La inflación volvió a mostrar señales de repunte en Málaga durante febrero, impulsada principalmente por el encarecimiento de los alimentos. Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el coste de la cesta de la compra en la provincia aumentó un 3,9% interanual, lo que supone la mayor subida registrada en los dos últimos años.
El incremento representa una aceleración respecto a enero, cuando el aumento de los precios de los alimentos se situaba en el 3,5%, y confirma una tendencia al alza en el gasto básico de los hogares malagueños.
Los alimentos marcan la mayor subida en dos años
La evolución de los precios en Málaga refleja que el coste de llenar el carrito del supermercado vuelve a encarecerse con intensidad.
Aunque el incremento es significativo, no es el más alto del país. En febrero, provincias como Álava registraron subidas de los alimentos del 5,5%, mientras que Ourense se acercó al 4,9%. También superaron el 4% territorios como Guipúzcoa, Valladolid, Vizcaya o Ávila. En el conjunto de España, los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron una subida media del 3,2%, según el INE.
El IPC en Málaga alcanza el 2,6%
A pesar del encarecimiento de los productos básicos, el Índice de Precios de Consumo (IPC) general en Málaga se situó en el 2,6% en febrero, una décima más que en enero.
Este comportamiento refleja una paradoja en la evolución de los precios: mientras los alimentos suben a su ritmo más alto en dos años, el índice general registra uno de sus incrementos más moderados desde el otoño de 2024.
Andalucía y España mantienen una inflación moderada
En el conjunto de Andalucía, el IPC alcanzó en febrero una tasa interanual del 2,3%, dos décimas más que el mes anterior.
A escala nacional, la inflación también se situó en el 2,3%, manteniéndose estable respecto a enero. Este comportamiento responde a dos factores contrapuestos: la caída de los precios de la electricidad, que ejerce presión a la baja, y el aumento de otros componentes como los combustibles, la restauración o los alimentos.
Además, la inflación subyacente, que excluye alimentos no elaborados y energía, se incrementó una décima hasta el 2,7%, su nivel más alto desde agosto de 2024.
Un contexto de incertidumbre para los próximos meses
Los datos de febrero todavía no reflejan el impacto que podría tener el conflicto geopolítico iniciado a finales de ese mes en Oriente Medio. La escalada bélica amenaza con encarecer la energía y los carburantes, lo que podría trasladarse posteriormente a los costes de producción y al precio final de numerosos productos.
A la espera de los datos de marzo, la evolución de los alimentos y la energía será clave para determinar si la inflación vuelve a acelerar en los próximos meses.

