programa propio en televisión, ¿cómo está siendo la experiencia?

Única. Estoy aprendiendo mucho. Es un formato en el que he participado en otras ocasiones, como por ejemplo en los programas de Masterchef; sin embargo, nunca había tenido un programa propio como este caso. Siempre lo he respetado mucho y ahora, desde que estoy dentro con ‘Hacer de Comer’, mucho más; ya que te diriges diariamente a una audiencia que espera mucho de ti y quiere aprender contigo. Ni te imaginas lo que me divierte hacer un simple gazpacho, un simple guiso intentando transmitir cuál es la mejor forma de hacerla y algún truco para mejorar su manera de cocinar.

Dani García.
Dani García.

¿Cuál es su análisis de la gastronomía malagueña?

Para mí es mi gastronomía y la reflejo diariamente en mis platos. He crecido con ella desde pequeño cuando cocinaba mi abuela y mi madre en casa y ahora en mi profesión la sigo realizando. Es muy común que siempre haya un gazpachuelo en mis menús.

Iniciar un restaurante es una apuesta arriesgada. ¿Cuáles son los aspectos fundamentales a la hora de abrir un establecimiento de este tipo?

Tener tu propio estilo y tener muy claro que lo que haces es tu pasión, ya que vas a dedicar mucho tiempo a eso.

¿Hacia dónde cree que va el sector de la restauración?

Creo que la gente cada vez piensa más no solo en comer, sino en todo lo que pasa alrededor de un restaurante. Y tan importante es el servicio como el ambiente, la decoración, la experiencia… Cada vez la gente busca más ese tipo de características.

De cerca…
Un sueño que alcanzar: Llevar nuestra cocina a cualquier parte del mundo, incluyendo un espeto de sardinas.
Un recuerdo de la infancia: Ir con mi padre a comprar al mercado los sábados por la mañana y después cocinar los productos en casa.
Un lugar para descansar: Una cabaña nevada, una chimenea encendida, buena música.
Una afición confesable: Jugar al pádel, aunque no lo hago tanto como quisiera.
Un rincón preferido: Embarcadero de Marbella Club.
¿Cómo se ve dentro de 10 años? Espero que trabajando menos y disfrutando de mi familia.