Cerrar

El sector del turismo en Marbella busca el equilibrio entre cantidad y calidad en su modelo

Directivos de cinco grandes hoteles de Marbella coinciden en que el destino ha ganado peso fuera del verano, pero advierten de que su crecimiento depende de la inversión, la vivienda y la formación de profesionales. Estos y otros temas de actualidad han sido analizados en el Gran Debate Hotelero de la Costa del Sol, organizado por Grupo Vía en el campus de Les Roches Marbella.

Debate hotelero en Les Roches.

Marbella llega al último trimestre del año con la sensación de haber consolidado su posición entre los grandes destinos turísticos internacionales, en un contexto marcado por la incertidumbre geopolítica, la presión sobre los costes y los retos de conectividad. Así lo han trasladado los participantes en el Gran Debate Hotelero de la Costa del Sol, organizado por Grupo Vía en el campus de Les Roches Marbella.

La mesa, moderada por Mano Soler, director general de Les Roches Marbella, reunió a Julián Cabanillas (Marbella Club), Merry Antoja (Kimpton Los Monteros Marbella), Luis Carlos Domínguez (ME Marbella), Ignacio Gómez (METT Hotel & Beach Resort Marbella y Estepona) y Jorge Manzur (Don Carlos Resort).

Abrir en diciembre

El primer mensaje fue de optimismo sobre la desestacionalización. La demanda es cada vez más diversa y menos dependiente del calendario estival. «Por primera vez, después de varios años, nos vemos con la capacidad de abrir en diciembre», explicó Manzur, para quien el destino «no solo crece, sino que lo hace de una manera sólida».

Los eventos deportivos y el segmento MICE (congresos, ferias e incentivos) están detrás de ese cambio. «Ferias y competiciones como el triatlón o el tenis nos ayudan a mantener una ocupación más estable durante el año», señaló Gómez, que confía en que esta sea «la última temporada que cerremos en noviembre».

El viajero de lujo regresa

Cabanillas situó el origen de este impulso en un cambio de percepción del visitante. Según relató, durante un tiempo parte de la clientela se desplazó hacia destinos como Dubái, pero tras la pandemia «empezaron a regresar a Marbella buscando el servicio, la seguridad y el ambiente» que distinguen a la ciudad.

El reto, a juicio de Domínguez, es ahora gestionar ese éxito. «El mayor riesgo no está en cuánto más podemos crecer, sino en cómo podemos hacerlo sin deteriorar todos los atractivos que hacen que la gente nos quiera visitar», advirtió.

Los directivos destacaron también las reformas y aperturas acometidas en el último año. «Hay confianza para invertir en Marbella porque existe la certeza de que el retorno es real», afirmó Soler, que atribuyó ese atractivo a la combinación de una oferta de primer nivel y una conectividad excelente.

Talento y vivienda

La otra cara del crecimiento es el capital humano. Manzur reclamó «personal capacitado y orgulloso de su trabajo, que vea el sector como una profesión más que como algo de paso».

Antoja fue más allá y puso sobre la mesa uno de los problemas estructurales de la Costa del Sol. «Necesitamos que se hagan viviendas asequibles para el personal», pidió. A su juicio, las infraestructuras deben permitir que el turista llegue al destino, pero también que los trabajadores puedan llegar con facilidad a sus puestos.

El debate deja una conclusión compartida: Marbella ya no compite solo por atraer más visitantes, sino por sostener un modelo de alto valor añadido. La ampliación de la temporada a diciembre será la primera prueba de ese cambio, mientras el sector mira a las administraciones en dos frentes que no dependen de los hoteles, la vivienda y la movilidad de sus plantillas.

scroll to top