Cerrar

oGov, la tecnológica malagueña que protege con IA los datos personales de expedientes públicos

La empresa, alojada en el Polo Digital y con casi la mitad de sus clientes con contrato recurrente, estrena licitación con la Gerencia de Urbanismo de Sevilla y busca convertir la anonimización en una de sus principales líneas de negocio.

El equipo de oGov en sus instalaciones de Málaga.

Antes de publicar determinados contratos y expedientes, las administraciones deben revisar los documentos para evitar que queden expuestos datos personales. DNI, teléfonos, firmas, cuentas bancarias, matrículas. Un descuido puede dejar datos personales expuestos en Internet; un exceso de celo, ocultar información que por ley debería ser pública. Es un trabajo invisible, lento y propenso al error.

De ese cuello de botella nace AnonimizIA, la nueva herramienta de oGov, empresa malagueña que lleva casi diez años desarrollando tecnología para administraciones públicas. Ha trabajado para cerca de 200 entidades y casi la mitad mantiene con ella un servicio recurrente anual, según explica su consejera delegada (CEO), Ana Gloria Gómez. La compañía tiene su sede en el Polo Digital de Málaga.

De la consultoría al software

oGov empezó como una consultora de proyectos a medida centrados en transparencia y gobierno abierto. Con los años, ese conocimiento se convirtió en producto. «Hoy es mucho más una empresa de software», resume Gómez.

El resultado es oGov System, una plataforma SaaS –software que se contrata como servicio, sin instalación propia- compuesta por 12 módulos: portales de transparencia, datos abiertos, visualización de presupuestos, contratos y obra pública, participación ciudadana, canales de denuncia o sistemas de evaluación. Su arquitectura modular permite desplegar soluciones en administraciones muy distintas sin partir de cero.

AnonimizIA es el último de esos módulos, aunque también puede contratarse por separado. Su CEO insiste en que no se trata de sumarse a la moda. «No nace porque estuviera de moda la inteligencia artificial, sino porque llevábamos años viendo el enorme cuello de botella que supone revisar documentación antes de publicarla», afirma.

La plataforma de oGov, AnonimizIA.

Más que un rectángulo negro

El proceso manual es tedioso. Un técnico abre el documento, localiza uno a uno los datos protegidos, los oculta, genera una nueva versión y la revisa. En un documento breve son minutos; en expedientes de cientos o miles de páginas, jornadas enteras de trabajo, según la compañía.

Y tachar no basta. «Anonimizar bien no significa simplemente poner un rectángulo negro encima de un DNI», advierte Gómez. Hay que asegurarse de que el texto oculto no pueda recuperarse y revisar metadatos, códigos de validación o identificadores que permitan acceder al original o identificar a alguien de forma indirecta.

La herramienta distingue además entre anonimizar, un proceso irreversible pensado para publicar, y seudonimizar, que protege la identidad pero permite reconstruirla en condiciones controladas, útil en análisis internos o investigación.

«Anonimizar bien no significa simplemente poner un rectángulo negro encima de un DNI», advierte Ana Gloria Gómez, CEO de oGov.

¿Cómo funciona AnonimizIA?

AnonimizIA detecta DNI, NIE, teléfonos, direcciones, correos, IBAN, números de afiliación, matrículas y firmas, entre otros datos. Pero el reto, según la empresa, es el contexto: el nombre de un cargo público o los datos de una adjudicataria pueden tener que mantenerse visibles.

Por eso oGov descarta presentar su producto como una «caja negra«. La herramienta automatiza la detección, pero admite reglas, excepciones y validación humana. «Nunca diríamos que una IA garantiza un 100% de acierto», reconoce Gómez.

El equipo de oGov en sus instalaciones de Málaga.

Una inversión hecha en Málaga

oGov no cuantifica la inversión, que considera abierta porque el producto sigue evolucionando. Sí detalla que buena parte del coste se ha ido a infraestructura y seguridad. La compañía ha obtenido la certificación de nivel medio en el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) y tramita el nivel alto.

El desarrollo se ha hecho en colaboración con otra empresa malagueña del Polo Digital. oGov ha pasado también por Citylab, el programa de Promálaga. «Málaga ha conseguido generar un ecosistema en el que una empresa tecnológica puede crecer sin tener necesariamente que irse a Madrid o Barcelona», sostiene su CEO.

Casi la mitad de las cerca de 200 administraciones con las que ha trabajado oGov mantiene un servicio recurrente anual.

La primera licitación ganada con AnonimizIA como producto independiente ha sido la de la Gerencia Municipal de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla. Según la empresa, “se impuso a aplicaciones de enfoque más sin haber trabajado antes con esa entidad”.

Para oGov, el valor está en competir con un solo módulo. «No ganas una licitación con un MVP», explica Gómez en alusión al producto mínimo viable con el que suelen arrancar las startups. En el mercado B2G -de empresa a Administración- se exige un producto certificado, capaz de responder ante incidencias y de cumplir plazos de implantación estrictos.

El modelo de negocio combina licencias SaaS por volumen de páginas o documentos, integración en contratos más amplios de gestión documental o transparencia y proyectos específicos para grandes organizaciones. El objetivo declarado es mantener ingresos recurrentes y escalables.

Proyectos futuros

oGov ha concurrido a varias licitaciones más, pendientes de resolución, y está identificando entre su cartera de clientes dónde hay más volumen documental. A corto plazo, sus servicios tradicionales seguirán sosteniendo la facturación; a futuro, la empresa aspira a que la anonimización sea una de sus principales líneas de crecimiento.

Su prioridad seguirá siendo el sector público, aunque no descarta abrir la herramienta a despachos jurídicos, sanidad u otras empresas con grandes volúmenes de documentación sensible. Tampoco descarta el salto internacional, apoyado en el talento extranjero que atrae Málaga. «Primero queremos ser una referencia en anonimización segura para el sector público y, a partir de ahí, abrir verticales donde tenga sentido», concluye Gómez.

scroll to top